jueves, 26 de mayo de 2016

ALICIA A TRAVÉS DEL ESPEJO: EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO

Alicia a través del espejo. Director: James Bobin. Protagonistas: Johnny Depp, Mia Wasikowska, Helena Bonham Carter, Anne Hathaway, Sacha Baron Cohen, Rhys Ifans, Matt Lucas y Lindsay Duncan, entre otros. Voces de Alan Rickman, Timothy Spall, Paul Whitehouse y Stephen Fry, entre otros. Guión: Linda Woolverton, en base a personajes y situaciones creadas por Lewis Carroll. Música: Danny Elfman. Tema de cierre: Just Like Fire, interpretado por P!nk. Productores: Tim Burton y otros. Walt Disney Pictures. EE.UU., 2016. Estreno en la Argentina: 26 de mayo de 2016. 

Las Alicias con actores de Disney acarrean un pecado de origen, el apego epitelial a la naturaleza onírica y surrealista de los libros de Lewis Carroll. Como si la estética victoriana y steampunk que tan bien le sienta a Tim Burton alcanzara para representar los universos simbólicos, religiosos, morales y lúdicos que han hecho de la pequeña Alicia un referente ineludible de la cultura. 



Reducida aquí a una aventurera de videojuegos sin nada que envidiarle a Lara Croft, la Alicia interpretada por Mia Wasikowska dedicará gran parte del metraje a viajar por el tiempo, urgida por el deseo de salvar a un lacónico Sombrerero que se cree Johnny Depp y, de paso cañazo, a todos los habitantes del País de las Maravillas. Porque la necesidad de vestir a esta innecesaria secuela obligó a director y guionista a recuperar a todo el casting de la primera parte, sin generar los justificativos argumentales que validaran su presencia en pantalla. 


Tomando el título del segundo libro de Carroll, pero desechando gran parte de la trama original (en parte, por haberla canibalizado inútilmente en el filme de 2010), Alicia a través del espejo (Alice Through the Looking Glass) es un despliegue de efectos especiales tan bien realizados como carentes de empatía. Sin embargo, la peli de James Bobin logra algunos resultados asombrosos. Primero: Apostando a una experiencia eminentemente visual, el resultado final termina siendo abigarradamente discursivo. Y segundo: Atando el nudo dramático al sentido del Tiempo (personificado por Sacha Baron Cohen), termina siendo una buena metáfora sobre la pérdida del mismo. 


Lo mejor de todo, el chiste del final, después de la canción de P!nk y los títulos de cierre. Fuera de todo timing, obvio. 
Fernando Ariel García

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