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viernes, 6 de noviembre de 2026

SACRIFICIO: PESADILLA POP SOBRE EL SIGNIFICADO DE LA FE RECONVERTIDA EN FANATISMO

Sacrificio: los elegidos. Director: Romain Gavras. Protagonistas: Chris Evans, Anya Taylor-Joy, Vincent Cassell, Sam Richardson, Charli Xcx, Yung Lean y Jade Croot, entre otros. Con la participación de John Malkovich y Salma Hayek Pinault. Guionistas: Romain Gavras, Will Arbery. Mid March Media / Film4 / Rocket Science / Iconoclast / Gucci / Heretic Films / Netflix. Bulgaria / Chipre / Francia / Grecia / Italia / Reino Unido / EE.UU., 2025. Estreno en la Argentina: 5 de noviembre de 2026.


Hay una tira de la Mafalda de Quino que es emblemática (¿cuál no lo es?). Citándola de memoria, recuerdo a Susanita exhibiendo ante sus amigos cuánto la aqueja el doloroso y vulnerado presente que viven los pobres. Por eso propone que, en su vida adulta, se junten alrededor de alguna fundación benéfica para organizar pomposos banquetes con todas las delicias imaginables. En ese acto, por supuesto, juntarán los fondos necesarios para organizarles las ollas populares a esa paupérrima runfla de muertos de hambre.


En tres o cuatro cuadritos, Quino sintetizó la crítica y el mensaje que al cineasta Romain Gavras (hijo de Costa-Gavras) le llevó bastante tiempo de metraje. La vacuidad del dinero, la banalidad de la fama y la vanidad del poder, base de la hipocresía y la falsa moral que tiñe el corazón y los bolsillos de las fortunas multiconcentradas. Aquí, el reino de las apariencias dice presente en una isla griega en el medio de la nada. Dentro de una mina, los multimillonarios mandamases del mundo se autocelebran con una exclusiva gala benéfica que busca generar consciencia sobre el cambio climático antes de instalar un nuevo esquema de minería marítima.


Los mismos que están destruyendo el mundo son los que se juntan para alertar sobre la inminente destrucción del mundo. Para qué cambiar sus modelos económicos, sus políticas extractivistas, su desinterés hacia el futuro de las mayorías, si pueden fomentar el cambio para que nada cambie. En sus manos está el control de las narrativas, la trascendencia inmediata de las imágenes que instalan la mentira como verdad. Modernismo de pacotilla, compromiso de paspartú con el que lavan sus propias consciencias. Hasta que aparece un grupo ecoterrorista y las cosas cambian. Para peor.


La premisa es tan sencilla como contundente. Dejar de sacrificar a la Tierra para salvar a la minoritaria élite económico-financiera; y sacrificar a tres representantes de ese grupo para salvar a la Tierra. En una desequilibrada épica demencial, Gavras elabora la denuncia sin minimizar el impacto de la protesta violenta. Exacerbando los excesos, navega entre el drama y la comedia, apela al kitsch y lo bizarro, al drama martirológico y la tragedia griega. Refiere a Juana de Arco y a la hipervalorada imaginería performática.


Para escenificar esta estética y cruel batalla entre la Revolución y los sistemas de creencias (religiosos, ideológicos, financieros, filosóficos), se apoya en el cinismo y juega unas fichas certeras al sarcasmo. Se le anima a la fantasmagoría onírica y la sienta en la mesa de la realpolitik. Como espectador, uno entiende hacia dónde quiere ir esta pesadilla pop sobre el significado de la fe reconvertida en fanatismo, pero siente que no termina de llegar. Que las intenciones no plasman de manera contundente en la pantalla. Porque, tal vez, están más cerca de la farsa discursiva que de la respuesta funcional y concreta. Sacrificio: los elegidos (Sacrifice) es un verdadero banquete visual, con todas las delicias imaginables. Resta saber qué va a hacer con los fondos recaudados.
Fernando Ariel García

lunes, 2 de noviembre de 2026

PINOCHO SIN CUERDAS: GORE QUE ME HICISTE MAL...

Pinocho sin cuerdas. Director: Rhys Frake-Waterfield. Protagonistas: Richard Brake (Geppetto), Jude-Evan Lloyd (voz de Pinocho), Robert Englund (voz de Grillo), Cameron Bell (James), Jessica Balmer (Mia) y Jack Art Gray (Dudley), entre otros. Participación especial de Scott Chambers (Christopher Robin) y Peter DeSouza-Feighoney (Michael Darling). Guionista: Rhys Frake-Waterfield. Basado en personajes y situaciones creados por Carlo Collodi en el folletín Storia di un burattino, serializado entre 1881 y 1883). Jagged Edge Productions / ITN Distribution. Reino Unido, 2026. Estreno en la Argentina: 29 de octubre de 2026.


Excesiva carga de violencia explícita, con especial énfasis sobre la fragilidad del cuerpo humano. Mutilaciones, desmembramientos, heridas sangrantes y proliferación de vísceras. Todo en primerísimo primer plano. Y todo bañado en abundante (muy abundante) sangre derramada. Con mucho humor negro; y haciendo gala de niveles perversos de crueldad, unidos a una morbosa exhibición de la insensibilidad experimentada por el asesino al momento de matar.


