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viernes, 28 de noviembre de 2014

IN MEMORIAM: CHESPIRITO (1929-2014)

(Por Fernando Ariel García) Cada vez que pasa algo así me acuerdo de mi viejo, con los ojos llorosos, la voz quebrada y una parte importante de su vida yéndosele por entre los dedos. Habían asesinado a Lino Palacio y sus cuarentaytantos años temblaban como una hoja. Paradito al lado de la mesa del comedor, enormemente solo, la angustia le salía por la garganta cuando dijo: “Se murió un pedazo de mi infancia. Ya no hay más tapas del Billiken”, aunque esas tapas hubieran dejado de aparecer hacía muchos años.


Ahora me acabo de enterar que falleció Chespirito, el Shakespeare chiquito que vino de México, se metió de prepo en mi casa a golpes de chipote chillón y una jerigonza inentendible que terminé adoptando como propia; entregándole mi corazón como alternativa a ese barril insensible que habitaba el patio de esa vecindad en blanco y negro.


Que se haya ido Roberto Gómez Bolaños me da pena. Que se haya muerto Chespirito me da bronca (coraje, como dirían los mexicanos), porque me deja lloroso y quebrado como mi viejo. Hecho un menso. Enormemente solo, con la angustia tecleando en la punta de mis dedos. Se murió una parte de mi infancia. Ya no hay más tortas de jamón. Me lleve el chanfle.

Macanudo, de Liniers, en La Nación del 1º de diciembre

martes, 7 de mayo de 2013

FANTOMAS Nº 33: BUEN VIAJE

No existen las casualidades, lo sé. Así que debería hablar aquí del principio metafísico de la causalidad, pero prefiero quedarme en la noción de coincidencia. Es sabido que el próximo 19 de abril el mundo estará festejando los primeros 70 años del LSD, en referencia al famoso Día de la Bicicleta de 1943, fecha en que el químico suizo Albert Hofmann experimentó por vez primera los efectos psicotrópicos de la dietilamida de ácido lisérgico que él mismo había sintetizado en 1938. Con la anticipación que permite el caso, estuve buscando y rebuscando alguna historieta que me sirviera para abordar la efemérides. Y cuando estaba dando todo por perdido, revolviendo entre las cajas que tengo apiladas bajo una escalera, me encontré con este Fantomas Nº 33 que guardo por otro motivo, por ser la primera aventura que leí de la Amenaza Elegante.


La verdad sea dicha, Fantomas ha protagonizado historias mucho más originales y atrapantes que ésta, en la que ni siquiera porta la galera, el frac y la capa que mejor complementan el blanco de su máscara eterna. Sí está presente el fuerte tono moralizante, ejemplificador de los mensajes destinados a hacerse carne en el comportamiento de los niños de todo un continente. La carga educativa, el alegato aleccionador que aquí toma contundencia disciplinante porque busca alejar a los lectores del consumo de drogas, específicamente del LSD. Presenta algunos errores, como considerar adictivo y tóxico al LSD, algo que hoy está seriamente cuestionado; y tiene grandes aciertos, como es el enfocar la raíz económico-social que subyace en la naturaleza adictiva de cualquier tipo. Y brinda una solución simplista a un problema sumamente complejo, pero no tenemos por qué pedirle realismo a una historieta fantástica, verosímil en el desarrollo de sus tramas y la construcción de un personaje tan fascinante e inolvidable como este Fantomas mexicano, a años luz de su primigenia fuente francesa.


Fantomas bajo el efecto del LSD

Replanteando (o no, ¿quién sabe?) la premisa de este veterano ejemplar leído y releído en más de una ocasión, Fantomas funcionó en mí como (creo) lo haría una dosis de LSD. Haciendo de facilitador psicodélico para un viaje habitado de diferentes impresiones sinestésicas en un sólo acto perceptivo. El arte de Rubén Lara me permitió oír los colores empastados, ver los sonidos como si fueran onomatopeyas, tocar el sabor que todavía guardan esas hojas amarillentas por el paso del tiempo. Tiempo que se hilvanó hasta mi niñez de pantalones cortos, ojos embelesados y dedos hambrientos de pasar las viñetas de otro ejemplar de esta misma revista, en una Buenos Aires que todavía se permitía esquinas de ciudad con ritmo de pueblo. Como esa ochava de Anchorena y Córdoba en donde estaba la peluquería del barrio, a la que iba acompañando a mi abuelo porque mientras él se cortaba el pelo yo podía leer ingente cantidad de historietas de Novaro. Y caer rendido a los pies de Fantomas, la Amenaza Elegante.


