viernes, 30 de octubre de 2026

WILDWOOD: FIN DE LA INFANCIA, ADIÓS A LA INOCENCIA

Wildwood: El bosque salvaje. Director: Travis Knight. Voces: Peyton Elizabeth Lee (Prue McKeel), Jacob Tremblay (Curtis Mehlberg), Carey Mulligan (Alexandra), Mahershala Ali (Brendan), Awkwafina (Septima), Amandla Stenberg (Niamh), Tom Waits (Maksim), Charlie Day (Dmitri), Angela Bassett (General), Richard E. Grant (Búho Rey), Jake Johnson (Sr. McKeel), Maya Erskine (Sra. McKeel), Tantoo Cardinal (Ifigenia) y Rob Delaney (Samuel), entre otros. Guionista: Chris Butler. Basado en la homónima novela (2011), de Colin Meloy y Carson Ellis. Laika. EE.UU., 2026. Estreno en la Argentina: 29 de octubre de 2026.


Stop Motion. Así se llama la técnica de animación que se hace (literalmente) cuadro a cuadro, fotografiando las marionetas, parando todo para modificar ligeramente entornos, cuerpos y gestos de muñecos y maquetas; mover la cámara (si así lo requiere la toma) y volver a tomar una fotografía, antes de repetirlo todo otra vez. Y después de ver esta maravilla que es Wildwood: El bosque salvaje (Wildwood), se entiende por qué los estudios Laika invirtieron 16 años en su producción y realización.


Pero no es la asombrosa proeza técnica (hecha a mano, nada de IA) lo que hace de Wildwood un film hermoso y apabullante, tierno y cruel, no recomendado para chicos muy chicos. Lo es, también pero sobre todo, por las emociones que despierta en el espectador y las preguntas que responde con respuestas que uno comprende y comparte, abrazando la incomodidad que genera y los planteamientos existenciales que moviliza.


Fábula épica y oscuro relato de hadas, la película explora los límites que los padres cruzaríamos por amor a nuestros hijos, aun sabiendo que nuestras decisiones podrían acarrear consecuencias desastrosas para el resto del mundo. Y avanza también en los efectos de la sobreprotección y los problemas que siempre terminan apareciendo cuando los secretos familiares salen a la luz. Con la verdad y la empatía como motor de cualquier relación, se abordan aquí los traumas generados por el deseo y la culpa, la felicidad y el duelo, la integración y la segregación, la desesperación y la esperanza, la vida y la muerte.


El film es violento y sangriento, sin contemplaciones. Y honorable y amoroso, sin esconder la basura debajo de la alfombra. La historia aborda el fin de la infancia y lo pone a dialogar con el adiós a la inocencia. De este intercambio entre transiciones cronológicas y procesos psicológicos-emocionales, Wildwood se detiene en la madurez como síntesis del gozo, el dolor, los miedos y los reproches, antes de sumergirse en el profundo océano de los dilemas morales más complejos. Y en el amor verdadero como redención última, aunque el pecado nunca se extinga porque allí late el corazón de la virtud tan ansiada.
Fernando Ariel García

4 HISTORIAS INCREÍBLES: DIMENSIÓN DESCONOCIDA

4 historias increíbles. Director: Enrique Rottenberg. Protagonistas: Héctor Díaz, Maida Andrenacci, Carlos Portaluppi, Lola Berthet, Roly Serrano, Jackie Parisier, Magela Zanotta, Tuchi Elkana Rottenberg, Javier Niklison, Omar Nuñez Iglesias, Dana Ingrid Heiber. Guionista: Enrique Rottenberg. El Pensador S.A. Argentina, 2026. Estreno en la Argentina: 29 de octubre de 2026.


Un hombre con una enfermedad muy rara, que le impide repetir las palabras que ya pronunció. Un médico con el poder de editar el cerebro de las personas. Un desarrollador de software que maneja su cita amorosa de acuerdo con la aplicación que inventó, capaz de leer los pensamientos humanos. Un espejo que dice la verdad. 4 historias increíbles que marcan el regreso de Enrique Rottenberg a la ficción después de 33 años, con una antología que marida el fantástico y la vida cotidiana con la naturalidad del absurdo.


