miércoles, 14 de octubre de 2026

HOPE: VIRTUOSO EJERCICIO FORMAL PUESTO AL SERVICIO DE UN PODEROSO CONCEPTO

Hope. El primer impacto. Director: Na Hong-jin. Protagonistas: Hwang Jung-min, Zo In-sung, Hoyeon, Michael Fassbender, Alicia Vikander, Taylor Russell, Cameron Britton, Eum Moon-suk, Lee Sang-hee y Im Hyun-sik, entre otros. Guionista: Na Hong-jin. Forged Films / Plus M Entertainment. Corea del Sur, 2026. Estreno en la Argentina: 8 de octubre de 2026.


No importa tanto lo que pasa, porque la verdad es que tampoco pasa tanto. De las dos horas y media de metraje, el 50% es una persecución y el otro 50% es una cacería. Pero hay que ver Hope: El primer impacto (Hope) para entender por qué esta película de ciencia-ficción, terror, thriller policial y acción desbordante de sangre y adrenalina, se vuelve tan atrapante, adictiva y sorprendente, como para tenerte pegado a la butaca, comiéndote las uñas y yendo de sobresalto en sobresalto.


El logro formal de Na Hong-jin es, en una sola palabra, impresionante. Ya lo escribí, pero vale la pena repetirlo. El ejercicio narrativo marida el suspenso del Tiburón de Steven Spielberg, la paranoia de La Cosa de John Carpenter, la alegoría del Avatar de James Cameron y la crítica sociopolítica del Parasite de Bon Joon-ho. A mi modesto entender, habla sobre la tensión entre las dos Coreas, pero el mensaje es completamente universal en esta época de prejuicios instalados, respuestas violentas e inmediatas, miedo a lo desconocido y odio hacia el inmigrante que, de acuerdo con los relatos hegemónicos carentes de mirada crítica, viene a apropiarse de todo lo nuestro.


Tan virtuosa como trepidante, el manejo de cámaras le come el protagonismo a todos los actores que atraviesan la pantalla. No importa lo bien que están (y están muy bien), es la mirada del director la que le insufla vida, vértigo, desmesura y humanidad a este pueblo costero surcoreano que se verá sacudido por la aparición de unas criaturas desconocidas y con una agenda que desconocemos.


Y en ese punto, el desconocimiento, la incapacidad para comunicarnos con el otro, para intentar entendernos, es donde radica el poderoso concepto que sostiene semejante tour de force. Una idea que refleja y sintetiza el tiempo que habitamos, el matadero en que se ha convertido nuestra calle, nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro mundo. La aniquilación preventiva del otro como respuesta primera y primaria, sin detenernos a pensar que el otro del otro somos nosotros.
Fernando Ariel García

LA VIDA ES ASÍ: LA DIGNIDAD AL PODER

La vida es así. Director: Riccardo Milani. Protagonistas: Giuseppe Ignazio Loi, Virginia Raffaele, Diego Abatantuono, Aldo Baglio, Pietro Ragusa, Geppi Cucciari, Jacopo Cullin, Niccolò Senni, Denis Fasolo, Massimiliano Medda, Ignazio Deligia, Gabriele Cossu, Antonio Ledda, Carlo Cracco. Guionistas: Riccardo Milani, Michele Astori. Wildside / Our Films / Medusa Films / PiperFilm. Italia, 2025. Estreno en la Argentina: 8 de octubre de 2026.


En la base de todo, se encuentra un caso real. El del pastor sardo Ovidio Marras (1939-2024), que hasta el último suspiro se negó a vender su humilde enclave, en una de las playas más bellas de Italia, al desarrollador inmobiliario más capitalista y más salvaje del mercado. Gracias a su negativa, el cielo límpido, el sol tórrido, las aguas cristalinas, las arenas blancas, las dunas cubiertas de agreste vegetación, los acantilados de granito y piedra caliza, continuaron (y continúan) siendo de acceso público. El sueño (o la pesadilla) del exclusivo resort privado para muy pocos (muy ricos), quedó en la nada.


Con esta historia, La vida es así (La vita va cosí) articula una comedia costumbrista con certeros toques de crítica social. La conocida pelea entre David y Goliath, metáfora de las mayorías trabajadoras y las minorías oligárquicas, que para los italianos también representa el destrato que el sur pobre y subdesarrollado sufre permanentemente a manos del opulento e industrializado norte. En este caso puntual, los habitantes de la postergada comuna de Belessa Manna en la Cerdeña sudoccidental, contra los popes inmobiliarios de la suntuosa Milán, con vista privilegiada al mítico Duomo.