No existen las casualidades, lo sé. Así que debería hablar aquí del principio metafísico de la  causalidad, pero prefiero quedarme en la noción de coincidencia. Porque al dar vuelta la última página de La lucha contra las drogas y sentarme a escribir estas líneas, veo el mail de Rubén Eduardo Soto Díaz con el asunto “Luto en la historieta fallece el creador gráfico de Fantomas Rubén Lara” (ver http://labitacorademaneco.blogspot.com.ar/2013/05/in-memoriam-ruben-lara-y-romero-1934.html) y un montón de sensaciones encontradas se me vienen encima. Pero ahora quiero quedarme con una. Con el agradecimiento a un gran artista (entre tantos) que me marcó como pocos. Me marcó como lector, como intelecto inquieto ante las maravillas del mundo, cargando la avidez de mi deseo por el conocimiento con una mirada humanista sobre las gentes y las cosas. Inculcándome valores, ideas, cultura general. La capacidad de moverme a piacere por el tiempo y el espacio, hasta esa ochava de Anchorena y Córdoba, sin necesidad de ilegales ayudas semisintéticas.
Buen viaje, Rubén. Estoy en deuda con usted.
Fernando Ariel García



Fantomas Nº 33. Guión: No acreditado (posiblemente, a cargo de Guillermo Mendizábal). Dibujos: Rubén Lara R., Santos Reina. Escenografía: L. Carlos Hernández, Jorge Lara R. Portada: Demetrio. Dirección: Alfredo Cardona Peña. 32 páginas a todo color. Editorial Novaro. México, 1º de mayo de 1970.

lunes, 6 de mayo de 2013

IN MEMORIAM: RUBÉN LARA Y ROMERO (1934-2013)

(Por Rubén Eduardo Soto Dáz. Boletín Informativo del Museo de la Caricatura y la historieta Joaquín Cervantes Bassoco, Morelos, México) El 4 de mayo de 2013 falleció el maestro Rubén Lara y Romero, uno de los más prestigiados historietistas mexicanos, entre cuyas creaciones gráficas más exitosas están el Fantomas nacido en la Editorial Novaro y el Samurai de Editorial Vid, ambos iconos emblemático de la historieta mexicana.


Rubén Lara había nacido en el Distrito Federal en 1934. Trabajó en el mítico diario de historietas Pepín, posteriormente en Editormex y en las publicaciones de La Prensa. En Editorial Novaro trabajó realizando varios títulos como Estrellas del Deporte, Mujeres Célebres y Tesoro de Cuentos Clásicos, en dónde apareció por primera vez la versión mexicana de Fantomas (novela original de los franceses Marcel Allain y Pierre Souvestre). Rubén Lara fue el encargado de la realización grafica de Fantomas a petición de Alfredo Cardoña Peña, director de la revista, con el argumento realizado por Guillermo Mendizábal.

Portada del mítico primer número de Fantomas. La Amenaza Elegante

Otra serie de éxito realizada por el maestro Lara fue El Monje Loco. Con la técnica del medio tono realizó la historieta Samurai (John Barry), revista que se mantuvo en los puestos de periódicos durante 19 años. Entre los más constantes colaboradores del maestro Rubén Lara están su hermano Jorge Lara, Luis Carlos Hernández, y los cuautlenses Rene y Rodolfo Anrubio.


Rubén Lara y Romero fue uno de los fundadores del Museo de la Caricatura y la Historieta de la ciudad de Cuautla, Morelos en diciembre del 2000.
El Museo de la Caricatura y la Historieta Joaquín Cervantes Bassoco manifiesta las más sinceras condolencias a los familiares y amigos de este gran historietista. Descanse en Paz.

Link:

http://labitacorademaneco.blogspot.com.ar/2013/05/buen-viaje.html

lunes, 3 de octubre de 2011

CAPULINA SE REUNE CON VIRUTA, por RUBEN EDUARDO SOTO DIAZ


Falleció nuestro querido Capulina; y como un sencillo homenaje les platico algo sobre su historieta.
Allá por 1957, Viruta y Capulina ya tenían en su haber varias películas.
Fue a Sealtiel Alatriste, historietista de la época dorada del cómic nacional, a quien se le ocurrió hacer una historieta con el famoso dúo. Roberto Gómez Bolaños (quien después sería el también famoso Chespirito) escribió los primeros argumentos del cómic que se llamó Aventuras de Viruta y Capulina.
En 1959, la historieta pasó a ser parte de Editormex y fue realizada por Héctor Macedo (dibujos) y Angel Morales (guiones), artistas que ya habían trabajado anteriormente para don Gabriel Vargas.
La historieta fue un rotundo éxito. Por desgracia, Viruta y Capulina se separaron en 1967, pero la historieta continuó bajo el título Aventuras de Capulina.
En 1980, las crisis económicas incrementaron los costos de producción en las historietas; y muchas, para no desaparecer, redujeron su tamaño. Entre ellas la de Capulina, de dónde nació el famoso Capulinita.
En 1993, con el cierre de Editormex desapareció el cómic de Capulina. No obstante, Capulina sigue vivo en la memoria de millones de habitantes de este planeta Tierra.
Descansa en paz, amigo Capulina.