Algunas características básicas del llamado género Gore, categoría del terror anclada en el impacto visual y la transgresión continua. Pinocho sin cuerdas (Pinocchio Unstrung) milita dichas categorías con tanta decisión como vocación, asumiendo su pertenencia a la generación de repugnancia por sobre la creación de miedo. Una pena, porque esta reversión de la clásica historia ideada por Carlo Collodi se muestra muy contundente en la generación de climas y el planteamiento de incomodidades existenciales varias. Todo un mérito que se desbarranca cada vez que el Gore canta vale cuatro. De hecho, me gustaría ver la película sin esas escenas gratuitas para evaluar qué tal queda.


Bajo los innecesarios (para mí) golpes de efecto, el film fusiona algunos aspectos de Pinocho y Frankenstein, elucubrando una fábula oscura sobre la identidad, el libre albedrío, la manipulación psicológica y la desilusión. Haciéndose eco de la filosofía existencialista de Sartre, propone una relectura de la angustia como vacío emocional; y de la libertad como un camino continuo que arranca con la existencia y se completa, después, con la asunción de una esencia / consciencia. Por eso, este Pinocho debe decodificar que significa ser "real" mediante la prueba y el error, sin brújula ética ni marco moral innatos.


Para los fanáticos, la película se inscribe dentro del llamado Poohniverso o Universo de la Infancia Retorcida, incorporando a la trama dos figuras recurrentes de la saga: Christopher Robin y Michael Darling. Desarrollada desde 2023 por Rhys Frake-Waterfield para por los estudios británicos Jagged Edge Productions, esta propuesta modifica de manera drástica la naturaleza de figuras infantojuveniles (en dominio público, of course) para reconvertirlas en monstruos sádicos, mutados, desfigurados y asesinos, protagonistas (voluntarios e involuntarios) de matanzas inenarrables. Hasta ahora, Winnie the Pooh, Peter Pan, Bambi y Pinocho, pero la lista promete ir creciendo. Hay que quedarse hasta el final.
Fernando Ariel García

viernes, 30 de octubre de 2026

WILDWOOD: FIN DE LA INFANCIA, ADIÓS A LA INOCENCIA

Wildwood: El bosque salvaje. Director: Travis Knight. Voces: Peyton Elizabeth Lee (Prue McKeel), Jacob Tremblay (Curtis Mehlberg), Carey Mulligan (Alexandra), Mahershala Ali (Brendan), Awkwafina (Septima), Amandla Stenberg (Niamh), Tom Waits (Maksim), Charlie Day (Dmitri), Angela Bassett (General), Richard E. Grant (Búho Rey), Jake Johnson (Sr. McKeel), Maya Erskine (Sra. McKeel), Tantoo Cardinal (Ifigenia) y Rob Delaney (Samuel), entre otros. Guionista: Chris Butler. Basado en la homónima novela (2011), de Colin Meloy y Carson Ellis. Laika. EE.UU., 2026. Estreno en la Argentina: 29 de octubre de 2026.


Stop Motion. Así se llama la técnica de animación que se hace (literalmente) cuadro a cuadro, fotografiando las marionetas, parando todo para modificar ligeramente entornos, cuerpos y gestos de muñecos y maquetas; mover la cámara (si así lo requiere la toma) y volver a tomar una fotografía, antes de repetirlo todo otra vez. Y después de ver esta maravilla que es Wildwood: El bosque salvaje (Wildwood), se entiende por qué los estudios Laika invirtieron 16 años en su producción y realización.


Pero no es la asombrosa proeza técnica (hecha a mano, nada de IA) lo que hace de Wildwood un film hermoso y apabullante, tierno y cruel, no recomendado para chicos muy chicos. Lo es, también pero sobre todo, por las emociones que despierta en el espectador y las preguntas que responde con respuestas que uno comprende y comparte, abrazando la incomodidad que genera y los planteamientos existenciales que moviliza.


Fábula épica y oscuro relato de hadas, la película explora los límites que los padres cruzaríamos por amor a nuestros hijos, aun sabiendo que nuestras decisiones podrían acarrear consecuencias desastrosas para el resto del mundo. Y avanza también en los efectos de la sobreprotección y los problemas que siempre terminan apareciendo cuando los secretos familiares salen a la luz. Con la verdad y la empatía como motor de cualquier relación, se abordan aquí los traumas generados por el deseo y la culpa, la felicidad y el duelo, la integración y la segregación, la desesperación y la esperanza, la vida y la muerte.


El film es violento y sangriento, sin contemplaciones. Y honorable y amoroso, sin esconder la basura debajo de la alfombra. La historia aborda el fin de la infancia y lo pone a dialogar con el adiós a la inocencia. De este intercambio entre transiciones cronológicas y procesos psicológicos-emocionales, Wildwood se detiene en la madurez como síntesis del gozo, el dolor, los miedos y los reproches, antes de sumergirse en el profundo océano de los dilemas morales más complejos. Y en el amor verdadero como redención última, aunque el pecado nunca se extinga porque allí late el corazón de la virtud tan ansiada.
Fernando Ariel García

4 HISTORIAS INCREÍBLES: DIMENSIÓN DESCONOCIDA

4 historias increíbles. Director: Enrique Rottenberg. Protagonistas: Héctor Díaz, Maida Andrenacci, Carlos Portaluppi, Lola Berthet, Roly Serrano, Jackie Parisier, Magela Zanotta, Tuchi Elkana Rottenberg, Javier Niklison, Omar Nuñez Iglesias, Dana Ingrid Heiber. Guionista: Enrique Rottenberg. El Pensador S.A. Argentina, 2026. Estreno en la Argentina: 29 de octubre de 2026.


