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jueves, 8 de septiembre de 2016

EL ORO DEL ZAR: TRADICIÓN + TIEMPO

El oro del Zar (Colección Charquito Nº 18). Guión: Rodolfo Santullo. Arte: Marcos Vergara. Portada: Marcos Vergara. 120 páginas a todo color. Estuario Editora / Grupo Belerofonte / Loco Rabia. ISBN: 978-9974-720-35-0. Uruguay / Argentina, enero de 2016. 

Cada vez estoy más convencido de algo: La modernidad es el resultado de la tradición más el paso del tiempo. Narrativamente hablando, quiero decir, tiene que ver con el apego a los cánones clásicos de los distintos géneros, sus códigos expresivos, la manifestación física de sus establecidos patrones culturales. Todo ello, claro, abordado desde la moderna sensibilidad que propone una mirada más cosmopolita, menos prejuiciosa y sinceramente permeada por las resignificaciones sociales, políticas y humanistas que aportaron los años y la Historia. 


Aggiornamiento, podríamos intentar definir con una palabra. Pero en el caso de El oro del Zar, me parece, tal palabra se queda chica. Rodolfo Santullo, uno de los más completos guionistas rioplatenses de su generación, no sólo se apropia aquí de los verosímiles fundantes del folletín, sino que los revitaliza con la empatía que sabe insuflarle a la acción física, con la belleza de la palabra justa dicha en el momento preciso. Detalles que ya no deberían llamarnos la atención porque, a esta altura, se trata de la identidad de su tono, de su estilo, de su voz autoral consagrada. 


Con humor y ligereza, gambeteando la solemnidad y la grandilocuencia banal, la obra serializada originalmente en el sitio web Historietas Reales entre mayo de 2013 y octubre de 2015, recrea aquella maravillosa sensación de asombro que le imprimían a la Aventura las exóticas locaciones explotadas por la literatura popular y el Hollywood en Cinerama. La Rusia zarista, en guerra contra los japoneses y jaqueada por asesinatos políticos, huelgas y actos terroristas, ¿demasiado? confiada en la promesa de mejores tiempos venideros que auguraba la inauguración del Tren Transiberiano. 


Una época que ya no existe, un imperio que ya no está, un lujo que opacó su brillo. Un viaje a culturas desconocidas en épocas turbulentas. El drama que se resuelve en tiempo continuo (del 21 al 29 de julio de 1904), en el espacio limitado (pero en movimiento) de los vagones con trayecto prefijado entre Moscú y Vladivostok. Rusos, cosacos, mongoles, irlandeses y alemanes, movidos por los hilos del espionaje en tiempos de palomas mensajeras. Militares, hombres de negocios, geólogos, revolucionarios y femmes fatales, obligados por las circunstancias a poner de manifiesto el valor de sus recursos intelectuales y físicos. 


La historieta trabaja la tensión entre el adentro y el afuera con la precisión que requiere la maquinaria del enigma policial de cuarto cerrado. Y, al mismo tiempo, capitaliza el signo salvaje, tribal y nómada que uno asocia a la estepa siberiana inventada por la pluma melodramática de Julio Verne (obvio homenaje incluido). Terreno propicio para la forja de amistades inquebrantables, la faena sin piedad del enemigo y el sinceramiento de las traiciones que traquetean a bordo. Todo ello subsumido en el trazo inquieto de Marcos Vergara, dueño del registro exacto a la hora de retratar esta gesta romántica más grande que la estatura humana, porque aúna la lucha materialista con la batalla idealista. El punto justo de hervor donde comienzan a derretirse el oro y la tiranía. 
Fernando Ariel García

Links: 
Santullo - Vergara:
La comunidad 
Cena con amigos 

Santullo: 

