Mostrando entradas con la etiqueta Crítica: Libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crítica: Libros. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de marzo de 2026

HISTORIETAS POR LA IDENTIDAD: QUE NOS DIGAN ADÓNDE HAN ESCONDIDO LAS FLORES

Historietas por la Identidad. Autores: Luciano Addesi, Max Aguirre, Archivo Caminante, Pablo Aschei, Poly Bernatene, Azul Blaseotto, Carolina Butrón, Calvi, Esteban Cánepa, Martín Cossarini, Denny Ching, Delfina Estrada, Alejandro Farías, Lautaro Fiszman, Marcelo Gómez, Pablo Iovane, Istvansch, Néstor Luis Martín (Dibutopia), Nadia Mastromauro, Natalia Medrano, Adriana Metz, Eduardo Molinari, Ángel Mosquito, Alejandro Nicolau, Lucas Nine, Ignacio Noé, Paio, Enrique Pastor, Paula Peltrin, Perica, Patricio Plaza, Federico Reggiani, Andy Riva, Rodolfo Santullo, Salvador Sanz, Luciano Saracino, Rodrigo Suárez, María Toninetti, Matías Trillo, Sabrina Gullino Valenzuela Negro, Marcos Vergara, Aleta Vidal, Yawarete (Pablo De Bella). Prólogos: Horacio González, Estela Barnes de Carlotto, Archivo de Historieta y Humor Gráfico Argentinos (Biblioteca Nacional). Coordinación, investigación y redacción: Judith Gociol. Asesoramientos: Daniela Drucaroff. Diseño de portada: Martín “Rata” Vega. Idea y relevamiento de trabajos: Abuelas de Plaza de Mayo / Archivo Biográfico Familiar. Abuelas de Plaza de Mayo / Biblioteca Nacional de la República Argentina “Mariano Moreno”. Argentina, 2015.


No les alcanzó con arrebatar el mandato constitucional del pueblo. No les alcanzó con censurar. No les alcanzó con prohibir. No les alcanzó con inculcar el miedo. No les alcanzó con enriquecerse ilegalmente. No les alcanzó con desguazar un país. No les alcanzó con empobrecer a su población. No les alcanzó con reprimir violentamente. No les alcanzó con secuestrar. No les alcanzó con torturar. No les alcanzó con violar. No les alcanzó con asesinar. No les alcanzó con tirar gente viva al mar desde un avión en vuelo. No les alcanzó con robarse las pertenencias materiales de sus víctimas. No les alcanzó con hacer desaparecer a trabajadores, sindicalistas, estudiantes, intelectuales, profesionales, religiosos, militantes políticos. No les alcanzó.


El Plan Sistemático de Exterminio implementado por la última Dictadura Militar y sus ideólogos empresariales, financieros y dirigenciales de la extrema derecha neoliberal, incluyó también el delito más aberrante y cruel de la larga lista de aberrantes y crueles delitos que llevaron adelante en nombre de la Libertad (qué actual suena, no?). El robo y la apropiación de bebés, seguido de la imposición de una falsa identidad que, debido al pacto de silencio mantenido por los genocidas y sus adláteres, todavía se mantiene. 50 años después del Golpe de Estado, todavía hay una incierta cantidad de personas que desconocen su verdadera filiación. Su identidad real.


Nacido como muestra en 2014 y devenido libro un año después, Historietas por la Identidad documentó la búsqueda y la recuperación de algunas de las demasiadas personas apropiadas por la Dictadura. Lo hizo con respeto, amor y empatía. Lo hizo con un notable compromiso con la permanente demanda de Memoria, Verdad y Justicia que define a las Abuelas de Plaza de Mayo. Se nota en cada dibujo, en cada collage, en cada fotomontaje. Cada dos páginas, va cerrando una historia que permanece abierta. Porque es una llaga que sigue sangrando, una ausencia que sigue sin poder repararse. Cada dos páginas, sueños incumplidos, deseos pisoteados, vidas arrebatadas. Y la voluntad (individual primero, colectiva después) de poner punto final a la angustia que alimenta esa espera inenarrable.


Hace muchos años, en una Feria del Libro, me tocó compartir una mesa redonda sobre El Eternauta con Francisco Solano López y Elsa Sánchez de Oesterheld. Como siempre, en algún momento surgió la infaltable pregunta a Elsa: ¿Cómo hacía para vivir en un departamento de la Torre Dorrego, monumental edificio del barrio porteño de Palermo, construido para (y habitado por) jefes y oficiales de las tres Fuerzas Armadas? Y como siempre, Elsa contestó algo parecido a esto: “Son ellos los que tienen que sentir vergüenza y pedir perdón. Y son ellos los que tienen que decirme qué pasó con mi familia y dónde están
sus restos”.


