miércoles, 18 de marzo de 2026

ASÍ MATABAN: NOSOTROS SOMOS LOS MUERTOS

Así mataban (Geografía del genocidio Nº 1). Guionista: Héctor Bellagamba. Dibujantes: Gerardo Canelo, Sergio Ibáñez, Ezequiel Rosingana, Enri Santana, Juan Romera, Marcelo Basile, Fabián Mezquita, Edu Molina. Portadista: Marcelo Basile. Editorial El 23. Argentina, 2024.


Uno de los primeros “trabajos” de Alfredo Astiz, célebre represor de la última dictadura militar, responsable por el secuestro, tortura y desaparición de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet, entre muchos otros delitos de lesa humanidad. El secuestro y asesinato de la actriz, militante y sindicalista Luisa Marta Córica, por el grupo parapolicial Concentración Nacional Universitaria (CNU). El fusilamiento de ocho trabajadores afiliados al Partido Socialista de los Trabajadores (PST). El secuestro y la tortura de Néstor Sala y su esposa Mirta. El heroísmo anónimo de las personas que se hicieron cargo de Mariana Sala, hija de Néstor y Mirta. El brutal operativo militar y policial que terminó con el asesinato de cinco militantes de Montoneros y el secuestro de una beba de tres meses, Clara Anahí Mariani, que todavía continúa apropiada. El secuestro, la tortura y el asesinato de Héctor Bacchini, sacerdote en proceso de secularización por haberse enamorado y constituido una familia con esposa e hija. La detención, tortura y asesinato, a manos de efectivos policiales, del estudiante de periodismo Miguel Bru, cuyo cuerpo permanece desaparecido.


Siete historias reales y una ficción hiperrealista, abordadas con rigor histórico, documentación periodística y honda sensibilidad artística por el guionista Héctor Bellagamba y ocho dibujantes del carajo, que logran transmitir sin estridencias innecesarias la sádica metodología criminal aplicada por los victimarios; y el tamaño de los sueños, las esperanzas y las luchas abrazadas por las víctimas.


Mucho hay de bueno en este primer volumen de Así mataban, pero quiero concentrarme en dos puntos específicos. Primero, la geolocalización del mortífero accionar represivo. En este caso, las ciudades bonaerenses de La Plata, Berisso y Ensenada. Porque demuestra la coordinación existente entre los distintos distritos provinciales e interprovinciales (e internacionales, si abrimos el Plan Cóndor), como en el caso de la historia que se ramifica hasta el Chaco. Y segundo, el espacio temporal abarcado por la obra. Desde mediados de los ‘70 hasta 1993, reafirmando que el Proceso de Reorganización Nacional (denominación con la que se autopercibía la Dictadura) nació antes del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y mantuvo sus ramificaciones después del regreso de la Democracia en diciembre de 1983.


Queda claro, después de leer este libro urgente y más necesario que nunca, quiénes eran los que mataban y quiénes los que morían. Mataban las fuerzas armadas, las policías y los grupos parapoliciales, por supuesto, arropadas en la complicidad de altas jerarquías dirigenciales, junto con las grandes empresas nacionales y multinacionales que diseñaron el plan económico de empobrecimiento, desindustrialización y concentración de la riqueza (igual que ahora). Y nosotros somos los muertos. Por eso, somos también los encargados de mantener viva la memoria de cada detenido desaparecido, de cada una de esas 30 mil siluetas a escala real que ganaron la calle durante la tercera Marcha de la Resistencia, realizada en septiembre de 1983. 30 mil. Presentes. Ahora y siempre.
Fernando Ariel García
a 6 días de los 50 años del Golpe de Estado

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