Así como las ofertas exponenciales representan la voracidad incontenible del que todo lo obtiene gracias a la prepotencia del dinero, la resistencia en soledad expresa la dignidad que no se vende ni por todo el oro del mundo. En el medio, la película elabora con precisión la manipulación capitalista sobre las necesidades reales de una comunidad detenida en el tiempo y marginada por las políticas públicas. La programación del enfrentamiento entre lugareños (el clásico “pobres contra pobres”) exhibe la fragmentación del tejido social bajo la lógica de mercado, hábil para gestionar la escasez e instalar la descarnada competencia entre vulnerables, anulando cualquier atisbo de cuestionamiento hacia las instaladas estructuras de desigualdad y concentración de la riqueza.


Posturas ideológicas de extrema actualidad, que la aplicación del grotesco permite desdramatizar sin restarle complejidad, profundidad y madurez al planteo. Haciendo honor (y rindiendo culto) al clásico formato de la commedia all’italiana de los años ‘50, la fauna humana que Riccardo Milani hace desfilar delante nuestro, alterna la risa con la crueldad, la picardía con el oportunismo, la moral difusa con el carisma magnético. Retrato de la contradicción de una sociedad desconcertada que, por suerte, logra identificar lo importante y lo urgente justo antes de saltar al vacío. Qué se le va a hacer, la vida es así.
Fernando Ariel García

jueves, 1 de octubre de 2026

DIGGER: CREER Y REVENTAR

Digger. Director: Alejandro G. Iñárritu. Protagonistas: Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons, Robert John Burke, Emma D'Arcy y Burn Gorman, entre otros. Guionistas: Alejandro G. Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone, Sabina Berman. Sobre una historia original de Sabina Berman, Alejandro G. Iñárritu y Jez Butterworth. Legendary Pictures. EE.UU. / Reino Unido / México, 2026. Estreno en la Argentina: 1º de octubre de 2026.


Capitalismo salvaje, cambio climático e inoperancia (cuando no connivencia) gubernamental. Las tres patas en las que se apoyan Alejandro G. Iñárritu y un oscarizable Tom Cruise en Digger, la sátira política con toques de ciencia-ficción que, en más de una ocasión, entabla jugosos diálogos con el siempre vigente Dr. Insólito de Kubrick. Principalmente, porque tanto acá como allí, de lo que se habla, en realidad, es de cómo se distribuyen tres de los componentes básicos de la condición humana: Codicia, Poder y Responsabilidad.


Digger Rockwell es un magnate petrolero, pero podría ser un magnate tecnológico o de cualquier otro rubro omnipresente en el mundo cotidiano. Tan seductor como desquiciado, tan revulsivo como egocéntrico, tan megalómano como desinteresado del destino del resto de la humanidad. Amigo, confidente y cómplice del desequilibrado Presidente de los EE.UU. (brillante John Goodman, dicho sea de paso), que podría ser el desequilibrado Presidente de cualquier otro país fascinado con el recorte de derechos civiles y la redistribución de ingresos desde los sectores populares hacia las grandes fortunas concentradas.


El tema es que, de la noche a la mañana, Digger se ha vuelto la única persona en el mundo que puede evitar la destrucción de la Tierra. Una destrucción que, por supuesto, él mismo se ha encargado de ir construyendo de manera metódica, constante y brutalmente efectiva. Edificando una comedia negra, que también amerita verse como tragedia grotesca, la película retrata la explosión de una catástrofe incalculable y absurda, apocalíptica por sus proporciones globales y temporales. El fin de la humanidad tal como la conocemos, sin ir más lejos y sin escaparle a las contradicciones.