El 22 de junio de 2015, Elsa murió sin conocer las respuestas a sus repetidas preguntas. Y cada día que pasa, otras abuelas, otros abuelos, otras madres, otros padres, otros hermanos y hermanas, otros tíos y tías, otros primos y primas, otros familiares, van muriendo sin saber qué pasó con esos bebés nacidos en cautiverio o robados de sus casas y entregados a otras familias para vivir unas vidas que no eran las suyas. 50 años después del Golpe de Estado, esas identidades siguen secuestradas. Y 50 años después del Golpe de Estado, al actual Gobierno le encantaría poder consagrar de manera definitiva y contundente esa impunidad. Por eso este libro, que nació con la necesidad de quedar posdatado, sigue siendo de lectura urgente y necesaria. 50 años después del Golpe de Estado, resulta imperioso que nos digan adónde han escondido las flores. Todavía pedimos, todavía esperamos.


Si naciste entre 1975 y 1983; y tenés dudas sobre tu identidad o conocés a alguien que podría ser hijo o hija de personas desaparecidas, podés contactarte con Abuelas de Plaza de Mayo.
Fernando Ariel García
a 50 años del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976

lunes, 23 de marzo de 2026

PINTURAS DE GUERRA: LA ÚNICA LUCHA QUE SE PIERDE ES LA QUE SE ABANDONA

Pinturas de guerra. Autor: Ángel de la Calle. Prologuista: Paco Ignacio Taibo II. Reino de Cordelia. España, abril de 2017. Existe edición argentina a cargo de Evaristo Editorial.


Vanguardia artística y activismo político. Dictaduras militares latinoamericanas y grupos revolucionarios de América Latina. Persecución internacional a cargo del Plan Cóndor y exilio parisino de los perseguidos. Atravesando estos mundos laterales, honrando postulados estéticos y éticos de Julio Cortázar y Philip K. Dick, Ángel de la Calle nos lleva de ronda por la realidad de los años de plomo y por la percepción de esa realidad. El condimento ucrónico de Pinturas de guerra es uno de los elementos que afirman, reafirman y confirman la veracidad documental del horror que el autor hispano exhibe con dolorosa belleza y honda poesía.


Un joven español, que responde al nombre de Ángel de la Calle, llega al París de principios de los ’80 en busca de información. Quiere escribir un libro sobre la actriz estadounidense Jean Seberg, musa y rostro de la nouvelle vague, precursora del compromiso artístico en la lucha por los derechos civiles y muerta en extrañísimas circunstancias, llena de elementos dudosos que huelen a servicios secretos. Abocado a esta tarea, De la Calle se desplaza por la ciudad rayuela, donde conoce a una serie de personajes reales e imaginarios que corporizan las piezas en juego de este damero, cuyo tablero se pateó en la Cuba de Fidel y el Che. De un lado, las fichas oscuras y siniestras, representadas por las dictaduras del cono sur americano y los agentes de la CIA, la Escuela de las Américas y la organización de extrema derecha francesa OAS. Y enfrente, los peones cargados de idealismo y esperanza: montoneros, tupamaros y rodrieguistas, sobrevivientes de la matanza de Tlatelolco, protagonistas del mítico mayo del 68.


Moviendo las piezas, el relato va consustanciando dos de sus ejes centrales. Uno: El exilio. La expatriación forzosa o voluntaria por persecución, amenazas o peligro de muerte. Y, sobre todo, la sensación de dislocamiento espacio-temporal que ello conlleva. Una impresión que la historieta traduce incorporando múltiples referencias ficticias y reales, en armónica comunión intelectual y simbólica: Los cómics de Marvel, la historieta de autor, la ilustración periodística, la pintura de caballete, las artes performativas, la prensa revolucionaria, la cultura popular y la crítica elitista, por nombrar las que aparecen a simple vista. Y dos: el mandato oesterheldiano de la resistencia. O mejor dicho, las resistencias nacidas al calor solidario de la contracultura artística. Directas y pasivas, de baja o alta intensidad, oficial o clandestina.


A mi modo de ver, Pinturas de guerra es un fresco completo y demoledor, por momentos (al principio y al final) insoportable de atravesar por el descarnado retrato que hace de los torturadores y de la psiquis humana que representa lo peor que tenemos para ofrecer. Y entremedio, por el análisis inmersivo y empático con que aborda la naturaleza de la juventud setentista políticamente comprometida. De sus convicciones y sus contradicciones. De la idea del arte como arma con la cual salir a ganar las calles antes de tomar el poder. De las luchas por la liberación, la igualdad y la justicia social. De las batallas que se ganan y de las que se pierden. Y de aquellas que se ganen aunque se pierdan. Porque al final, hoy más que nunca, la única lucha que se pierde es la que se abandona.
Fernando Ariel García
a 1 día de los 50 años del Golpe de Estado

domingo, 22 de marzo de 2026

BUSCAVIDAS: LA ARGENTINA ENTRE CONSIGNAS

Buscavidas. Guionista: Carlos Trillo. Dibujante: Alberto Breccia. Sector Editorial / Doeyo Editor. Argentina, julio de 2024.