Acto de guerra (dibujos de Matías Bergara) 
Dengue (dibujos de Matías Bergara) 
El Club de los Ilustres (dibujos de Guillermo Hansz) 
El Club de los Ilustres: Conspiración en las sombras (dibujos de Guillermo Hansz) 
Los últimos días del Graf Spee (dibujos de Matías Bergara) 
Malandras (dibujos de Dante Ginevra) 
Merlín, el druida vol. 1: El porquerizo y el ladrón (dibujos de Jok) 
Misterios de cuarto cerrado (varios dibujantes) 
Señor Invierno (dibujos de Jok) 
Zitarrosa (dibujos de Max Aguirre) 

Vergara: 

Camino a Auschwitz y otras historias de resistencia (guión de Julián Gorodischer). 
Morir por el Che (guión de Roy)

jueves, 12 de febrero de 2015

BETTER CALL SAUL: EL FIN DEL PRINCIPIO

Better Call Saul Special Nº 1: Client Development. Guión: Jenn Carroll, Gordon Smith. Dibujos: Steve Ellis. Color: Steve Ellis y John Haeffner. Portada: Steve Ellis. Productor: Clayton Neuman. 22 páginas a color. AMC. EE.UU., febrero de 2015. Lectura gratuita aquí. 

Para muchos, incluido Stephen King, Breaking Bad fue (y sigue siendo) la mejor serie de TV de todos los tiempos. Y ya se sabe lo difícil que es poder despedirse de los éxitos, por esa pulsión inconformista de querer siempre un poco más; y por la ambición capitalista de seguir sacándole leche a la vaca, tenga o no tenga. Por lo que pudo verse de Better Call Saul, desprendimiento que estrenó el domingo pasado la cadena AMC en los EE.UU. (y que Netflix ofrece en sistema de goteo para la Argentina), el animal está en buen estado y con las ubres a punto de explotar, con lo cual queda creativamente justificada la decisión de ahondar con esta precuela. 


Es sabido, pero vamos a repetirlo por si de casualidad queda alguien que no esté al tanto. Better Call Saul seguirá los pasos de James Morgan McGill (personificado por Bob Odenkirk), abogado penalista del montón que vive, trabaja y sufre en la calurosa y desértica Albuquerque. Leguleyo de raza, Jimmy es un vivillo que busca (porque conoce) las zonas grises del sistema legal para utilizarlas en su propio provecho y, de paso, sellar buenos arreglos extrajudiciales para sus clientes, más cercanos a los carteles de las drogas que a la DEA. Como le interesa ser famoso y tener poder, conforme vaya avanzando la trama irá desprendiéndose del lastre de la ética, abrazará el mal gusto comercial, cambiará su nombre por el de Saul Goodman (un juego fonético con la frase It’s all good, man!), entrará como personaje de relleno a Breaking Bad y saldrá como uno de los principales cuando la serie baje la persiana en su quinta temporada. 


Exprimiendo las tetas de la vaca, poco antes del estreno de la saga que transcurre antes de Breaking Bad, AMC colgó en internet el cómic Better Call Saul: Client Development, especial guionado por Jenn Carroll y Gordon Smith (dos de los escritores de Breaking Bad, dicho sea de paso); y dibujado por Steve Ellis, una historia chiquita que resume las motivaciones de Saul y su característico modus operandi. Especie de último episodio de la precuela que acaba de estrenarse, el cómic de Better Call Saul desarrolla el trabajo de inteligencia que llevará al abogado a conectarse con Walter White, profesor de química con cáncer terminal que comienza a cocinar y vender metanfetamina para asegurar el futuro económico de su familia. 


Drama oscuro y bastante desesperanzado, con una larga secuencia muda que remite al inicio del primer capítulo de Better Call Saul, la historieta se planta justo antes de lo ya visto en el octavo episodio de la segunda temporada de Breaking Bad (donde Saul se incorpora a la trama), sin aportarle demasiado al combo general. La segunda historia del cómic online, sin embargo, es mucho más corta y mucho más interesante que la primera. Por la utilización del humor como metalectura del rol cómico que Saul proveía en Breaking Bad; y por animarse a jugar el juego de espejos con los baratos comerciales televisivos que el personaje mostraba en la ficción. Traducido en superhéroe gracias al lenguaje satírico que uno asocia inmediatamente con la clásica Mad y los viejos dibujitos animados de la Warner, Better Call Saul explota valores artísticos que realmente sostienen su irrupción en el noveno arte. 