Un hombre con una enfermedad muy rara, que le impide repetir las palabras que ya pronunció. Un médico con el poder de editar el cerebro de las personas. Un desarrollador de software que maneja su cita amorosa de acuerdo con la aplicación que inventó, capaz de leer los pensamientos humanos. Un espejo que dice la verdad. 4 historias increíbles que marcan el regreso de Enrique Rottenberg a la ficción después de 33 años, con una antología que marida el fantástico y la vida cotidiana con la naturalidad del absurdo.


El marco general es el de la comedia romántica; y en cada caso aparece cierta desesperación en hombres cincuentones (un Héctor Díaz cargado de recursos y variaciones) generada por una situación amorosa imposible de controlar. Los hay solteros y casados, pero siempre atraídos hacia las personas equivocadas. Sobre esta contradicción, la película articula deseos y frustraciones, convicciones y arrepentimientos, oportunidades e inconveniencias, certezas y miedos envolventes, secretos y mentiras. Todas variantes de una misma confusión sentimental.


Porque el tema central radica en la exploración de los vínculos tomados por el control posesivo de alguna de las dos partes involucradas, principalmente la masculina. Las neurosis que disparan los desencuentros; y los desencuentros que disparan las neurosis, forjan el sustento realista que será intervenido por los diferentes fenómenos inexplicables que se presentan y no se cuestionan. Los mismos que alcanzan la expansión al romper las leyes de la física, sin desarticular la coherencia de los verosímiles construidos.


Rottenberg logra un efecto bastante difícil de alcanzar: La transmisión de lo fantástico a través de la palabra antes que por la imagen. El film tiene una limitada puesta en escena de los elementos extraordinarios que están en el corazón de las tramas, carencia que viene resuelta por el buen hacer actoral de los protagonistas, aun cuando sus parlamentos transitan por el límite de la credibilidad del discurso. Escondidas entre los pliegues histriónicos de la expresión vocal de los personajes, germinan las flores de la ciencia-ficción y el terror. Una especie de dimensión desconocida del amor, que termina rendido a los pies del espanto.
Fernando Ariel García

martes, 27 de octubre de 2026

MARSUPILAMI: VOLVIERON LOS '90

Marsupilami. Director: Philippe Lacheau. Protagonistas: Philippe Lacheau, Jamel Debbouze, Tarek Boudali, Elodie Fontan, Julien Arruti, Alban Ivanov, Reem Kherici, Gérard Jugnot, Didier Bourdon, Booder, Vincent Desagnat, Corentin Guillot, Jamel Elgharbi, Romain Lancry, Paco Boisson, Laurent Spielvogel, Claudette Walker y Arthur Sanigou. Con la participación especial de Jean Reno. Guionistas: Philippe Lacheau, Pierre Lacheau, Julien Arruti y Pierre Dudan. Basado en personajes y situaciones creados por André Franquin y Alain Chabat. Pathé Films / BAF Prod. Francia, 2026. Estreno en Francia: 4 de febrero de 2026. Sin estreno comercial en la Argentina.


Los bañeros más locos del mundo se encuentran con el Boxitracio. Salvando las distancias, la frase anterior (me parece) explica y define en muy pocas palabras mi experiencia frente a Marsupilami, uno de los grandes éxitos del cine francés de este año, con más de 6 millones de entradas vendidas en el primer mes de exhibición. Algo inexplicable, si me lo preguntan.


La película es rarísima. Y a mi criterio, malísima. Tengo que reconocer que están presentes algunas características básicas de la entrañable criatura creada por André Franquin para el universo de Spirou. El humor corporal del género slapstick, con movimientos y declamaciones exageradas, golpes, caídas y persecuciones. Una expresión de la violencia más cercana al absurdo cómico que a la hostilidad dañina. El contraste entre lo tierno y lo agresivo del simpático bichito. Y la multifuncionalidad anatómica de su larga cola, por supuesto.


Pero este acertado catálogo de formas y expresiones externas está puesto al servicio de una historia que anula por completo la irreverente naturaleza identitaria del Marsupilami. Nada hay aquí (o nada encontré) que intente representar la perfecta encarnación del caos liberador y creativo, la propuesta rupturista de toda estructura lógica, la subversión de la autoridad, la deconstrucción del impuesto orden civilizatorio. En su lugar, dos notorias citas a Dragon Ball Z y E.T. el extraterrestre que (quiero suponer) intentan expandir la popular franquicia hacia otro tipo de público.