No te metás. Mirá para otro lado. Algo habrán hecho.
La santísima trinidad del solemne rezo impuesto por la última Dictadura hizo estragos en el cuerpo social. Tras el golpe militar del 24 de marzo de 1976, los tres salmos definieron la filosofía de a pie del argentino medio. Colaboracionista, una parte de la sociedad vitoreaba ese mantra como herramienta de control masivo. Atemorizada, otra parte terminó incorporando las consignas como resguardo diario y vital. La cultura del miedo desparramada por la Junta Militar se había mostrado exitosa. El terrorismo de Estado y la aniquilación de ciudadanos pasaba delante de los ojos de un país, aunque ese país no lo viera. Por conveniencia, elección o genuino desconocimiento.


Buscavidas, la historieta que Carlos Trillo y Alberto Breccia realizaron entre 1981 y 1982, galvanizó los alcances de ese proceso de ceguera inducida; y lo hizo justo cuando la Dictadura entraba en su debacle final, signada sobremanera por la experiencia trágica de la Guerra de Malvinas. Para radiografiar la materialidad de ese denso estado de asfixia, los autores recurrieron a las armas del Grand Guignol, teatro del terror naturalista que se mueve con soltura entre la sátira grotesca, la exageración simbólica, el humor negro, la ironía triste y la radicalización del pesimismo existencial. El registro justo para que el lector no quedara atragantado de espanto ante tanto desprecio por el otro, tanta matanza salvaje, tanta truculencia inconcebible.


Desde su propia estructura narrativa, cada episodio de la serie pivotea entre lo que pasa en la trama principal y aquello que ningún personaje parece percibir en los arrabales del relato. Y lo más loco de todo es que en ambas orillas de ese silencioso río que grita su caudal, suceden cosas similares. Robos, secuestros, violaciones, asesinatos, engaños, venganzas, huidas, entrega a los intereses foráneos, impunidad. Carteles que dicen Sí y No, aunque nunca aclaren a qué Sí y a qué No. Signos de pregunta sin respuesta. Dictadores bananeros y censores desnudos. Represores escondidos entre la gente. Gente que golpea, tortura, mutila, mata. Gente que va presa. Gente que ablanda gente para extraer una confesión o una historia, que viene a ser lo mismo.


Cabalgando a lomos de estas dos realidades coexistentes, encontramos al protagonista, el anónimo buscavidas del título. En el habla popular argentina, un buscavidas es esa persona sin profesión ni oficio que se la pasa procurando distintas tareas y actividades que le permitan ganarse el pan de cada día. En la desaforada Buenos Aires del cómic, el Buscavidas de Trillo y Breccia es una criatura de literalidad aberrante y obscena. Incansable coleccionador de vidas ajenas y segadas, exquisito sommelier de angustias oscuras, proverbial catador de culpas inmundas. Alguien que no participa pero observa,
alimentándose con las desgracias que recopila, cataloga, desmenuza y colecciona, encerrándolas en biblioratos tal como la Dictadura encerraba a sus prisioneros en los centros clandestinos de detención.


Bola sebácea inabarcable y fofa, el Buscavidas se derrama sobre estas páginas como la síntesis perfecta de una sociedad inconsciente, paralizada, anestesiada y/o cómplice. Voyeurista serial que se enseñorea sobre calles y parques, bares y villas miseria. Tipo mediocre y mezquino, sin amigos ni enemigos, cómodo en su postura carroñera de encontrar en el afuera aquello que no se anima a buscar adentro: Mentira, traición, celos, asco, daño, sordidez, egoísmo, pobreza, maltrato, envidia, perversión, hambre. Mediante una seguidilla de cuentos cortos, Trillo y Breccia van rindiendo cuentas del desamparo general, acumulando cuestiones íntimas que escenifican las aristas más depravadas y escabrosas de esa banal y cruel sistematización de la maldad, la naturaleza amarga y aberrante de esa Argentina marcial, la desproporción de las fuerzas entre el Estado opresor y el pueblo sojuzgado. Disney y los hermanos Grimm. Hitler y Videla.