Si es que van a seguir, ojalá que lo hagan profundizando este camino. Para ir por el otro, ya está la serie de TV. 
Fernando Ariel García

sábado, 10 de enero de 2015

ORGULLO Y SATISFACCIÓN - ESPECIAL CHARLIE HEBDO: EL HUMOR COMO ARMA

Orgullo y Satisfacción número especial. Autores: Ágreda, Albert Monteys, Alberto Gónzalez Vázquez, Asier y Javier, Bernardo Vergara, El Mundo Today, Guillermo, Isaac Rosa, IuForn, Javier Pérez Andújar, John Tones, Lalo Kubala, Luis Bustos, Malagón, Manel Fontdevila, Manuel Bartual, Mel, Oroz, Paco Alcázar, Paco Sordo, Triz. Portada: Manel Fontdevila. Directores y Coordinadores: Guillermo, Albert Monteys, Manel Fontdevila, Bernardo Vergara, Manuel Bartua. 40 páginas a todo color. Orgullo y Satisfacción S.L. ISSN: En trámite. España, enero de 2015. Descarga gratuita aquí


Está todo muy fresco. Todavía no hay suficiente distancia como para tratar de ver en perspectiva el hecho y sus consecuencias. Prima la emoción más desnuda, la condena al espanto ocurrido, la admiración hacia los artistas asesinados, la solidaridad para con todas las víctimas y sus entornos familiares y laborales, sus amigos. Y estas son, me parece, las cualidades más sobresalientes que transpiran las páginas del especial de Orgullo y Satisfacción dedicado a Charlie Hebdo, que puede descargarse gratuitamente desde el sitio web de la revista española. 



Más allá de las calidades de los distintos trabajos incluidos, el tributo de Orgullo y Satisfacción pone en primer plano el rescate de la identidad que hizo de Charlie Hebdo la revista que fue y que todos esperamos siga siendo a partir del próximo miércoles, cuando llegue a los kioscos de Francia con un millón de ejemplares y la responsabilidad de redoblar la apuesta contra la muerte, con el humor como arma y la libertad como estandarte. 



Humor y Libertad, los dos valores fundantes con que Charlie Hebdo entendía (y entiende) el ejercicio de la profesión y la existencia humana sobre este mundo cruel, injusto y fanatizado. Un humor deliberadamente inteligente, insolente, ofensivo, irritante, fastidioso, molesto, irreverente, de mucho trazo grueso y (en algunos casos) grosero y de mal gusto. La más de las veces intolerable, puede ser. Pero nunca intolerante. Su humor, ese humor que eligieron y abrazaron hasta lo último, les permitió mostrar y condenar todo tipo de fundamentalismos, los distintos pensamientos únicos, los fascismos, los abusos, las discriminaciones, poniendo en evidencia los dobles discursos a través de hechos cotidianos llevados al extremo, no sólo como teorías ideológicas discutidas en café y academias. 



Charlie Hebdo estaba (y lo expone con claridad Orgullo y Satisfacción) en contra del poder, del honor, de las buenas costumbres, de la moral pacata, del orden establecido. Y eso los ponía, siempre (y a veces con contradicciones), en la vereda de enfrente de la derecha extrema, de la izquierda avejentada, de los Gobiernos, de los bancos, de los medios de comunicación, de todas las religiones. De todas, no sólo del Islam. Para ellos, nada (nunca) fue sagrado o intocable, salvo el valor cívico de la Libertad. Por eso su humor, aún asqueroso y agresivo, no era blasfemo. Porque siempre tuvieron en claro que su enemigo no era el colectivo criticado, sino la porción que ellos representaban de manera desacralizada y sin eufemismos. 