Estilizada, barroca y excesiva, como buena obra de G. Iñárritu, Digger se regodea en una historia compleja (no confundir con difícil o hermética) y visualmente deslumbrante. Sacando chapa de artificiosidad manierista, elabora un descomunal ejercicio metanarrativo sobre la instalación de narrativas políticas transmedia por parte de los poderes hegemónicos. Mediante un artefacto de ficción, desnuda el nuevo logro de esta vieja estrategia comunicacional que organiza hechos, valores, actores y conflictos para persuadir a la ciudadanía e instalar una interpretación interesada de la realidad. Al manejar hasta las válvulas de escape, ya no se trata sólo de creer o reventar, ahora es creer y reventar. Lo estamos viendo (viviendo) fuera de la pantalla.
Fernando Ariel García

martes, 29 de septiembre de 2026

EL PROBLEMA FINAL: RESPETUOSO CULTO AL MECANISMO BÁSICO DEL MISTERIO

El problema final (cuatro episodios). Director: Félix Viscarret. Protagonistas: José Coronado, María Valverde, Martiño Rivas, Maribel Verdú, Gonzalo de Castro, Cristina Kovani, José Condessa, Pepón Nieto, Daniel Olguín, Michael Stobbe, Yaiza Guimaré, Almudena Salort, Paloma Bloyd. Participación especial de Javier Mejía. Guionistas: Marisol Ferré, Alberto Macías, Carlos Molinero. Basado en la novela homónima (2023) de Arturo Pérez-Reverte. Mod Producciones / El Problema Final SL. España, 2026. Estreno en la Argentina: Disponible en Netflix desde el 25 de septiembre de 2026.


Primavera de 1959. En un coqueto hotel en una isla cerca de Mallorca, nueve huéspedes, la dueña del albergue y tres empleados quedan aislados a causa de un temporal. Sin comunicación alguna con el exterior; y con problemas en el suministro de electricidad, deberán lidiar con la extraña muerte de una turista inglesa. Lo que al principio se percibe como un suicidio, con el correr de las horas parece inclinarse claramente hacia un asesinato. ¿Quién? ¿Cómo? ¿Por qué? Son las preguntas que tendrá que resolver un veterano actor, famoso por haber interpretado a Sherlock Holmes. Y jugando a ser el célebre detective de ficción, todos los habitantes de la isla pasarán a desempeñar los reconocibles roles de sus compañeros y antagonistas. Claro que los límites nunca aparecerán bien demarcados; y todos se volverán tan sospechosos como posibles nuevas víctimas.


A grandes rasgos, podríamos conjeturar que se trata de una versión alternativa al clásico Eran diez indiecitos de Agatha Christie, con la investigación a cargo del inmortal personaje creado por Arthur Conan Doyle. Y no estaríamos tan errados, porque la miniserie El problema final se asume como tradicional policial deductivo, en donde la revelación del enigma pasa por el duelo intelectual antes que por la acción física y el desgaste de adrenalina. Por supuesto, antes de alcanzar el clímax de la gran revelación, protagonistas y espectadores deberemos atravesar un acumulado de coartadas, contradicciones, aparentes puntos muertos y sorprendentes vueltas de tuerca, entre cuyos pliegues se esconden tantas pistas falsas como ciertas.


Adaptación de la homónima novela de Arturo Pérez-Reverte, sentido homenaje al mítico habitante del 222 de Baker Street y al imposible crimen de cuarto cerrado, la propuesta audiovisual traduce la original construcción metanarrativa literaria en una original construcción metanarrativa cinematográfica. Con la elegancia y la sofisticación que definió al modelo clásico del género en los años ‘60, notoria sobremanera en el último episodio. Una joya dentro de una obra de arte con exquisita atención al detalle, que sabe tomarse su tiempo para instalar el predominio de la inteligencia y la ironía. Y que, por sobre todas las cosas, rinde respetuoso culto al mecanismo básico del misterio: La trampa.
Fernando Ariel García

viernes, 25 de septiembre de 2026

BAJO TUS PIES: TERROR TAN EFECTIVO COMO TRANSITADO

Bajo tus pies. Director: Cristian Bernard. Protagonistas: Maribel Verdú, Sofía Otero, Ibai Atanes, Urko Olazabal, Zorion Eguileor, Sandra Ferrús, Ione Irazábal, Iskandar Hamway, Miriam del Prado, Erik Probanza. Guionistas: Cristian Bernard, Ana Villar. Basque Films / Film Sharks / Nudista AIE / Netflix / RTVE. España / Argentina, 2026. Estreno en la Argentina: 24 de septiembre de 2026.


Terror globalizado, ambientación española (específicamente en Bilbao) y director argentino con antecedentes más que interesantes. Combo sumamente atractivo (al menos para mí), pero que termina entregando un resultado bastante por debajo de aquello que permitía imaginar la sumatoria de sus partes. Sobre todo, teniendo en cuenta la expresionista capitalización visual y atmosférica de la locación real en donde transcurre la trama, un barroco palacete de la calle Hurtado de Amézaga, en pleno centro bilbaíno.