Con su imagen cetácea y abismal, el Buscavidas remite a una Moby Dick de cabotaje, moviéndose por zonas liberadas para cazar anécdotas, que es otra forma de cazar personas. Pero en realidad, el periplo citadino del protagonista es un despiadado descenso al inconsciente colectivo de una generación en zozobra. Su viaje condensa el giro epocal de una nación en tránsito del desasosiego a la esperanza, de las tinieblas a la luz, de la Dictadura a la Democracia. Las primeras trece estaciones, publicadas en la Argentina por SuperHumor entre noviembre de 1981 y diciembre de 1982, explicitan lo implícito del horror que se estaba viviendo. La última, dada a conocer en la revista italiana L’Eternauta en diciembre de 1985 (y en nuestro país en el libro Breccia Negro 2.0 en mayo de 2006) representa la toma de consciencia, tan brutal como definitiva, de ese horror que había sido el Proceso.


Y como dice el dicho, el que busca encuentra. Al llegar al negocio de antigüedades que remite al martirio de la familia Oesterheld, Buscavidas enfrenta el corazón de las tinieblas. La comprobación irreversible de los desaparecidos cierra su viaje al fondo de la degradación humana. Lo obliga a comprender que ya no tiene margen para quedarse al margen, que debe involucrarse para poder darle un sentido sanador a tanto sinsentido demencial. Termina su era de la neutralidad y arranca su etapa de compromiso ciudadano para establecer el consenso de Memoria, Verdad y Justicia que el país, sus muertos y sus vivos, reclaman y necesitan. Sin vuelta atrás, la recuperación de la empatía le restituye su adormecida humanidad. Para siempre. 


Una tarde-noche de hace muchos años, en los pasillos de la Feria del Libro, Trillo me dijo que no se acordaba cuándo había escrito este último episodio de Buscavidas. Podía haberlo hecho con los otros, durante los años de plomo; o en la primavera alfonsinista, a pedido del Viejo Breccia o los editores italianos de la historieta. Por el final, le parecía que debía haberlo hecho en Democracia. Y suena lógico. La historieta argentina que mejor representó el efecto de la cultura del miedo sobre la Argentina de esos años, merecía exorcizar las consignas de la Dictadura con la consigna de la Democracia reverdecida. Por eso, Trillo y Breccia cerraron la historia del Buscavidas con esa frase que no les pertenecía porque ya le pertenecía a todo el pueblo argentino: Nunca Más.
Texto publicado originalmente como prólogo a la edición integral de Buscavidas.
Fernando Ariel García
a 2 días de los 50 años del Golpe de Estado

viernes, 20 de marzo de 2026

¿QUÉ QUERÉS SER CUANDO SEAS GRANDE?: INSISTIR CON LAS PREGUNTAS JUSTAS

¿Qué querés ser cuando seas grande? Guionista: Marcelo Pulido. Dibujantes: Ian Debiase, Lauri Fernández, Dante Ginevra, Sergio Ibáñez, Jok, José Massaroli, Fabián Mezquita, Ezequiel Rosingana, Marcos Vergara. Portadista: Dante Ginevra. Historieteca. Argentina, octubre de 2019.


¿Vieron El huevo de la serpiente? Sí, la película de Ingmar Bergman. Es lenta y densa, como todo el cine de Bergman, pero también es certera, intensa y profunda. Y honesta, demoledoramente honesta a la hora de retratar el proceso social que llevó a la destrucción de la democracia alemana y su reemplazo por el régimen totalitario nazi, en el Berlín de principios de los años ‘20. Lo más logrado que tiene el film de 1977, al menos para mí, sigue siendo esa mirada psicológica a la hora de traducir la naturalización de los discursos de odio, la violencia creciente, la indiferencia programada. El camino cotidiano que lleva a la convivencia (y, en algunos casos, connivencia) con el Holocausto elevado a la categoría de Política de Estado.


Cada vez que termino de (re)leer ¿Qué querés ser cuando seas grande?, me siento igual de conmovido, movilizado e interpelado. Porque la exquisita obra colectiva firmada por Marcelo Pulido y los nueve dibujantes (sabia y quirúrgicamente escogidos por el escritor/editor) hace lo mismo con la última Dictadura argentina. Elabora de manera narrativa el descarnado dominó de decisiones, elecciones, imposiciones socioculturales, cuestiones materiales y simbólicas que terminan por constituir un genocida en dónde antes había un niño con ganas de jugar, o una Madre de Plaza de Mayo en dónde sólo latía una simple ama de casa.


Los nueve relatos exponen los vuelos de la muerte, la desaparición metódica de opositores al régimen de facto, la apropiación de niños y niñas, la utilización política del Mundial ‘78 y otras expresiones articuladas del plan sistemático de exterminio aplicado por la Junta Militar. Pero lo mejor de todo es que lo hacen de manera tangencial, corriendo el énfasis del escenario macro al microclima, de los protagonistas directos y principales a la persona de a pie, aquella que tolera, calla, silencia, justifica. Sin aventurar respuestas ni justificativos, sólo insistiendo con las preguntas justas.