Quiero quedarme con algo que editorializa muy claramente Orgullo y Satisfacción. Charlie eran los muertos y son los sobrevivientes que carga la revista. Porque ellos fueron y son los que le pusieron el cuerpo a las balas y a la práctica constante de la libertad de elección. No lo son gran parte de los que llenaron las plazas del mundo ni los que retuitearon consignas ni los que opinaron (a favor o en contra) en diarios, revistas, televisores, radios y sitios de internet. Yo, que me pasé los últimos días hablando, escribiendo, compilando opiniones y dibujos para este mismo blog, no soy Charlie. 
Ojalá tuviera los huevos para serlo. 
Fernando Ariel García

lunes, 26 de mayo de 2014

BATMAN ’66 MEETS THE GREEN HORNET: DOS POTENCIAS SE SALUDAN (DE NUEVO)

Batman ’66 Meets the Green Hornet Nº 1 (de 12). Guión: Kevin Smith y Ralph Garman. Dibujos: Ty Templeton. Color: Tony Aviña. Portadas: Alex Ross (regular), Michael y Laura Allred (alternativa). Editor: Jim Chadwick. 100 páginas a todo color. DC Comics / Dynamite Entertainment. EE.UU., 21 de mayo de 2014. 

Ya lo dijo el filósofo contemporáneo Silvio Soldán: No puede haber tanta maldad. Está la Tía Harriet, está el busto de Shakespeare, está O’Hara con esa cara de… O’Hara, está la campana sanguchera para el Batifono. El mundo es ese mismo mundo bonachón y naif, de estridencia pop y lookete beatnick, claramente dividido entre buenos y malos, donde los malos son más pícaros que malos. Se alcanza una recreación exacta a nivel gráfico de rostros y decorados; de la dinámica y retórica de los personajes. Si hasta mencionan a Londinium!!!!!! Y, sin embargo, en el primer número de esta deliciosa, exuberante, iridiscente, retroactiva Batman ’66 Meets the Green Hornet, no aparecen ni Batman ni el Avispón.


Sí están, en equilibrio constante, Bruno Díaz, Ricardo Tapia, Britt Reid y Kato, con las facciones y los modismos teatralmente afectados de Adam West y Burt Ward; y las facciones y modismos cinematográficamente contenidos de Van Williams y Bruce Lee. Porque si algo respeta y recupera esta historia firmada por Kevin Smith, Ralph Family Guy Garman y ese incomparable animal gráfico llamado Ty Templeton, es el balance alcanzado y explotado por el mítico cruce televisivo del Hombre Murciélago y el Avispón Verde en el histórico episodio doble de la temporada 1967 del Batman de Adam West, el mejor Batman audiovisual de todos los tiempos.


Secuela de la aventura catódica que transformaba en estampillas gigantes a los cuatro paladines, Batman ’66 Meets the Green Hornet está compuesta por doce entregas digitales quincenales que, a partir del 1º de junio, conocerán su versión en soporte papel. Como es (sana) costumbre en la versión digital de Batman ’66, los cuadritos proponen una limitada interactividad que pretende crear la sensación de animación. Un recurso que (a mi entender) ni le suma ni le resta, pero forma parte de la narración y no molesta.


El plato fuerte de esta entrega viene dado por el contrapunto entre Bruno Díaz y Britt Reid, sobre todo porque profundiza un poco más en la relación preexistente de los personajes, de acuerdo con lo que dejaban entrever los capítulos de la tele. Y de esta anécdota se agarran Garman y Smith (mucho más certero aquí que en sus cómics en solitario de The Green Hornet) para empardar las sensibilidades bien diferentes de las dos series: El tono pretendidamente seco y realista (o todo lo realista que permita la existencia de un vigilante vestido con un sobretodo verde) del Avispón; y la ostentosa irreverencia kitsch que ha hecho de Batman el rey de la estética camp.


