Pinocho
sin cuerdas.
Director: Rhys
Frake-Waterfield. Protagonistas:
Richard
Brake (Geppetto), Jude-Evan Lloyd (voz de Pinocho), Robert Englund
(voz de Grillo), Cameron Bell (James), Jessica Balmer (Mia) y Jack
Art Gray (Dudley), entre otros. Participación especial de Scott
Chambers (Christopher Robin) y Peter DeSouza-Feighoney (Michael
Darling). Guionista:
Rhys
Frake-Waterfield. Basado
en personajes y situaciones creados por Carlo
Collodi en el folletín Storia di un burattino, serializado entre
1881 y 1883).
Jagged
Edge Productions / ITN Distribution. Reino Unido, 2026. Estreno
en la
Argentina:
29
de octubre
de 2026.
Excesiva
carga de violencia explícita, con especial énfasis sobre la
fragilidad del cuerpo humano. Mutilaciones, desmembramientos, heridas
sangrantes y proliferación de vísceras. Todo en primerísimo primer
plano. Y todo bañado en abundante (muy abundante) sangre derramada.
Con mucho humor negro; y haciendo gala de niveles perversos de
crueldad, unidos a una morbosa exhibición de la insensibilidad
experimentada por el asesino al momento de matar.
Algunas
características básicas del llamado género Gore, categoría del
terror anclada en el impacto visual y la transgresión continua.
Pinocho sin cuerdas (Pinocchio Unstrung) milita dichas categorías
con tanta decisión como vocación, asumiendo su pertenencia a la
generación de repugnancia por sobre la creación de miedo. Una pena,
porque esta reversión de la clásica historia ideada por Carlo
Collodi se muestra muy contundente en la generación de climas y el
planteamiento de incomodidades existenciales varias. Todo un mérito
que se desbarranca cada vez que el Gore canta vale cuatro. De hecho,
me gustaría ver la película sin esas escenas gratuitas para evaluar
qué tal queda.
Bajo
los innecesarios (para mí) golpes de efecto, el film fusiona algunos
aspectos de Pinocho y Frankenstein, elucubrando una fábula oscura
sobre la identidad, el libre albedrío, la manipulación psicológica
y la desilusión. Haciéndose eco de la filosofía existencialista de
Sartre, propone una relectura de la angustia como vacío emocional; y
de la libertad como un camino continuo que arranca con la existencia
y se completa, después, con la asunción de una esencia /
consciencia. Por eso, este Pinocho debe decodificar que significa ser
"real" mediante la prueba y el error, sin brújula ética
ni marco moral innatos.
Para
los fanáticos, la película se inscribe dentro del llamado Poohniverso o Universo de la Infancia Retorcida,
incorporando a la trama dos figuras recurrentes de la saga:
Christopher Robin y Michael Darling. Desarrollada desde 2023 por Rhys
Frake-Waterfield para por los estudios británicos Jagged Edge
Productions, esta propuesta modifica de manera drástica la
naturaleza de figuras infantojuveniles (en dominio público, of
course) para reconvertirlas en monstruos sádicos, mutados,
desfigurados y asesinos, protagonistas (voluntarios e involuntarios)
de matanzas inenarrables. Hasta ahora, Winnie the Pooh, Peter Pan,
Bambi y Pinocho, pero la lista promete ir creciendo. Hay
que quedarse hasta el final.
Fernando
Ariel García









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