Lo más logrado que tiene la historieta de 2019, al menos para mí, sigue siendo esa mirada psicológica a la hora de traducir la naturalización de los discursos de odio, la violencia creciente, la indiferencia programada. El camino cotidiano que lleva a la convivencia (y, en algunos casos, connivencia) con el Holocausto elevado a la categoría de Política de Estado. El de hace 50 años, claro. Y el que está pasando ahora, de nuevo, delante de nuestras narices.
Fernando Ariel García
a 4 días de los 50 años del Golpe de Estado

jueves, 19 de marzo de 2026

PÉTITION: APARICIÓN CON VIDA Y CASTIGO A LOS CULPABLES

Pétition a la recherche d’Oesterheld et de tant d’autres! Guionistas: Bosse, Michel Doutreligne, Mitacq, Pévé, Carlos Roque, Yves Urbain. Dibujantes: Hugues Adam, Dino Attanasio, Jo-El Azara, Ben, Benn, Philippe Berthet, Bosse, Didier Comés, Coria, Cosey, Toni Cossu, Guy Counhaye, François Craenhals, Christian Darasse, Pascal De Behault, Carine de Brabanter, Dede, De Gieter, Charles Degotte, Bob De Moor, Christian Denayer, Derib, Serge Ernst, Ferry, René Follet, Franz, André Geerts, Marc Hardy, René Hausman, Fredéric Jannin, Janry, Charles Jarry, Jidehem, Louis Joos, Chris Lamquet, Jean-Louis Lejeune, Marc Lumer, Eric Maltaite, Marc Michetz, Mitacq, Philippe Moins, Frank Pe, Pévé, Carlos Roque, Eddy Ryssack, Alain Sauvage, Serdu, Pierre Seron, Jean-Claude Servais, Francisco Solano López, Stanicel, Tibet, Tome, Turk, Yves Urbain, William Vance, Walli, François Walthery, Marc Wasterlain, Watch, Michel Weyland, Will. Prologuista: Georges Renoy. Portadista: William Vance, con la participación de Charles Degotte y Carlos Roque. Colaborador editorial: Yvan Delporte. Incluye la reproducción del cuento Truila y Miltar, escrito por Héctor Germán Oesterheld, traducido por Michel Doutreligne e ilustrado (especialmente para la ocasión) por Laudec. Amnesty International. Bélgica, diciembre de 1985.


¿Qué fue de Oesterheld? La pregunta, impresa en un pequeño cartucho de la página 3 del Nº 2212 de Le Journal de Spirou, impulsó la acción de la oficina belga de Amnesty International. Corría septiembre de 1980 y el texto periodístico informaba sobre el secuestro y desaparición forzosa del guionista argentino, junto con sus hijas y yernos. La información provenía de una revista portuguesa no identificada en el texto, que cerraba afirmando que “el silencio que mantienen los especialistas de la historieta es, simplemente, escandaloso”.

Marcha por Memoria, Verdad y Justicia

Para derribar ese muro de silencio, la organización no gubernamental encaró la confección de una historieta especial, dedicada a concientizar al mundo sobre las violaciones sistemáticas a los derechos humanos que estaba llevando adelante la Dictadura militar argentina, enfocando el martirio de la familia Oesterheld como caso testigo ejemplar, pero lejos (muy lejos) de ser el único.

El asesinato de Beatriz Oesterheld

El resultado fue una historia sensible, comprometida y reveladora, con ritmo de thriller político y montaje de investigación periodística basada en hechos reales, lo que hoy conocemos como docudrama. La inclusión del famoso textual del general Ibérico Manuel Saint-Jean (1922-2012), enmarca y define la naturaleza genocida del Proceso de Reorganización Nacional, que la historieta exhibe sin medias tintas. “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”, había dicho en 1977 este verdadero icono de la represión militar y Gobernador de facto de la provincia de Buenos Aires tras el Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

El regreso de Perón, dibujado por Francisco Solano López

Apelando a la técnica del “cadáver exquisito”, una impresionante cantidad de historietistas francobelgas (con la participación de Francisco Solano López), fueron desgranando la vida y la obra de HGO, su invalorable aporte al noveno arte, su giro ideológico del antiperonismo al peronismo de izquierda, su militancia y la de sus hijas en Montoneros, el exterminio del grupo familiar y la búsqueda de Verdad y Justicia llevada adelante por Elsa Sánchez de Oesterheld y las Madres de Plaza de Mayo.

Elsa Sánchez de Oesterheld y las rondas de las Madres de Plaza de Mayo

A pesar del interés y el esfuerzo, el proyecto tardó en cuajar. Mucho, más de lo deseado. Iniciado en 1981, terminado entre 1982 y 1983, pudo ser impreso y distribuido recién en diciembre de 1985, prácticamente en simultáneo con la sentencia del trascendental Juicio a las Juntas promovido por el gobierno democrático de Raúl Alfonsín. De ahí que la propia publicación asuma, además de los errores surgidos por el manejo limitado de la poca información cierta disponible, que la realidad narrativa que muestran sus páginas ya no se correspondía con la del presente histórico del país.