El resto es promesa de diversión asegurada a futuro. Un asunto con fósiles a bordo de un tren será el disparador para que los dos millonarios (y sus respectivos ayudantes) se calcen los uniformes hoy ausentes, crucen un par de patadas ninja; y se unan para enfrentar y derrotar al conocido Coronel Gumm (interpretado por Roger C. Carmel en el doblete televisivo), ahora ascendido a general y con superpoderes aggiornados. Siempre, como corresponde, derramando ridículas sentencias moralizantes por el camino.
Lo mejor está por venir. A la misma Batihora y por el mismo Baticanal.
Fernando Ariel García

Ilustración para la portada alternativa de Mike y Laura Allred

martes, 17 de diciembre de 2013

EL HOYO NEGRO: DÉJAME QUE TE CUENTE, LIMEÑO

El Hoyo Negro Nº 1. Guión: Giancarlo Román. Arte: Gustavo Vargas Tataje. Portada: Gustavo Vargas Tataje. 26 páginas a todo color. Disponible en línea en el blog El Hoyo Negro. Perú, diciembre de 2013.
 
Digamos que América Latina es un territorio más que apto para plantar una ficción de naturaleza fantacientífica de corte distópico, con una sociedad en avanzada instancia de deshumanización y donde el Estado se imponga mediante el uso discriminado de la fuerza represora policial. Esto que suena a futuro, en gran parte del territorio de la Patria Grande ha sido una realidad presente y palpable en diferentes etapas del pasado reciente. De ahí que, de entrada, uno compre sin ningún tipo de problemas los disparadores de El Hoyo Negro, movilizante apuesta narrativa de los historietistas peruanos Giancarlo Román y Gustavo Vargas Tataje.
 
Profundización de un proyecto presentado el año pasado en el blog Ciudadano Pop , la aventura parte de una catástrofe científica en la frontera franco-suiza que, al corporizar un hoyo negro (lo que aquí llamamos agujero negro) cambia indefectiblemente la naturaleza del mundo que habitamos. Salto temporal a un futuro medianamente cercano, el 2050, en el momento exacto en que Dante, un hombre que murió en 2015, vuelve a la vida para descubrir que todo ha cambiado lo suficiente para volverse reconociblemente irreconocible (y viceversa). Aunque es cierto que él ha cambiado aún más que su entorno, ya que ahora exhibe un hoyo negro (el hoyo negro del título, supongo) en su pecho, en el exacto lugar en que debería estar su corazón.
 
 
Las respuestas (cuya búsqueda se intuye será el núcleo narrativo de esta saga que recién arranca) parecieran estar encriptadas en los propios recuerdos de Dante, en las acciones de su anterior amigo y hoy ministro de Ciencia, Reynaldo Karinsky; y en las razones que mueven a una secta religiosa asumida como grupo terrorista a creer que Dante pueda ser “El Hombre de las Estrellas” que están esperando, ese posible Mesías post-tecnológico para una humanidad dispuesta a dejar atrás el precipicio dando ese decisivo paso adelante.
 
Jirón de la Unión, calle céntrica de la ciudad de Lima, en el futuro distópico de El Hoyo Negro
 
Opción neta por la aventura de ciencia-ficción urbana, tendiente a la introspección existencial en escala humana, El Hoyo Negro todavía no abraza con convicción la identidad local que promueve desde un par de viñetas, sobre todo aquella panorámica del inicio ambientada en Jirón de la Unión, calle del centro histórico de Lima, ciudad en donde transcurre gran parte de la acción de esta primera entrega. Ese faltante, que a mi entender le permitiría diferenciarse del resto de las paradojas temporales que se cocinan en el mundo de la ficción, terminaría de definir la identidad intransferible de esta obra, capaz de dar vuelta como una media el panorama actual de la historieta peruana de género con fuerte impronta autoral.
Fernando Ariel García

jueves, 4 de julio de 2013

BATMAN '66 Nº 1: LA GRAN BESTIA POP


Batman ’66 Nº 1. Guión: Jeff Parker. Arte: Jonathan Case. Color: Jonathan Case. Portada: Michael y Laura Allred. Editor: Jim Chadwick. 95 páginas a todo color. DC Comics. EE.UU., 3 de julio de 2013.