A partir de una experiencia personal, Cristian Bernard centra su mirada cinéfila e inquieta en la claustrofóbica cotidianeidad de una mujer recién separada, que acaba de mudarse con sus hijos a un lujoso y enorme departamento que, de tan barato terminará saliendo demasiado caro. Entre Hansel y Gretel y El bebé de Rosemary, con una cita puntual a El resplandor, el film exprime la tensión, el miedo y el filo sobrenatural que exige la historia, pero queda preso de su propia lógica referencial. Repetitivo y poco original, Bajo tus pies elige transitar el efectismo antes que la originalidad, lo conocido (incluso hasta el hartazgo) antes que el riesgo y la ruptura.


La actuación de Maribel Verdú, el clima de suspenso sabiamente construido y un diseño sonoro sumamente efectivo, a mi entender, conforman el sólido trípode que consigue atraer y sostener el interés del espectador. Pero no alcanzan para rescatar los huecos del guion, una desmedida verbalización discursiva, la cantidad de cabos sueltos que va dejando el metraje; y un final apresurado, irregular y evidente.
Fernando Ariel García

martes, 22 de septiembre de 2026

LUCKY LUKE: ENTRE LA DESTRUCCIÓN Y LA DECONSTRUCCIÓN

Lucky Luke (8 episodios). Director: Benjamin Rocher. Protagonistas: Alban Lenoir (Lucky Luke), Billie Blain (Louise Willow), Alice Taglioni (Charlie Willow), Jérôme Niel (Joe Dalton), Sébastien Lalanne (Jack Dalton), Matthieu Lemeunier (William Dalton), Benoît Moret (Averell Dalton), Marie-Christine Orry (Ma Dalton), Victor Le Blond (Billy the Kid), Camille Chamoux (Calamity Jane), Patrick Mille (Emperador Smith), Sarah Suco (Elizabeth Zee), Éric Challier (Toukoum), Maxence (El Pulga), Bruno Gouery (Abraham Lincoln), Santiago Loy (Pinkerton), Esteban Vial (joven Lucky Luke). Guionistas: Justine Kim Gautier, Julie-Anna Grignos, Mathieu Leblanc, Thomas Maunsy. Basado en las historietas de Lucky Luke por René Goscinny (guion) y Morris (dibujos), especialmente los álbumes Luky Luke contra Joss Jamon (1958), El Juez (1959), Los Dalton se redimen (1965) y El Emperador Smith (1976). Federation Studio France / Un Pour Tous Productions / France Télévisions / Homerun. Francia, 2026. Estreno en Francia: Disponible en Disney+ desde el 23 de marzo de 2026.


De acuerdo con las postulaciones filosóficas, los conceptos de Destrucción y Deconstrucción están emparentados pero no son lo mismo. El primero implicaría la reducción de algo a la nada misma, su total y absoluta eliminación como primer paso de una posterior sustitución por otro algo diferente o parecido. El segundo, en cambio, propondría un ejercicio de desmontado simbólico de ese algo, para analizar y entender cómo funcionan sus estructuras de pensamiento y comunicación lingüística. La posibilidad de habitarlo críticamente, para sacar a la luz sus múltiples significados y contradicciones.


Cayendo a ambos lados de la fina cornisa que une y separa dichos sentidos, el francés Benjamin Rocher constituyó esta serie de Lucky Luke, ocho episodios que celebran los 80 años del cowboy solitario mientras buscan rendir homenaje específico al Lucky Luke de Morris y René Goscinny, incombustible clásico de la historieta francobelga, leído y releído en el mundo entero. No era una tarea fácil; y se agradecen los altos riesgos tomados aunque eso no implique coincidir con los resultados de semejante contingencia.


Es cierto que la serie no está nada mal, pero eso tampoco quiere decir que esté bien. El resultado final incorpora las dinámicas y los personajes del cómic, pero los elabora bajo un prisma diferente. Son los mismos, pero son otros. Están reconocibles para fanáticos y conocedores, pero no se comportan exactamente como uno espera en base a los conocimientos previos y las expectativas con que nos sentamos a seguir el derrotero de la historia. Componen una atrevida (y atractiva) relectura del material original, instalando una nueva perspectiva desde donde mirar a ese Lucky Luke elegido. Particularmente, la del spaghetti western existencialista, si es que algo así es posible.