Truila y Miltar, primer trabajo publicado de HGO, según el dibujo de Laudec

Es que más allá del testimonio, el imperativo que guiaba esta Pétition a la recherche d’Oesterheld et de tant d’autres! era la de movilizar a la comunidad internacional a peticionar ante la Dictadura militar por el destino real de los desaparecidos. De ahí que el álbum cierre con la reproducción de la carta enviada por Hergé (creador de Tintín) al presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri en mayo de 1982 (tal vez el mes más intenso de la Guerra de Malvinas), seguido por un formulario membretado de Amnesty, especie de recolección de firmas plebiscitarias dirigida al Presidente de la Nación Argentina, exigiendo respuestas.

Carta de Hergé

En concordancia con el momento, el álbum puede (debe, a mi modo de ver) ser leído como un acto de solidaridad internacional con la principal demanda de esos años, sintetizada en la consigna “Aparición con vida y castigo a los culpables”. Hoy sabemos que la primera parte es de cumplimiento imposible, razón por la cual el lema ha pasado a representar la irrenunciable búsqueda de respuestas y la negativa a claudicar en las demandas de Memoria, Verdad y Justicia.
Fernando Ariel García
a 5 días de los 50 años del Golpe de Estado

miércoles, 18 de marzo de 2026

ASÍ MATABAN: NOSOTROS SOMOS LOS MUERTOS

Así mataban (Geografía del genocidio Nº 1). Guionista: Héctor Bellagamba. Dibujantes: Gerardo Canelo, Sergio Ibáñez, Ezequiel Rosingana, Enri Santana, Juan Romera, Marcelo Basile, Fabián Mezquita, Edu Molina. Portadista: Marcelo Basile. Editorial El 23. Argentina, 2024.


Uno de los primeros “trabajos” de Alfredo Astiz, célebre represor de la última dictadura militar, responsable por el secuestro, tortura y desaparición de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet, entre muchos otros delitos de lesa humanidad. El secuestro y asesinato de la actriz, militante y sindicalista Luisa Marta Córica, por el grupo parapolicial Concentración Nacional Universitaria (CNU). El fusilamiento de ocho trabajadores afiliados al Partido Socialista de los Trabajadores (PST). El secuestro y la tortura de Néstor Sala y su esposa Mirta. El heroísmo anónimo de las personas que se hicieron cargo de Mariana Sala, hija de Néstor y Mirta. El brutal operativo militar y policial que terminó con el asesinato de cinco militantes de Montoneros y el secuestro de una beba de tres meses, Clara Anahí Mariani, que todavía continúa apropiada. El secuestro, la tortura y el asesinato de Héctor Bacchini, sacerdote en proceso de secularización por haberse enamorado y constituido una familia con esposa e hija. La detención, tortura y asesinato, a manos de efectivos policiales, del estudiante de periodismo Miguel Bru, cuyo cuerpo permanece desaparecido.


Siete historias reales y una ficción hiperrealista, abordadas con rigor histórico, documentación periodística y honda sensibilidad artística por el guionista Héctor Bellagamba y ocho dibujantes del carajo, que logran transmitir sin estridencias innecesarias la sádica metodología criminal aplicada por los victimarios; y el tamaño de los sueños, las esperanzas y las luchas abrazadas por las víctimas.


Mucho hay de bueno en este primer volumen de Así mataban, pero quiero concentrarme en dos puntos específicos. Primero, la geolocalización del mortífero accionar represivo. En este caso, las ciudades bonaerenses de La Plata, Berisso y Ensenada. Porque demuestra la coordinación existente entre los distintos distritos provinciales e interprovinciales (e internacionales, si abrimos el Plan Cóndor), como en el caso de la historia que se ramifica hasta el Chaco. Y segundo, el espacio temporal abarcado por la obra. Desde mediados de los ‘70 hasta 1993, reafirmando que el Proceso de Reorganización Nacional (denominación con la que se autopercibía la Dictadura) nació antes del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y mantuvo sus ramificaciones después del regreso de la Democracia en diciembre de 1983.


Queda claro, después de leer este libro urgente y más necesario que nunca, quiénes eran los que mataban y quiénes los que morían. Mataban las fuerzas armadas, las policías y los grupos parapoliciales, por supuesto, arropadas en la complicidad de altas jerarquías dirigenciales, junto con las grandes empresas nacionales y multinacionales que diseñaron el plan económico de empobrecimiento, desindustrialización y concentración de la riqueza (igual que ahora). Y nosotros somos los muertos. Por eso, somos también los encargados de mantener viva la memoria de cada detenido desaparecido, de cada una de esas 30 mil siluetas a escala real que ganaron la calle durante la tercera Marcha de la Resistencia, realizada en septiembre de 1983. 30 mil. Presentes. Ahora y siempre.
Fernando Ariel García
a 6 días de los 50 años del Golpe de Estado

miércoles, 14 de mayo de 2025

PEPE MUJICA: RETRATO DE UN TIPO ATÍPICO

Pepe Mujica y las flores de la guerrilla. Guion: Matías Castro. Arte: Leo Trinidad. Salamandra Graphic. España, mayo de 2023.