Ya lo dije antes. Y con estas mismas palabras. Soy fanático del Batman de Adam West. Generacionalmente, pertenezco al ejército de pibes que ocuparon las tardes de su niñez frente al televisor en blanco y negro, detenido en la señal del viejo Canal 9 para ver las aventuras del Hombre Murciélago antes y después de Música en Libertad, o algún programa parecido. Aún hoy, después de Tim Burton y Chris Nolan, sigo pensando que el Batman de Adam West es el mejor Batman fílmico y/o televisivo de todos. Y por ello, cualquier cosa que toque (de lleno o tangencialmente) aquella serie televisiva, mi percepción de aquella serie televisiva, me gusta. Mucho.


Así que, a pesar de algún que otro sinsabor producido por este número debut de Batman ’66, mi opinión final está completa e irremediablemente viciada por las memorias siempre presentes de aquellas experiencias infantojuveniles. Porque, si alguien no está al tanto, Batman ’66 es el nuevo título digital y semanal del Hombre Murciélago, basado específicamente en el universo superheroico concebido para la mítica serie de TV, máximo exponente del arte pop en su vertiente catódica. Lo cuál implica la presencia (aquí y a futuro) de batitubos, tías harriets, jefes o’haras, batusis y (Dios lo quiera así) batirepelente de tiburones. Y el más espectacular Batimóvil de todos los tiempos, por supuesto.


El trabajo realizado por Jeff Parker (guión) y Jonathan Case (arte), abre la puerta a grandes felicidades y más altas expectativas. La trama sabe mantener la ligereza original, su optimista espíritu naif, esa pomposa puesta retórica que le permitía a los actores abordar los aspectos más cómicos de la historia desde una espartana seriedad shakespereana; y viceversa. La estética, repleta de tramas, colores saturados y onomatopeyas que remiten al estridente imaginario visual de la serie, escenifica el espíritu a go-go hasta un paso antes de caer en la pose sesentista forzadamente retro. Se nota que a los autores les gusta lo que están haciendo. Y eso suma. 


Primera entrega del formato DC², pomposamente definido como “el próximo paso en la evolución de los cómics digitales de DC”, Batman ’66 propone una interactividad física más ligada al desarrollo de la acción en algo parecido al tiempo real que a verdaderas necesidades narrativas. De ahí que, cada vez que el lector haga avanzar la aventura a golpe de teclado, los personajes vayan moviéndose dentro de la misma viñeta, nuevos globos de texto y efectos de sonido aparezcan y desapazcan de la pantalla, mientras cambia la iluminación y se generan imágenes panorámicas. Sin caer en la animación total, logra crear sensación de desplazamiento en el tiempo y el espacio.

Como viene siendo costumbre en toda la línea de cómics digitales de la DC, tres de estos episodios digitales terminarán conformando un ejemplar impreso en soporte papel. En el caso de Batman ’66, el primero estará disponible (en los EE.UU.) a fines de julio.

Al menos en esta entrega, Batman ’66 carece de las dobles lecturas que el material original le concedía a sus espectadores adultos, lo cuál se me hace medio inentendible teniendo en cuenta que el principal consumidor de esta historieta debería ser un lector de más de cuarenta. Y también tiene algunas concesiones con la espectacularidad de las acciones físicas que realizan tanto héroes como villanos, superando en escala aquella hiperkinética exageración televisiva. Pero está El Acertijo de Frank Gorshin (como en el capítulo piloto de la serie); y en la gatera esperan su turno la Gatúbela de Julie Newmar, El Guasón de César Romero, El Pingüino de Burguess Meredith y El Rey Tut de Victor Buono.
Definitivamente, quiero más.
Fernando Ariel García
Lo que nos espera (algunas imágenes de yapa):

