Commando
Nº 5931. Guionista: Dominic Teague. Dibujante: Alberto Saichann.
Portadista: Marco Bianchini. DC
Thomson & Co. Reino
Unido, 14 de febrero de 2026.
Una
ciudad ocupada por fuerzas totalitarias. Un hombre, sobreviviente de
un campo de concentración, ejerce Justicia sobre los opresores. Una
máscara cubre su rostro y su cuerpo aparece enfundado en un atuendo
gris, color de su calculada letalidad, su sombría estrategia de
castigo y muerte a los culpables. No muestra piedad, sólo resolución
y una fría determinación para cumplir con su tarea autoimpuesta.
Con la faena ya consumada, firma su accionar con una V ensangrentada.
La V de la Venganza.
No
estamos en la Londres distópica y post-apocalíptica del futuro
cercano imaginado en 1982 por Alan Moore y David Lloyd para V for
Vendetta, sino en la París ocupada por los nazis durante la Segunda
Guerra Mundial, relatada en tiempo real por anónimos autores
ingleses a partir de 1942. Tampoco aparece aquí ningún
revolucionario anarquista obsesionado con Guy Fawkes, sino un secreto
comando militar, Los Inmortales, que pudo escapar a la tortura física
y psicológica del Tercer Reich, aunque con sus rostros y cuerpos
desfigurados.
Alternando
formatos de prosa e historieta serializada, las aventuras de V for
Vengeance fueron leídas con devoción semanal por los jóvenes
británicos de las décadas de los ‘40 a los ‘70, primero en The Wizard y luego en
The Hornet, The Hotspur y The Victor. Y gracias a la decisión de la editorial DC Thomson &
Co., ahora podrán ser conocidas y seguidas (o no) por una nueva
camada de lectores internacionales. La responsabilidad cayó en las
manos de Dominic Teague y nuestro Alberto
Saichann (que ya habían probado suerte el año pasado con un número especial), encargados de recomenzar la saga prácticamente desde cero, ocupándose de recapitular el
origen y establecer las pautas básicas del relato, para que
similitudes y diferencias queden a consideración del público.
Todo
arranca en París, en junio de 1940, con la ocupación nazi de la
ciudad luz. Siguiendo los infortunios del pintor de caballete Leon
Segal, francés y judío, traicionado por un par y entregado a los
campos de concentración hitlerianos, tomaremos contacto con Los
Inmortales y su crucial misión contra la distopía real. La guerra
que se desata empieza como un enfrentamiento bélico armamentístico,
pero con el correr de las páginas terminará definiéndose como un
duelo pictórico entre la naturaleza reveladora del arte y el
ejercicio manipulador de la propaganda.
Pese
a los logros narrativos del dibujante argentino (que hace milagros con las limitaciones del preestablecido formato de dos cuadros por
página), el guion no logra profundizar ninguno de los temas que
esboza. Fiel a la histórica identidad de la revista Commando, se
regodea en los clichés y el sensacionalismo hueco, se vuelve
reiterativo y previsible. Se asume unidimensional, paternalista y de
vuelo bajo, con un atrasado conservadurismo que confunde lo popular
con lo precario, el consumo masivo con la baja calidad, el arte con
la propaganda. Lo opuesto de lo que expone Saichann, lo contrario de
lo que predica V for Vengeance.
Fernando
Ariel García





No hay comentarios:
Publicar un comentario