Hay un origen y un futuro, sostenido en traumas psicológicos y un registro oscuro que no maneja la ironía fina. Deudas que deben pagarse y justificativos téorico-prácticos para el comportamiento de los Dalton, Billy the Kid, Calamity Jane y un Rantanplan en rápida fuga. Desde la vulnerabilidad, explica hasta el por qué Lucky Luke llega a ser más rápido que su propia sombra. Y todo ello, mientras los protagonistas colaboran para resolver una paternidad y evitar la conspiración que busca cambiar el destino del Lejano Oeste.


No sé si me gustó o no me gustó, porque en realidad me gustó y no me gustó. Si la juzgo como una adaptación de la obra de Morris y Goscinny, la encuentro cerca de la falta de respeto. Pero, si sigo los principios que la misma serie utiliza para describir a Calamity Jane, que permitiría entender a las historietas como ficciones producidas en base a los hechos “reales” que muestra el programa, todo (me) cierra y entretiene. ¿Habrá segunda temporada? Ojalá que sí, ojalá que no.
Fernando Ariel García

lunes, 21 de septiembre de 2026

SLOW HORSES: JUEGO DE ESPÍAS

Slow Horses (Temporada 6, episodios 1-6). Director: Adam Randall. Protagonistas: Gary Oldman, Kristin Scott Thomas, Jack Lowden, Hugo Weaving, Saskia Reeves, Christopher Chung, Aimee-Ffion Edwards, Rosalind Eleazar, Joanna Scanlan, Samuel West, Ruth Bradley, Tom Brooke, MyAnna Buring, Harry Lloyd y Lenny Rush. Participación especial de Jonathan Pryce. Guionistas: Mick Herron, Gaby Chiappe, Maisie Parker, Ed Docx, Sophie Goodhart, Mark Denton, Jonny Stockwood. Basado en las novelas En el país de los espías (Joe Country, 2020) y La Casa de la Ciénaga (Slough House, 2021), sexta y séptima entregas de la saga escrita por Mick Herron. Tema principal: Strange Game, co-escrito e interpretado por Mick Jagger. See-Saw Films. Reino Unido, 2026. Estreno en la Argentina: Disponible en Apple TV desde el 16 de septiembre de 2026. Estrena un capítulo por semana.


No había visto las cinco temporadas anteriores de Slow Horses, pero después de ver la sexta me dieron unas ganas tremendas de entrarle en modo maratón. Sin muchos rodeos, la serie misma se encarga de explicar lo necesario para entender y disfrutar de este juego de espías cínico, traicionero y letal. Es cierto que para los espectadores veteranos hay un par de sorpresas (regresos y despedidas) que se tramitarán de otra manera emocional, pero los novatos (como yo) saldrán con la panza llena y el corazón contento.


¿Quiénes son los Slow Horses del título? Pues los agentes secretos del MI5 que la cagaron en alguna misión y, por eso, han sido “deportados” a una oficina miserable, sucia y ruin, en algún lugar de Londres. Como si ese fuera poco castigo, están bajo las órdenes de Jackson Lamb (Gary Oldman), jefe despótico, maltratador, borrachín empedernido, enemistado con la higiene y afecto a eructar y tirarse pedos delante de sus subalternos.


También es muy inteligente. Tanto como para darse cuenta de que las muertes accidentales de dos Slow Horses nada tienen de accidental. Y que el problema burocrático que los afecta está íntimamente relacionado con la decadencia institucional y las luchas intestinas por el control de la Agencia de Seguridad. O del presupuesto específico que manejan. También aparecen algunos ajustes de cuenta con el pasado de los protagonistas, porque tan importante como la trama policial en sí, resulta el desarrollo psicológico de los personajes, facetados con perfiles filosos como cuchillos y sórdido humor negro.


Fiel a la tradición británica del género de espías, la escala de la acción física se aleja del heroísmo altruista yanqui y la descarga brutal de adrenalina, para abrazar el pesimismo melancólico y una violencia profesional, tan rápida como sucia, tan cerebral como efectiva. Manda la ambigüedad moral y un tono general bien sombrío, características de un ecosistema que privilegia la duda y la confusión. Acá no hay buenos y malos, salvadores y salvados, vencedores y vencidos. Sólo hay intereses en pugna. Y sobrevivientes. O animales heridos que quieren seguir vivos hasta la próxima temporada, que ya está terminada. Así que sólo queda esperar, sin bajar nunca la guardia.
Fernando Ariel García