El guerrero ya está descansando. José Alberto Mujica Cordano, “Pepe” para todo el mundo, falleció ayer en su chacrita en las afueras de Montevideo. Uno de los líderes más importantes de la izquierda, partió en un momento en que el mundo anda necesitando, desesperadamente, más tipos como él. Íntegro, solidario, lúcido, revolucionario y demócrata. Pero sobre todo, comprometido y empático con sus semejantes. Un faro que nos seguirá iluminando, una utopía que debería movilizarnos más, un símbolo aspiracional en escala humana y reconocible.


Apenas conocí la noticia me entró la necesidad urgente de entrarle a Pepe Mujica y las flores de la guerrilla, historieta biográfica que el uruguayo Matías Castro y el costarricense Leo Trinidad publicaron por primera vez en Francia en 2021 (Les fleurs de la guérilla). Un álbum sensible, sencillo y brillante, como la figura que abordaron con respeto, cariño y cercanía. Mostrando el proceso de más de dos años de gestación y armado del libro, que terminó con la pandemia mordiéndole los talones, los autores elaboran la historia personal y la búsqueda colectiva de Mujica, sin descuidar la coyuntura uruguaya como parte de una América Latina con las venas bien abiertas.


A saltos de mata temporales, la historieta va enhebrando hechos, relatos, anécdotas, recuerdos, coberturas periodísticas y lecturas históricas, antes de llegar a una entrevista cara a cara con el “Pepe”, un par de páginas que deberían circular entre todas las personas de buena voluntad. Con la misma rigurosidad, Castro y Trinidad exponen luces y sombras, acciones y contradicciones de un Presidente irrepetible, dueño de una filosofía de vida basada en valores inquebrantables y no negociables. Valores que cristalizaron en transformaciones políticas, sociales, educativas y culturales, en pos de una sociedad cada vez más libre, cada vez más responsable, cada vez más inclusiva y con más derechos para todos. Con más trabajo, más industria y más conciencia de clase.


Adoptando (y adaptando) el modelo periodístico que instaló Maus, los autores desandan los sueños del Mujica militante y los ponen a dialogar con la gestión del Mujica gobernante y el análisis del Mujica ex-presidente. Aparecen así su pertenencia al movimiento obrero, su lucha contra la desigualdad social, el imperialismo y la Dictadura militar; su actividad guerrillera en Tupamaros, las cárceles, la fuga cinematográfica, la tortura, el regreso a la democracia y la carrera política que lo llevó a lo más alto. También su opción por una vida despojada de los oropeles con que el Poder obnubila la moralidad de los máximos mandatarios.


Parafraseando las palabras que Mujica dice en algún momento del libro, lo más importante de la historieta no es lo que Castro y Trinidad dicen sobre Mujica, sino lo que Mujica demuestra (con palabras y con hechos) sobre la condición humana: Se puede cambiar el mundo (aunque sea un poquito) sin dejar que el mundo lo cambie a uno. Un tipo atípico, que ya descansa en paz.
Fernando Ariel García

miércoles, 30 de abril de 2025

TRE INTERPRETAZIONI: MEMORIAS DE UN NAVEGANTE DEL PORVENIR

Tre interpretazioni dell’ Eternauta di Héctor Germán Oesterheld e Francisco Solano López. Guionista: Héctor Germán Oesterheld. Dibujantes: Enrique Breccia, Otto Gabos, Makkox. Portadista: Enrique Breccia (recreación de la ilustración de Hugo Pratt para la portada de Hora Cero semanal Nº 1). Editor: Antonio Scuzzarella. 001 Edizioni, Italia, marzo de 2013.


La aparición del Eternauta en la casa del guionista de historietas que, sabremos después, es el propio Oesterheld. La primera salida de la casa de Juan Salvo, pasando frente al cadáver de su amigo Polsky y entrando en la ferretería de su vecino Roque. El discurso interior de un Juan Salvo consciente e inmóvil, tendido en el piso con Franco, a merced del Mano. Tres de las tantas secuencias clásicas de la obra magna de Oesterheld y Solano López, publicados en el Hora Cero semanal entre septiembre de 1957 y mayo de 1958.

