Las
catadoras del Führer. Director:
Silvio
Soldini.
Protagonistas: Elisa
Schlott, Max Riemelt, Alma Hasun, Emma Falck, Olga von Luckwald,
Berit Vander, Kriemhild Hamann, Thea Rasche, Nicolò
Pasetti. Guionistas:
Doriana
Leondeff, Silvio Soldini, Lucio Ricca, Cristina Comencini, Julia
Calenda, Ilaria Macchia. Adaptación de la novela Le assaggiatrici
(2018) de Rosella Posterino, basada en las memorias de Margot
Wölk
(1917-2014). Lumière & Cia / Anteo / Tarantula / Telfilm / Cine
Sky. Italia / Bélgica / Suiza, 2024. Estreno
en la Argentina: 12
de marzo de 2026.
El
alcance máximo de la guerra, la delgada línea que separa la vida de
la muerte, narrada desde las profundidades del espacio mínimo que
necesitan el drama y la tragedia para expandir sus alas sobre los
seres humanos. No están aquí (al menos, en primerísimo primer
plano) las decisiones estratégicas ni las tácticas militares que
impactan en el escenario bélico de la contienda. Pero sí se hacen
notar (y cómo) los efectos físicos y psicológicos, anímicos y
sociales, del cruento estertor de la Segunda Guerra Mundial. Y, en
particular, de los nazis sobre los propios alemanes. Los que
compartían la ideología del Tercer Reich; y aquellos que actuaban
su apoyo sólo para sobrevivir una noche más.
En
el otoño de 1943, el pueblo de Gross-Partsch
(ubicado
en la actual Polonia) está en la mira de todos, ya que en el bosque
cercano se esconden los búnkeres alemanes. En particular, el
conocido como La Guarida del Lobo, porque abriga con la máxima
seguridad posible la integridad de Adolf Hitler, figura dominante e
hiperpresente aunque nunca se la vea y sólo se oiga su voz en un
mensaje radial masivo. A la fuerza, el ejército nazi recluta siete
mujeres jóvenes y sanas (sinónimo de la alemanidad) para que
funcionen como catadoras de la comida que va a alimentar al Führer.
Una serie de exquisitos platos vegetarianos, que el pueblo hambriento
nunca llegará a probar, pero que podrían estar envenenados. Dos
veces al día, por un mísero jornal, las trabajadoras enfrentarán
la posibilidad cierta de una muerte espantosa.
Con
lentitud (imperiosa para crear el clima justo y la tensión nerviosa,
aunque a veces se vuelva exasperante y tediosa), Las catadoras del
Führer (Le
assaggiatrici) se toma su tiempo para llegar al plato principal, la
mirada femenina sobre la necesidad, el secreto, la (des)esperanza, el
miedo, el instinto de supervivencia, el deseo, el impulso sexual, la
camaradería y la traición. El menú de pasos se apura sobre el
final, para que la verdad termine corriendo el autoimpuesto velo del
horror y la maldad, exponiendo los juicios de valor que los
personajes abrazaron antes de ponerse de algún lado del mostrador.
Desde
que Margot
Wölk revelara al mundo la existencia de las catadoras de Hitler en
una entrevista a la prensa alemana en 2012, la veracidad de sus
dichos han sido ratificados y puestos en tela de juicio en
innumerables ocasiones. Transformados en ficción por el director
Silvio Soldini, a partir de la novela de Rosella Posterino, la
película supera el debate histórico para hablar sobre la naturaleza
identitaria del poder dictatorial y la concepción misógina de sus
líderes. Intentando comprender, en el camino, las razones que
podrían llevar a un amplio grupo de mujeres a apoyar a estos
conspiranoicos dueños de la verdad que sólo saben ejercer
violencias sobre ellas. Un pasado que se hace presente, cada vez que
la extrema derecha cobra auge y llega al Gobierno.
Fernando
Ariel García
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