Operación:
Sombra. Director: Larry
Yang.
Protagonistas: Jackie Chan, Zhang Zifeng, Tony Leung Ka-fai, Ci Sha,
Xi Wang, Xi Meng, Xi Tai, Wen Junhui, Lang Tueting, Melvin Wong, Leo
Wang, Chaney Lin, Zhou Zhengiie. Guionista: Larry Yang. Basado en la
película Eye in the Sky (Hong Kong, 2007), escrita por Yau Nai-hoi y
Au Kin-yee.
Hairun Pictures / iQIYI Pictures. China / Hong Kong, 2025. Estreno en
la Argentina: 5 de marzo de 2026.
Para
llegar a mi trabajo, paso todos los días por una pequeña cafetería
de especialidad al paso, ubicada en el subsuelo de un popular
shopping de la Ciudad de Buenos Aires. Más de una vez probé las
variedades de Rwanda y de Colombia, que muy amable y acertadamente me
recomendaran los baristas de la casa. Pero ayer, en lugar de las dos
personas que habitualmente atendían el comercio, estaban dos
brazos mecánicos
pegados a un horroroso
dispositivo robótico.
Un artefacto
de última generación, automatizado
con algún grado de inteligencia artificial. En la
época que
nos toca, donde
la tecnología arrasa con los puestos de trabajo de las personas,
parece ser que el
meme tenía razón y una Nespresso
terminará dominando al mundo.
Esta
tensión latente e indefinida entre
el hombre y la máquina,
está
en el corazón de Operación: Sombra (Bǔfēng zhuīyǐng / The
Shadow’s Edge), el thriller de acción que reelabora el film
hongkonés de 2007 con mucho estilo y más presupuesto. En Macao, la
Policía local ha confiado gran parte de su estrategia y labor
profesional a una IA predicitva e infalible. Hasta que un viejo y
mítico criminal sale de su escondite y pone en jaque a la fuerza al
demostrar un mejor manejo de los recursos tecnológicos disponibles.
¿Qué hacer para atraparlo? Convocar a un detective jubilado,
acostumbrado a observar, analizar y decidir en base a su inteligencia
emocional y no por la lógica del algoritmo.
Excesiva
desde todo punto de vista (dos horas y media que se hacen sentir
aunque no se vuelvan eternas), la remake del film hongkonés de 2007
confirma (una vez más) a Jackie Chan como un gran héroe de acción
y un actor notable para transicionar de la comedia al drama, de la
morisqueta grandilocuente al minimalismo intimista. Y permite también
el lucimiento de Tony
Leung Ka-fai, que reconstruye (sin repetir y sin soplar) el papel del
mismo delincuente que compuso en la versión original.
Pero
lo más interesante (para mí, al menos) es que junto con el vértigo
visual de las artes marciales, la película abre el debate filosófico
entre lo viejo y lo nuevo, escapándole a la lectura temporal para
(con)centrarse en un tema de valores. ¿Tradición o cambio?
¿Experiencia o innovación? ¿Permanencia o evolución? ¿Cómo
resolver la contradicción, yendo hacia la convivencia o hacia la
subordinación? Las propuestas superarán lo discursivo (aunque hay
una escena deliciosa en la que ambos veteranos cocinan, comen y
dialogan) para detenerse en la
importancia de los vínculos (y los traumas) familiares entre los
jubilados y sus respectivas descendencias.
Que
la película haya decidido resolver las largas y trepidantes
coreografías de acción entre Chan y Leung
Ka-fai a la usanza clásica, privilegiando el cuerpo sobre la
tecnología, permite inferir cuál es el pensamiento de los
involucrados. Y que, en un momento de la ficción, quede claro que la
IA sólo puede copiar y está imposibilitada de crear, supone que la tendencia puede no ser tan claramente
desfavorable para las personas de carne y hueso. Yo,
por mi parte, seguiré tomando café hecho sólo por baristas humanos.
Fernando
Ariel García

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