viernes, 24 de junio de 2016

"EL FRANCESITO" SE ESTRENA EN LA ARGENTINA EL 28 DE JULIO

(Información de prensa) Un documental (im)posible sobre Enrique Pichon-Rivière. El francesito (Argentina, 2016) de Miguel Luis Kohan, se estrena el próximo 28 de julio.


Más de una encuesta afirma que la Argentina es uno de los países con más psicoanalistas en el mundo. En este documental, Kohan investiga como si fuera Sherlock Holmes de qué manera la obra de Enrique Pichon-Rivière provocó semejante fenómeno.



"¿Cómo “encontrarse” con Pichon Rivière? -se pregunta Miguel Luis Kohan- ¿Cómo dar cuenta de alguien que provocó un impacto tan fuerte en la forma de abordar y relacionarse con la locura y la neurosis, extendiendo esto a la sociedad como un lugar posible para realizar la “cura” o entregarse a la “perdición”?. ¿Cómo acercarse a alguien que como introductor del psicoanálisis y fundador de una corriente teórica original denominada psicología social creyó en la palabra compartida, y que además, no tuvo especial predilección por la escritura, motivo por el que no dejó testimonio escrito? ¿Qué relación talló tan hondo para que su contacto con la poesía marcara un norte en sus investigaciones y sobre todo, en su praxis?". 


Para el director, "todo esquema referencial (como el mismo Pichon Rivière decía) es necesariamente autobiográfico. Los contextos que le tocaron vivir desde su infancia y adolescencia le fueron marcando 'la cancha' y moldeando una evolución conceptual con mucho de tierra, de río y de espacios bucólicos y peligrosos. Mirar a una pantera a los ojos no será muy diferente a enfrentarse a los ojos del que está 'loco'. Pichon no tenía miedo. Ni de la pantera, ni de la locura. Pero su tristeza por el mundo era honda y a la vez, generosa. El dolor tenía algo festivo por el simple hecho de estar vivo. Quizás fue ese uno de los fundamentos para todo lo que desarrolló luego, como terapeuta. Y para citar a Rimbaud, uno de sus autores más frecuentados, La herida estaba allí, para que yo la encarne. Las facetas de Pichon son como un fractal. ¿Habrá una revelación de una ética que nos permita acercarnos a su vida para vislumbrar el valor de su obra? ¿Será este un documental (im)posible?. Mis intervenciones en la película, como médico psicoanalista y cineasta, intentan construir un camino, en donde el encuentro con los discípulos y escenarios en donde vivió nos acercará a nuevos interrogantes, de un hombre que supo y deseo mirar la locura a los ojos". 

Dijo la crítica: 
Maia Debowicz
 (reseña para el 18º BAFICI): No existirían en Argentina tantos fanáticos de Woody Allen de no ser por Enrique Pichon-Rivière. El Francesito, como le decían sus amigos, ancló las raíces del psicoanálisis en nuestro país para que crezcan como árboles gigantescos que en vez de frutos ofrecen divanes. El psiquiatra y psicoanalista creció en la selva chaqueña, entre las manchas de los pumas y los dientes afilados de los yacarés. Cuentan sus allegados que esa infancia salvaje fue el crayón que bocetó su camino profesional, el cemento con el que construyó su obsesión por descifrar la locura. Kohan entrevista a colegas, familiares y admiradores de la obra de Pichon-Rivière para convertir al monumento en ser humano. A través de diferentes anécdotas, el director teje un sweater de celuloide que abriga al mismo tiempo que pica. Eso es, en definitiva, lo que produce el psicoanálisis.

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