Be
Not Afraid Nº 1-6. Guionista: Jude Ellison S. Doyle. Dibujante:
Lisandro Estherren. Colorista: Francesco Segala, con la asistencia de
Gloria Martinelli. Letrista: Simon Bowland. Portadistas: Reiko
Murakami (regular y alternativa), Abigail Jill Harding, Ariel
Olivetti, Javier Pulido, Jae Lee y June Chung, Tyler Boss, Jenna Cha,
Becca Carey, Megan Hutchison, Jules Mamone, Ariela Kristantina,
Miguel Mercado, Zu Orzu, Evangeline Gallagher, Alex Eckman-Lawn
(alternativas). Editores: Allyson Gronowitz, Elizabeth Brei, Caroline
Butler, Kwanza Osajyefo. Boom Studios! EE.UU., junio de 2025 a
febrero de 2026.
Abrazando
estos parámetros, Jude Ellison S. Doyle y Lisandro Estherren nos
llevan de viaje hasta el imaginario pueblo estadounidense de Enoch.
Nombre que remite a una figura bíblica antediluviana, tataranieto de
Adán y bisabuelo de Noé, famoso por ascender al cielo sin
cumplimentar el obligado paso previo de la muerte. A él se le
atribuye, también, un evangelio apócrifo dedicado a los ángeles
caídos, las visiones celestiales y el inevitable juicio final.
De
más está decir que la miniserie Be Not Afraid funciona (y muy bien)
como una profunda relectura de ese apócrifo evangelio, estableciendo
al (no tan) idílico terruño como laboratorio místico de un
experimento cruel y desalmado. La operación descarnada de un Dios
impiadoso sobre su rebaño indefenso. El campo donde el Padre se
encargó de sembrar el pecado para que sus hijos cosechen la culpa. Y
el lugar en donde (de alguna manera) deberá resolverse el duelo
definitivo entre aquel que tiene la consciencia del abismo y quien
carga la percepción del vacío existencial.
Tamaña
tarea nunca podría haber llegado a buen puerto sin el excelso hacer
de Estherren, uno de los (para mí) nuevos y más interesantes
dibujantes argentinos. Las comparaciones son siempre odiosas e
injustas, pero (me) sirven para explicar el punto de vista de manera
rápida y fácil. El arte de Estherren amalgama la síntesis
expresiva de Alex Toth con la capacidad inmersiva de Alberto Breccia.
Suyas son las heridas del miedo que los personajes hacen nuestras, la
paciente maldición que habremos de heredar y la desesperación que
nos llevará de la mano. El rezo impío que decidirá la suerte
futura de los malvados y los justos.
Yo
que ustedes, no me la perdería.
Fernando
Ariel García