Enrique Breccia

Tres de las tantas secuencias clásicas de la obra magna de Oesterheld y Solano López, recreadas aquí por tres dibujantes de reconocimiento internacional: El argentino Enrique Breccia y los italianos Otto Gabos y Makkox. El aquí corresponde a Tre interpretazioni, un librito limitadísimo, pequeño y hermoso, realizado para acompañar los 200 ejemplares de L’Eternauta Platinum Edition, lujoso cofre de madera con la edición en tapa dura de la historieta, a cargo de la editorial italiana 001 Edizioni en 2013.

Otto Gabos

El resultado, se vea por dónde se lo mire, es una obra de admiración, respeto y amor hacia el legado que nos dejaron HGO y Solano. Y también de agradecimiento, por supuesto. Sobre todo de agradecimiento. Y la lectura de estas versiones, a pesar de (o justamente por) su fragmentación, funcionan como disparadores inconscientes del resto de la trama, de la poesía humanista de HGO y el arte perfecto e insuperable de Solano. Pero, sobre todo, del efecto que esas páginas paridas entre 1957 y 1959 hicieron sobre nosotros. Y del efecto que esas páginas paridas entre 1957 y 1959 siguen haciendo sobre nosotros. Una experiencia definitoria. Ni más ni menos que el (re)encuentro con nuestras memorias como navegantes del porvenir.

Makkox

No importa lo que hagan con el Eternauta, tendremos Eternauta para rato. Y eso es lo único que importa.
Fernando Ariel García

Bonus Track
Tres portadas alternativas para diferentes ediciones de 001 Edizioni, a cargo de LRNZ (Lorenzo Ceccotti), Manuele Fior y Fabio Celoni.



lunes, 28 de abril de 2025

LE JOURNAL DE CLARA: UN TIRANO PEQUEÑO, PEQUEÑO

Le journal de Clara. Guionista: Xavier Clément. Basado en el libro Mussolini segreto. Diari 1932-1938 (2009), de Claretta Petacci, curado por Mauro Suttora. Dibujante: Pauline Cherisi, con la colaboración de Magali Groues Cherici, Pierre Elahee y Pierre Arnau. Portadista: Pauline Cherisi. Actes Sud, Francia, junio de 2020.


28 de abril de 1945. Tres días después de la liberación italiana, el cadáver de Benito Mussolini cuelga, cabeza abajo, en una plaza de Milán. La idea es que la gente común, el pueblo, pueda insultarlo, golpearlo y escupirlo a voluntad. Un comando de partisanos lo había descubierto un día antes, cuando intentaba fugarse a Suiza. Lo juzgaron de manera sumaria y lo condenaron a muerte. Lo ajusticiaron a balazos y lo exhibieron como trofeo de la victoria definitiva sobre el fascismo. Al lado de il Duce flamea Clara Pettacci, amante del dictador durante los últimos 13 años. Por colaboradora, Claretta (como se la conocía popularmente) también fue fusilada y colgada de los tobillos.


Sobre esta historia de amor retorcido al que hoy denominaríamos tóxico, los franceses Xavier Clément y Pauline Cherisi elaboraron un estremecedor fresco sobre el ejercicio del poder durante la República de Saló, el estado títere de los nazis que Mussolini gobernó con mano de hierro. En base al diario íntimo que escribió Clara Pettacci entre 1932 y 1938, publicado como libro en Italia recién en 2009, los autores exorcizaron al Duce más íntimo y desconocido, un mequetrefe capaz de escenificar a la perfección el papel de dictador impiadoso y sanguinario.


No sé si el verdadero Mussolini fue este miserable compendio de frustraciones, obsesiones sexuales y delirios imperiales que aquí aparece minuciosamente retratado. No sé si ese Mussolini es algo más que la invención de la retórica de Clara, o la perspectiva que Clément y Cherisi eligieron contar en base a lo escrito por Pettacci. Lo que sí sé es que, cuanto más avanzaba en la lectura del libro, más me parecía estar leyendo un ensayo sobre la gestión del poder presidencial en la Argentina actual.


Más allá de las diferencias existentes entre Milei y Mussolini, ambas figuras parecen compartir un perfil frívolo, cómico y algo ridículo, que podría enmascarar un complejo de inferioridad bajo el exhibicionismo gozoso de la crueldad. Así como Benito se desesperaba por agradarle a Hitler, Javier se desespera por agradarle a Trump. Y los dos dedican gran cantidad de tiempo y energía a maltratar ciudadanos, despreciar opositores, denigrar gobernantes extranjeros, pelearse con el Papa, erigirse como Latin-Lovers de tiempo completo, mostrarse fuerte frente a los débiles y débil frente a los detentores del poder real. Una persona (¿un personaje?) pasional y vulgar, contradictorio e hipócrita, psicológica y emocionalmente frágil. Alguien que, al no ser amado de chico, se conformó con ser temido de grande. Un tirano pequeño, pequeño.
Fernando Ariel García