Aun con sus aires de secuela al film de Alain Chabat de 2012, el proyecto nunca se asume como una real película del Marsupilami, sino como una nueva incursión cinematográfica de La Bande á Fifi (Philippe Lacheau, Tarek Boudali, Julien Arruti, Elodie Fontan y Reem Kherici). Al igual que nuestros Francella, Disi, Carámbula y Renni en los lejanos '80 y '90, este grupo de cómicos franceses ejercita un humor redundante y vintage, con tendencias al doble sentido de trazo grueso y predilencias escatológicas. Hoy por hoy, más tonto que políticamente incorrecto.
Fernando Ariel García

viernes, 23 de octubre de 2026

CLAYFACE: BARRO NOMÁS

Clayface. Director: James Watkins. Protagonistas: Tom Rhys Harries (Matt Hagen / Clayface), Naomi Ackie (Dra. Caitlyn Corr), Max Minghella (John Borrelli), David Dencik (Markos Szabo), Joshua James (Corey Bowery), Eddie Marsan (Frank Fitzpatrick), Joana Ribeiro (Mia Torrez), Nancy Carroll (Hildie Love) y Rob Brydon (Vic Chissler), entre otros. Guionistas: Mike Flanagan y Hossein Amini, sobre una historia de Flanagan. Basado en personajes y situaciones creados por Bill Finger, Bob Kane, Jerry Robinson, Sheldon Moldoff, Marv Wolfman y Michael Reeves para los cómics y los dibujos animados de Batman, producidos por DC Comics y Warner Bros. Productores: Matt Reeves, James Gunn, Peter Safran, Lynn Harris. DC Studios / 6th & Idaho / Troll Court Entertainment / The Safran Company. EE.UU., 2026. Estreno en la Argentina: 22 de octubre de 2026.


De acuerdo con el manual del género conocido como Terror Corporal o Body Horror, Clayface logra el cometido de generar asco, repulsión visceral, mucha incomodidad física y angustia psicológica. Queda claro que el cuerpo humano es el auténtico artefacto monstruoso puesto en marcha por esta ficción, que entiende y expresa la pérdida del control sobre nuestro organismo no sólo como la traición más cruel que pueda sufrir la propia identidad, sino como el elemento narrativo principal desde donde sostener la exploración del dolor, la pérdida, el (auto)rechazo y la vulnerabilidad.


Visualmente, las violencias brutalmente ejercidas sobre los cuerpos, las transformaciones extremas y desbocadas, la desfiguración grotesca como sinónimo de degradación humana, están puestas dónde y cómo tienen que estar puestas para construir el clima exacto de perturbación que busca y alcanza. En el camino, aprovecha para tomar nota sobre la salud mental, la vanidad, la obsesión, los estándares de belleza, la sobrevaloración de la apariencia, los límites morales de la ciencia y la corrupción policial.


Pero (siempre hay uno, no?), con todo lo bueno que James Watkins consiguió en el terror gótico (¿vieron La dama de negro?), me queda claro que no es David Cronenberg. Por eso, todo lo que acabo de enumerar en los dos párrafos anteriores, nunca llegó a traspasar mi epidermis de espectador (muy) interesado. Debajo de tanta parafernalia retórica (y una edición milimétricamente perfecta, hay que decirlo), sólo encontré una típica historia de venganza, un thriller romanticón que mezcla, de manera poco uniforme, La Bella y la Bestia, Pandillas de Nueva York y La sustancia.


Vuelvo a agradecer el cambio de registro entre proyecto y proyecto del nuevo universo cinematográfico de DC, aunque los resultados no siempre acompañen. Aquí, donde más fallan (a mi entender) es en la figura de Clayface, una fusión de las dos primeras versiones del archienemigo de Batman en los cómics. Incapacitado para generar empatía, la carga trágica alcanzada en el mítico episodio doble de Batman: La serie animada, que el propio film cita como influencia decisiva, no llega a construirse ni a comunicarse. Este Clayface puede ser un grito desesperado en la noche de Ciudad Gótica, pero nunca llegará a sintetizar el drama existencial de la pérdida del yo en un puñado de arcilla. Seguirá siendo sólo barro nomás.
Fernando Ariel García

miércoles, 14 de octubre de 2026

HOPE: VIRTUOSO EJERCICIO FORMAL PUESTO AL SERVICIO DE UN PODEROSO CONCEPTO

Hope. El primer impacto. Director: Na Hong-jin. Protagonistas: Hwang Jung-min, Zo In-sung, Hoyeon, Michael Fassbender, Alicia Vikander, Taylor Russell, Cameron Britton, Eum Moon-suk, Lee Sang-hee y Im Hyun-sik, entre otros. Guionista: Na Hong-jin. Forged Films / Plus M Entertainment. Corea del Sur, 2026. Estreno en la Argentina: 8 de octubre de 2026.


No importa tanto lo que pasa, porque la verdad es que tampoco pasa tanto. De las dos horas y media de metraje, el 50% es una persecución y el otro 50% es una cacería. Pero hay que ver Hope: El primer impacto (Hope) para entender por qué esta película de ciencia-ficción, terror, thriller policial y acción desbordante de sangre y adrenalina, se vuelve tan atrapante, adictiva y sorprendente, como para tenerte pegado a la butaca, comiéndote las uñas y yendo de sobresalto en sobresalto.


El logro formal de Na Hong-jin es, en una sola palabra, impresionante. Ya lo escribí, pero vale la pena repetirlo. El ejercicio narrativo marida el suspenso del Tiburón de Steven Spielberg, la paranoia de La Cosa de John Carpenter, la alegoría del Avatar de James Cameron y la crítica sociopolítica del Parasite de Bon Joon-ho. A mi modesto entender, habla sobre la tensión entre las dos Coreas, pero el mensaje es completamente universal en esta época de prejuicios instalados, respuestas violentas e inmediatas, miedo a lo desconocido y odio hacia el inmigrante que, de acuerdo con los relatos hegemónicos carentes de mirada crítica, viene a apropiarse de todo lo nuestro.