miércoles, 26 de mayo de 2010

IN MEMORIAM: GABRIEL VARGAS (1915-2010)

(Por Rubén Eduardo Soto Díaz) Gabriel Vargas Bernal (Tulancingo, Hidalgo, 1915 – Ciudad de México, 25 de mayo de 2010) fue un niño prodigio en el dibujo. Ganaba todos los concursos escolares. Eran once sus hermanos y Gabriel fue el quinto. Muy niño quedó huérfano de padre, la familia se trasladó entonces al Distrito Federal y ahí estudió la primaria. Después de haber fascinado con sus dibujos a funcionarios de la Secretaría de Educación Pública, estos le ofrecieron una beca para estudiar dibujo y pintura en Francia. Gabriel la rechazó y prefirió que a cambio le dieran un empleo.

En 1932 Vargas se inició en el periodismo gráfico como ayudante de Ernesto García Cabral, uno de los más prestigiados caricaturistas de la época. Colaboró con caricaturas y tiras cómicas en la revista Jueves de Excélsior. Como historietista colaboró en la revista Chamaco de Ignacio Herrerías. Con dibujos de trazo realista realizó series como La vida de Jesús, Pancho Villa y Frank Piernas Muertas, esta última ambientada en la época de los gangsters de Chicago.
En 1942 ganó un concurso para ingresar a la revista Pepín, de José García Valseca. Pepín era tan popular como Chamaco y para entonces ambas se habían transformado en diarios, publicando historietas seriadas exclusivamente mexicanas. En Pepín, Vargas inició una de sus series mas importantes Los Superlocos (el nombre aludía a la serie Los Supersabios de la revista Chamaco), misma que realizó durante seis años consecutivos. El personaje principal era un abusivo, tramposo, vividor y simpático llamado Don Jilemón Metralla y Bomba.

En 1948 Gabriel Vargas fue retado a realizar una historieta en la que el personaje fuera una mujer tan popular como Jilemón Metralla. El reto se convirtió en una apuesta de 10 mil pesos y así fue como de la noche a la mañana Los Superlocos desaparecieron de las páginas de Pepín; y en su lugar apareció El Señor Burrón o vida de Perro. Aquí nacen los personajes de La familia Burrón, Dona Borola Tacuche, una ex niña rica que se casa con Regino Burrón, un peluquero que es feliz con su trabajo; sus hijos, Regino chico, Macuca, y Foforito un niño que adoptan ya que su padre Don Susano Cantarranas -un borrachín mujeriego- no se puede hacer cargo de él.
En 1952, La Familia Burrón empieza a publicarse en su propio cómic con 34 páginas a todo color, presentada por Paquito (uno de los ex diarios de historietas de Garcia Valseca). La Familia Burrón retrata la sociedad mexicana de su tiempo, la vida de la vecindad en la gran urbe, la lucha de los pobres por salir adelante. Paulatinamente, Borola se va convirtiendo en una defensora de los derechos de las mujeres, llegando incluso a realizar acciones robinhoodescas como la de hurtar alimentos para distribuirlos entre los pobres.
Vargas crea un universo en el que el pueblo se ve retratado. En su más de medio centenar de personajes, recrea merolicos, alcohólicos, caciques, campesinos, raterillos, bailarinas de cabaret, generales, juniors, funcionarios, trinqueteros, niños y mucho más, rescatando también el florido lenguaje popular. Don Gabriel Vargas se enorgullece de jamás haber utilizado las “malas palabras” por el respeto que le tiene a la familia mexicana.

La Familia Burrón, vista por el caricaturista Oscar Altamirano

Los personajes de la fantasía también tienen cabida en sus historias, desde extraterrestres y animales parlantes hasta brujas, diablos y vampiros. Estos últimos se horrorizan de lo mala que es la humanidad, pues cuanto se presentan entre ella son objeto de las más crueles humillaciones. La variedad de personajes e historias son para que “el amable lector no se aburra”.
En 1978, Gabriel Vargas funda su propia editorial y continúa publicando su historieta. En agosto de 2009 publicó su ultimo episodio, el numero 1.616. La familia Burrón también se ha publicado en 12 tomos encuadernados por la prestigiada Editorial Porrúa.
Descanse en paz el gran maestro de la historieta mexicana, Don Gabriel Vargas Bernal.