jueves, 5 de marzo de 2026

OPERACIÓN: SOMBRA: INTELIGENCIA EMOCIONAL VERSUS INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Operación: Sombra. Director: Larry Yang. Protagonistas: Jackie Chan, Zhang Zifeng, Tony Leung Ka-fai, Ci Sha, Xi Wang, Xi Meng, Xi Tai, Wen Junhui, Lang Tueting, Melvin Wong, Leo Wang, Chaney Lin, Zhou Zhengiie. Guionista: Larry Yang. Basado en la película Eye in the Sky (Hong Kong, 2007), escrita por Yau Nai-hoi y Au Kin-yee. Hairun Pictures / iQIYI Pictures. China / Hong Kong, 2025. Estreno en la Argentina: 5 de marzo de 2026.


Para llegar a mi trabajo, paso todos los días por una pequeña cafetería de especialidad al paso, ubicada en el subsuelo de un popular shopping de la Ciudad de Buenos Aires. Más de una vez probé las variedades de Rwanda y de Colombia, que muy amable y acertadamente me recomendaran los baristas de la casa. Pero ayer, en lugar de las dos personas que habitualmente atendían el comercio, estaban dos brazos mecánicos pegados a un horroroso dispositivo robótico. Un artefacto de última generación, automatizado con algún grado de inteligencia artificial. En la época que nos toca, donde la tecnología arrasa con los puestos de trabajo de las personas, parece ser que el meme tenía razón y una Nespresso terminará dominando al mundo.


Esta tensión latente e indefinida entre el hombre y la máquina, está en el corazón de Operación: Sombra (Bǔfēng zhuīyǐng / The Shadow’s Edge), el thriller de acción que reelabora el film hongkonés de 2007 con mucho estilo y más presupuesto. En Macao, la Policía local ha confiado gran parte de su estrategia y labor profesional a una IA predicitva e infalible. Hasta que un viejo y mítico criminal sale de su escondite y pone en jaque a la fuerza al demostrar un mejor manejo de los recursos tecnológicos disponibles. ¿Qué hacer para atraparlo? Convocar a un detective jubilado, acostumbrado a observar, analizar y decidir en base a su inteligencia emocional y no por la lógica del algoritmo.


Excesiva desde todo punto de vista (dos horas y media que se hacen sentir aunque no se vuelvan eternas), la remake del film hongkonés de 2007 confirma (una vez más) a Jackie Chan como un gran héroe de acción y un actor notable para transicionar de la comedia al drama, de la morisqueta grandilocuente al minimalismo intimista. Y permite también el lucimiento de Tony Leung Ka-fai, que reconstruye (sin repetir y sin soplar) el papel del mismo delincuente que compuso en la versión original.


Pero lo más interesante (para mí, al menos) es que junto con el vértigo visual de las artes marciales, la película abre el debate filosófico entre lo viejo y lo nuevo, escapándole a la lectura temporal para (con)centrarse en un tema de valores. ¿Tradición o cambio? ¿Experiencia o innovación? ¿Permanencia o evolución? ¿Cómo resolver la contradicción, yendo hacia la convivencia o hacia la subordinación? Las propuestas superarán lo discursivo (aunque hay una escena deliciosa en la que ambos veteranos cocinan, comen y dialogan) para detenerse en la importancia de los vínculos (y los traumas) familiares entre los jubilados y sus respectivas descendencias.


Que la película haya decidido resolver las largas y trepidantes coreografías de acción entre Chan y Leung Ka-fai a la usanza clásica, privilegiando el cuerpo sobre la tecnología, permite inferir cuál es el pensamiento de los involucrados. Y que, en un momento de la ficción, quede claro que la IA sólo puede copiar y está imposibilitada de crear, supone que la tendencia puede no ser tan claramente desfavorable para las personas de carne y hueso. Yo, por mi parte, seguiré tomando café hecho sólo por baristas humanos.
Fernando Ariel García

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