Tan virtuosa como trepidante, el manejo de cámaras le come el protagonismo a todos los actores que atraviesan la pantalla. No importa lo bien que están (y están muy bien), es la mirada del director la que le insufla vida, vértigo, desmesura y humanidad a este pueblo costero surcoreano que se verá sacudido por la aparición de unas criaturas desconocidas y con una agenda que desconocemos.


Y en ese punto, el desconocimiento, la incapacidad para comunicarnos con el otro, para intentar entendernos, es donde radica el poderoso concepto que sostiene semejante tour de force. Una idea que refleja y sintetiza el tiempo que habitamos, el matadero en que se ha convertido nuestra calle, nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro mundo. La aniquilación preventiva del otro como respuesta primera y primaria, sin detenernos a pensar que el otro del otro somos nosotros.
Fernando Ariel García

LA VIDA ES ASÍ: LA DIGNIDAD AL PODER

La vida es así. Director: Riccardo Milani. Protagonistas: Giuseppe Ignazio Loi, Virginia Raffaele, Diego Abatantuono, Aldo Baglio, Pietro Ragusa, Geppi Cucciari, Jacopo Cullin, Niccolò Senni, Denis Fasolo, Massimiliano Medda, Ignazio Deligia, Gabriele Cossu, Antonio Ledda, Carlo Cracco. Guionistas: Riccardo Milani, Michele Astori. Wildside / Our Films / Medusa Films / PiperFilm. Italia, 2025. Estreno en la Argentina: 8 de octubre de 2026.


En la base de todo, se encuentra un caso real. El del pastor sardo Ovidio Marras (1939-2024), que hasta el último suspiro se negó a vender su humilde enclave, en una de las playas más bellas de Italia, al desarrollador inmobiliario más capitalista y más salvaje del mercado. Gracias a su negativa, el cielo límpido, el sol tórrido, las aguas cristalinas, las arenas blancas, las dunas cubiertas de agreste vegetación, los acantilados de granito y piedra caliza, continuaron (y continúan) siendo de acceso público. El sueño (o la pesadilla) del exclusivo resort privado para muy pocos (muy ricos), quedó en la nada.


Con esta historia, La vida es así (La vita va cosí) articula una comedia costumbrista con certeros toques de crítica social. La conocida pelea entre David y Goliath, metáfora de las mayorías trabajadoras y las minorías oligárquicas, que para los italianos también representa el destrato que el sur pobre y subdesarrollado sufre permanentemente a manos del opulento e industrializado norte. En este caso puntual, los habitantes de la postergada comuna de Belessa Manna en la Cerdeña sudoccidental, contra los popes inmobiliarios de la suntuosa Milán, con vista privilegiada al mítico Duomo.


Así como las ofertas exponenciales representan la voracidad incontenible del que todo lo obtiene gracias a la prepotencia del dinero, la resistencia en soledad expresa la dignidad que no se vende ni por todo el oro del mundo. En el medio, la película elabora con precisión la manipulación capitalista sobre las necesidades reales de una comunidad detenida en el tiempo y marginada por las políticas públicas. La programación del enfrentamiento entre lugareños (el clásico “pobres contra pobres”) exhibe la fragmentación del tejido social bajo la lógica de mercado, hábil para gestionar la escasez e instalar la descarnada competencia entre vulnerables, anulando cualquier atisbo de cuestionamiento hacia las instaladas estructuras de desigualdad y concentración de la riqueza.


Posturas ideológicas de extrema actualidad, que la aplicación del grotesco permite desdramatizar sin restarle complejidad, profundidad y madurez al planteo. Haciendo honor (y rindiendo culto) al clásico formato de la commedia all’italiana de los años ‘50, la fauna humana que Riccardo Milani hace desfilar delante nuestro, alterna la risa con la crueldad, la picardía con el oportunismo, la moral difusa con el carisma magnético. Retrato de la contradicción de una sociedad desconcertada que, por suerte, logra identificar lo importante y lo urgente justo antes de saltar al vacío. Qué se le va a hacer, la vida es así.
Fernando Ariel García

jueves, 1 de octubre de 2026

DIGGER: CREER Y REVENTAR

Digger. Director: Alejandro G. Iñárritu. Protagonistas: Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons, Robert John Burke, Emma D'Arcy y Burn Gorman, entre otros. Guionistas: Alejandro G. Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone, Sabina Berman. Sobre una historia original de Sabina Berman, Alejandro G. Iñárritu y Jez Butterworth. Legendary Pictures. EE.UU. / Reino Unido / México, 2026. Estreno en la Argentina: 1º de octubre de 2026.


Capitalismo salvaje, cambio climático e inoperancia (cuando no connivencia) gubernamental. Las tres patas en las que se apoyan Alejandro G. Iñárritu y un oscarizable Tom Cruise en Digger, la sátira política con toques de ciencia-ficción que, en más de una ocasión, entabla jugosos diálogos con el siempre vigente Dr. Insólito de Kubrick. Principalmente, porque tanto acá como allí, de lo que se habla, en realidad, es de cómo se distribuyen tres de los componentes básicos de la condición humana: Codicia, Poder y Responsabilidad.