lunes, 20 de mayo de 2013

MAN OF STEEL PREQUEL SPECIAL EDITION: MÁS RÁPIDOS QUE UNA BALA

Desde que la historieta es historieta, viene manteniendo una relación de amor-odio con uno de sus primos artísticos más cercanos: El cine. Con pasmosa naturalidad (y muy desparejos resultados) ambos se han estado pasando figuritas sin ningún tipo de consideración. O con la única consideración de generar algún tipo de dividendo. Y desde que el género de superhéroes fue adoptado por Hollywood como engranaje primario de su hiperproductiva megamaquinaria, a las consabidas adaptaciones se les sumó una costumbre tan efectiva como innecesaria: El cómic especial que sirve de precuela a la película basada en el cómic regular.

Como Superman no aparece en la historieta, lo mostramos en una ilustración

Digo innecesaria porque, por lo general (y está bien que así sea), el filme no necesita de la información adelantada por la historieta para poder ser comprendido y disfrutado (o sufrido) en su totalidad. Y si algo genera semejante movida es la regla de oro capitalista que sostiene que siempre (siempre) se le puede sacar un pesito más a quien ya gastó varios pesitos en ese producto determinado. Y así como funcionó con la precuela de Iron Man 3, la regla de oro volvió a demostrar su eficiencia con esta precuela de Man of Steel (ver http://labitacorademaneco.blogspot.com.ar/2013/06/superman-regresa-de-nuevo.html), relanzamiento de la franquicia cinematográfica de Superman a cargo de Zack Snyder, programada para estallar en los cines norteamericanos el próximo 14 de junio (y un día antes aquí en la Argentina).

Superchica en acción

Todo aquel que el sábado pasado compró en Wal-Mart su entrada para el preestreno estadounidense de Man of Steel del 13 de junio, se llevó también un código para descargar la versión electrónica de esta historieta guionada por Sterling Gates y dibujada por Jerry Ordway, que prescinde de la figura de Superman para centrarse en la persona de Kara Zor-El (o sea, Superchica) en Krypton, encargada de desentrañar el primer asesinato en más de mil años de civilización. El breve trámite servirá par poner en valor algunos aspectos de la cultura y la organización social kryptoniana y, sobre todo, para exponer los alcances de la relación Kryptón-Tierra preexistente al arribo de Superman a nuestro planeta. Qué incidencia tendrá todo esto sobre el corte final del filme, es algo que deberá responder la propia película, a su debido tiempo.


Si lo que se deja trascender es cierto, el interior de esta nave espacial dará origen a la Fortaleza de la Soledad

Apuntada directamente al corazón de los fanáticos, Man of Steel. Prequel Special Edition generará mayor expectativa en el público específico que ya está expectante por ver en la gran pantalla al superhéroe interpretado por Henry Cavill, jugando con un probable origen para la Fortaleza de la Soledad, la posible incorporación de Superchica en el metraje definitivo y la mención tangencial a Thanagar, planeta hogar del Hombre Halcón, en alusión a un cohesionado Universo DC fílmico con miras al largometraje de la Liga de la Justicia.

Sí, el barbudo es Clark Kent

Lograda respuesta a necesidades industriales que nada tiene que ver con lo artístico, la precuela confirma que los equipos de marketing a cargo siguen siendo más rápidos que una bala a la hora de diseñar estrategias de posicionamiento y comercialización. Estrategias abocadas a mejorar la performance cuantitativa de entradas vendidas, pero que no suelen prestarle la debida atención a la calidad de la experiencia cinematográfica que están promocionando. Algo parecido hicieron con la inflada Superman Returns; y así les (nos) fue.
Fernando Ariel García



Man of Steel. Prequel Special Edition. Argumento: David S. Goyer, Geoff Johns y Zack Snyder. Guión: Sterling Gates. Dibujos: Jerry Ordway. Tintas: Jerry Ordway, Bob McLeod, Joe Rubinstein, Bob Wiacek. Color: Hi-Fi. Portada: Jerry Ordway. Editor: Kristy Quinn. 42 páginas a todo color. DC Comics. EE.UU., 18 de mayo de 2013.