Digger Rockwell es un magnate petrolero, pero podría ser un magnate tecnológico o de cualquier otro rubro omnipresente en el mundo cotidiano. Tan seductor como desquiciado, tan revulsivo como egocéntrico, tan megalómano como desinteresado del destino del resto de la humanidad. Amigo, confidente y cómplice del desequilibrado Presidente de los EE.UU. (brillante John Goodman, dicho sea de paso), que podría ser el desequilibrado Presidente de cualquier otro país fascinado con el recorte de derechos civiles y la redistribución de ingresos desde los sectores populares hacia las grandes fortunas concentradas.


El tema es que, de la noche a la mañana, Digger se ha vuelto la única persona en el mundo que puede evitar la destrucción de la Tierra. Una destrucción que, por supuesto, él mismo se ha encargado de ir construyendo de manera metódica, constante y brutalmente efectiva. Edificando una comedia negra, que también amerita verse como tragedia grotesca, la película retrata la explosión de una catástrofe incalculable y absurda, apocalíptica por sus proporciones globales y temporales. El fin de la humanidad tal como la conocemos, sin ir más lejos y sin escaparle a las contradicciones.


Estilizada, barroca y excesiva, como buena obra de G. Iñárritu, Digger se regodea en una historia compleja (no confundir con difícil o hermética) y visualmente deslumbrante. Sacando chapa de artificiosidad manierista, elabora un descomunal ejercicio metanarrativo sobre la instalación de narrativas políticas transmedia por parte de los poderes hegemónicos. Mediante un artefacto de ficción, desnuda el nuevo logro de esta vieja estrategia comunicacional que organiza hechos, valores, actores y conflictos para persuadir a la ciudadanía e instalar una interpretación interesada de la realidad. Al manejar hasta las válvulas de escape, ya no se trata sólo de creer o reventar, ahora es creer y reventar. Lo estamos viendo (viviendo) fuera de la pantalla.
Fernando Ariel García

viernes, 25 de septiembre de 2026

BAJO TUS PIES: TERROR TAN EFECTIVO COMO TRANSITADO

Bajo tus pies. Director: Cristian Bernard. Protagonistas: Maribel Verdú, Sofía Otero, Ibai Atanes, Urko Olazabal, Zorion Eguileor, Sandra Ferrús, Ione Irazábal, Iskandar Hamway, Miriam del Prado, Erik Probanza. Guionistas: Cristian Bernard, Ana Villar. Basque Films / Film Sharks / Nudista AIE / Netflix / RTVE. España / Argentina, 2026. Estreno en la Argentina: 24 de septiembre de 2026.


Terror globalizado, ambientación española (específicamente en Bilbao) y director argentino con antecedentes más que interesantes. Combo sumamente atractivo (al menos para mí), pero que termina entregando un resultado bastante por debajo de aquello que permitía imaginar la sumatoria de sus partes. Sobre todo, teniendo en cuenta la expresionista capitalización visual y atmosférica de la locación real en donde transcurre la trama, un barroco palacete de la calle Hurtado de Amézaga, en pleno centro bilbaíno.


A partir de una experiencia personal, Cristian Bernard centra su mirada cinéfila e inquieta en la claustrofóbica cotidianeidad de una mujer recién separada, que acaba de mudarse con sus hijos a un lujoso y enorme departamento que, de tan barato terminará saliendo demasiado caro. Entre Hansel y Gretel y El bebé de Rosemary, con una cita puntual a El resplandor, el film exprime la tensión, el miedo y el filo sobrenatural que exige la historia, pero queda preso de su propia lógica referencial. Repetitivo y poco original, Bajo tus pies elige transitar el efectismo antes que la originalidad, lo conocido (incluso hasta el hartazgo) antes que el riesgo y la ruptura.


La actuación de Maribel Verdú, el clima de suspenso sabiamente construido y un diseño sonoro sumamente efectivo, a mi entender, conforman el sólido trípode que consigue atraer y sostener el interés del espectador. Pero no alcanzan para rescatar los huecos del guion, una desmedida verbalización discursiva, la cantidad de cabos sueltos que va dejando el metraje; y un final apresurado, irregular y evidente.
Fernando Ariel García

jueves, 17 de septiembre de 2026

TRES ADIOSES: MÁS VALE TARDE QUE NUNCA

Tres adioses. Directora: Isabel Coixet. Protagonistas: Alba Rohrwacher, Elio Germano, Sarita Choudhury, Silvia D’Amico, Lorenzo Terenzi, Galatéa Bellugi, Francesco Carril, Sofia D’Elia, Aisha Meki, Vera Gemma. Guionistas: Enrico Audenino, Isabel Coixet. Basado en el libro Tres cuencos (Tre ciotole, 2023), de Michela Murgia. Cattleya / Ruvido Produzioni / Bartlebyfilm / Vision Distribution / Sky Italia. Italia / España, 2025. Estreno en la Argentina: 17 de septiembre de 2026.


¿Qué pasa cuando pasa el amor? De manera imperceptible y cada vez más molesta, la rutina va reconfigurando los pequeños rituales que unían, daban sentido y llenaban de felicidad a cada una de las partes de la pareja. La cena pasa a ser comida; la intimidad, una cama fría y enorme; las calles que caminaban de la mano, un territorio de nadie minado de recuerdos; los tiempos juntos, pesados tiempos muertos. Despedirse de la cotidianeidad que llevábamos puede ser complicado, pero quedarse detenido en aquello que nos lastima es algo peor. Una decisión que se vuelve imponderable y que, en algún momento, habrá que tomar. Más vale tarde que nunca.


¿Qué le pasa a una persona con miedo a la vida cuando se entera que se va a morir? Al conocer la fecha de caducidad que todos portamos desde el nacimiento, sobreviene la angustia, la bronca, el desencanto, los miedos, el llanto, las preguntas. La conciencia sobre los deseos que quedarán en el tintero, las memorias que nunca llegaremos a construir, los vínculos que seguirán más allá de nosotros, sin nosotros. Despedirnos de nosotros mismos es algo traumático y devastador, pero quedarnos detenidos a esperar que la muerte llame a nuestra puerta, es la renuncia al bienestar que late en el tiempo que nos queda. Una decisión que se vuelve imponderable y que, en algún momento, habrá que tomar. Más vale tarde que nunca.


¿Qué nos pasa cuando debemos empezar a reinventarnos? Superar el quiebre que nos lleve de la destrucción a la reconstrucción es una especie de exorcismo en el que aprendemos a cambiar la piel sin modificar la esencia. Tomar un camino que nos reconcilie con el pasado o nos empuje hacia el futuro. O que alcance ambos proyectos a la vez. Un mapa que vamos dibujando mientras lo transitamos. Viejos y nuevos puntos de anclaje, amigos, entornos, costumbres, ocupaciones, devaneos. Despedir aquello que conocimos es adentrarnos en la incertidumbre para recibir lo desconocido. Una decisión que se vuelve imponderable y que, en algún momento, habrá que tomar. Más vale tarde que nunca.


Tres instancias determinantes. Tres puntos y aparte que Isabel Coixet hace coincidir en Tres adioses (Tre ciotole), circunvalando la complicada psicología humana mientras atraviesa las calles y la gastronomía de una Roma bellísima y alejada de la postal turística. Tres adioses que, en realidad, son tres cuencos (los tre ciotole del título original de la película y del libro de cuentos de Michela Murgia que toma de base) que obtiene la protagonista al principio del film, en una de las escenas (aparentemente) más intrascendentes y banales del metraje. Tres cuencos que, tratados como una mamushka que se expande y se repliega sobre sí misma, simbolizan a la perfección la naturaleza identitaria del relato. El arte de la despedida, o la elección de abandonar nuestra zona de confort para animarnos a transitar aquello que nos nutre y nos lacera. Característica tremenda y hermosa de la vida (y la película) que, en algún momento, tendremos que aceptar. Más vale tarde que nunca.
Fernando Ariel García

martes, 11 de agosto de 2026

SPIDER-MAN. UN NUEVO DÍA: UNA ARAÑA MÁS PODEROSA, UN HOMBRE MÁS HUMANO

Spider-Man: Un nuevo día. Director: Destin Daniel Cretton. Protagonistas: Tom Holland (Peter Parker / Spider-Man), Zendaya (MJ), Sadie Sink (Jean Grey), John Bernthal (Frank Castle / Punisher), Mark Ruffalo (Bruce Banner / Hulk), Jacob Batalon (Ned Leeds), Liza Colón-Zayas (Jean DeWolff), Tramell Tillman (William Metzger), Michael Mando (Mac Gargan / Scorpion), Xiaoshuang Fan (Snow), Naomi Watts (voz de E.V.). Participación especial de Florence Pugh (Yelena Belova / Black Widow), Marisa Tomey (Tía May), Zabryna Guevara (Sheila Rivera), Marvin Jones (Lonnie Lincoln / Tombstone), Adrian Kennedy (Fred Myers / Boomerang), Billy Clements (Ramrod) y un actor no acreditado (Antonio Miguel Rodríguez / Tarántula). Guionistas: Chris McKenna, Erik Sommers. Basado en personajes y situaciones creados por Stan Lee, Steve Ditko, Jack Kirby, Gerry Conway, John Romita, Ross Andru, Devin Grayson, J.G. Jones, Bill Mantlo, Sal Buscema, Joe Casey y Steve Rude, entre otros, para los cómics de Marvel. Música: Michael Giacchino. Columbia Pictures / Marvel Studios / Pascal Pictures. EE.UU., 2026. Estreno en la Argentina: 29 de julio de 2026.


Bienvenidos a los años ‘70. Porque Spider-Man: Un nuevo día (Spider-Man: Brand New Day) se ve (o la vi) como uno de esos grandes policiales callejeros yanquis filmados por aquel entonces. Y porque la película se sigue (o la seguí) como si fuera un número del mítico Marvel Team-Up, veterano cómic mensual que unía al Hombre-Araña con algún otro superhéroe de la Casa de las Ideas. En el film, como en aquella brillante colección, no importa tanto la lógica narrativa que cruza a los paladines, sino la dinámica interactiva entre los personajes. Y, en ese sentido, la química alcanzada entre el Trepamuros y el Punisher es realmente espectacular. Y las peleas entre el Amigable Vecino y Hulk son todo lo increíble que esos encontronazos deben ser.


Las referencias impresas, además, juegan con la honda emoción de los lectores maduros, aquellos capaces de encontrar un sinfín de clásicas portadas puestas en movimiento, la incorporación de personajes tan oscuros como queribles, inolvidables villanos y la sensación real de un desplegado Universo Marvel, cuyos atractivos pueden sostener un largo (larguísimo) metraje sin necesidad de recurrir al sobreutilizado Multiverso. Y la ciudad de New York, que por primera vez (según mi modesto entender) alcanza el protagonismo visual y ambiental que es verdadera marca registrada del mito arácnido.

Spider-Man conoce a Messi

Por fuera del maridaje historietístico, la cuarta aventura propia del Spider-Man de Tom Holland viene a consolidar su interpretación como definitiva para estos tiempos. Vulnerable, inseguro, aislado, (des)enfocado y profundamente empático, su lucha interna entre el Poder y la Responsabilidad es directamente proporcional a su identitaria necesidad de reencauzar una vida privada lo más normal posible. Siempre teniendo en cuenta que hablamos de un traumado hombre con habilidades extraordinarias, que busca sobreponerse a su devastación emocional.


Previsible, imperfecta y humana como su principal protagonista, Un nuevo día es (para mí) la mejor entrega de esta moderna saga de la franquicia. La definitiva introducción del canon mutante en el actual Universo Cinematográfico de Marvel, es anecdótica. Hay que quedarse hasta el final. Hasta el final.
Fernando Ariel García

miércoles, 22 de julio de 2026

EL PARTIDO: LAS MALVINAS SON ARGENTINAS

El partido. Directores: Juan Cabral y Santiago Franco. Protagonistas: John Barnes, Jorge Burruchaga, Ricardo Giusti, Gary Lineker, Julio Olarticoechea, Oscar Ruggeri, Peter Shilton, Jorge Valdano. Narradores: Gary Lineker y Jorge Valdano. Guionistas: Juan Cabral y Santiago Franco, con la colaboración de Lucas Coppolecchia Damiani y Sebastián Fasanelli. Basado en el libro El partido (2016), de Andrés Burgo. Archivo e investigación: Andrés Levinson. Industria del Milagro / Labhouse / Blurr Stories. Argentina / España, 2026. Estreno en la Argentina: 21 de mayo de 2026.


Si viste este documental antes del 15 de julio pasado, tratá de mirarlo de vuelta. Yo lo hice y, la verdad, me parecieron dos películas distintas e igual de excepcionales. La diferencia vino dada, claro, por la perspectiva acumulada sobre el Argentina-Inglaterra de 1986, después del Argentina-Inglaterra de 2026. Cuarenta años de una continuidad pasmosa e inevitable, que El partido entabla (aunque no lo hubiera querido) entre el genio de Maradona y el genio de Messi, impulsados por el fantasma de Rattín. El fútbol elevado a la categoría de arte y el arte elevado a la categoría de fútbol. Y el Estadio Azteca y el Atlanta Stadium transformados en teatro de operaciones (simbólico y real) de la última batalla de la Guerra de Malvinas.


Porque está claro que Argentina-Inglaterra nunca fue (y nunca lo será) sólo un partido de fútbol. No importa lo que digan Bilardo y Maradona en el ‘86, no importa lo que diga Scaloni en el 2026. Para nosotros fue (y siempre lo seguirá siendo) un acto de reivindicación soberana, de reafirmación de nuestra Memoria. Un soplo de Justicia divina, impartida por el D10S y el Messías argentos, aunque nuestros muertos no vuelvan y las islas sigan estando ilegalmente ocupadas.


En sólo 91 minutos (la misma duración que tuvo el partido del ‘86), la película analiza y desagrega el antes, el durante y el después de la Mano de Dios y el mejor gol de la historia del fútbol. Arranca en el remoto 1873, con el navegante inglés John Byron robando las Malvinas para la Corona Británica; y llega hasta el presente, donde ocho de los jugadores que estuvieron en el Azteca echan una revisión social, histórica, política y deportiva sobre los hechos acaecidos en esa mítica tarde mexicana del 22 de junio de 1986, con los ecos de la guerra todavía sangrando en los corazones.


Y lo que queda claro (por si alguien tenía alguna duda) es que ambos partidos los ganamos como los teníamos que ganar: Un 2 a 1 alcanzados con huevos y con fútbol, con el Barrilete Cósmico armando un lío bárbaro entre los ingleses antes del segundo; y una gambeta maradoniana de Lionel que merecía haber terminado en gol. Con pierna fuerte, los pies en el barro y la frente siempre en alto. Con espíritu rebelde e insumiso, tocándole el culo a los poderosos que hundieron el Belgrano y a sus súbditos miserables, que acordaron prohibir el ingreso a las canchas con banderas, camisetas o consignas que afirmaran nuestra soberanía sobre las Malvinas.


Porque no se trata (nunca se trató) de deportistas argentinos venciendo a deportistas ingleses, de ciudadanos argentinos venciendo a ciudadanos ingleses, de la cultura argentina venciendo a la cultura inglesa. Siempre se trató del enfrentamiento entre valores definidos y representados con meridiana claridad por el cantito más famoso de la cancha. El triunfo de los que saltan, embanderados en las alas prodigiosas del Diego y el Toro. La derrota de los que no saltan, escondidos bajo las faldas de la Thatcher que manda o el pañal cagado del Thatcher que obedece.
Fernando Ariel García