El marco general es el de la comedia romántica; y en cada caso aparece cierta desesperación en hombres cincuentones (un Héctor Díaz cargado de recursos y variaciones) generada por una situación amorosa imposible de controlar. Los hay solteros y casados, pero siempre atraídos hacia las personas equivocadas. Sobre esta contradicción, la película articula deseos y frustraciones, convicciones y arrepentimientos, oportunidades e inconveniencias, certezas y miedos envolventes, secretos y mentiras. Todas variantes de una misma confusión sentimental.


Porque el tema central radica en la exploración de los vínculos tomados por el control posesivo de alguna de las dos partes involucradas, principalmente la masculina. Las neurosis que disparan los desencuentros; y los desencuentros que disparan las neurosis, forjan el sustento realista que será intervenido por los diferentes fenómenos inexplicables que se presentan y no se cuestionan. Los mismos que alcanzan la expansión al romper las leyes de la física, sin desarticular la coherencia de los verosímiles construidos.


Rottenberg logra un efecto bastante difícil de alcanzar: La transmisión de lo fantástico a través de la palabra antes que por la imagen. El film tiene una limitada puesta en escena de los elementos extraordinarios que están en el corazón de las tramas, carencia que viene resuelta por el buen hacer actoral de los protagonistas, aun cuando sus parlamentos transitan por el límite de la credibilidad del discurso. Escondidas entre los pliegues histriónicos de la expresión vocal de los personajes, germinan las flores de la ciencia-ficción y el terror. Una especie de dimensión desconocida del amor, que termina rendido a los pies del espanto.
Fernando Ariel García

martes, 27 de octubre de 2026

MARSUPILAMI: VOLVIERON LOS '90

Marsupilami. Director: Philippe Lacheau. Protagonistas: Philippe Lacheau, Jamel Debbouze, Tarek Boudali, Elodie Fontan, Julien Arruti, Alban Ivanov, Reem Kherici, Gérard Jugnot, Didier Bourdon, Booder, Vincent Desagnat, Corentin Guillot, Jamel Elgharbi, Romain Lancry, Paco Boisson, Laurent Spielvogel, Claudette Walker y Arthur Sanigou. Con la participación especial de Jean Reno. Guionistas: Philippe Lacheau, Pierre Lacheau, Julien Arruti y Pierre Dudan. Basado en personajes y situaciones creados por André Franquin y Alain Chabat. Pathé Films / BAF Prod. Francia, 2026. Estreno en Francia: 4 de febrero de 2026. Sin estreno comercial en la Argentina.


Los bañeros más locos del mundo se encuentran con el Boxitracio. Salvando las distancias, la frase anterior (me parece) explica y define en muy pocas palabras mi experiencia frente a Marsupilami, uno de los grandes éxitos del cine francés de este año, con más de 6 millones de entradas vendidas en el primer mes de exhibición. Algo inexplicable, si me lo preguntan.


La película es rarísima. Y a mi criterio, malísima. Tengo que reconocer que están presentes algunas características básicas de la entrañable criatura creada por André Franquin para el universo de Spirou. El humor corporal del género slapstick, con movimientos y declamaciones exageradas, golpes, caídas y persecuciones. Una expresión de la violencia más cercana al absurdo cómico que a la hostilidad dañina. El contraste entre lo tierno y lo agresivo del simpático bichito. Y la multifuncionalidad anatómica de su larga cola, por supuesto.


Pero este acertado catálogo de formas y expresiones externas está puesto al servicio de una historia que anula por completo la irreverente naturaleza identitaria del Marsupilami. Nada hay aquí (o nada encontré) que intente representar la perfecta encarnación del caos liberador y creativo, la propuesta rupturista de toda estructura lógica, la subversión de la autoridad, la deconstrucción del impuesto orden civilizatorio. En su lugar, dos notorias citas a Dragon Ball Z y E.T. el extraterrestre que (quiero suponer) intentan expandir la popular franquicia hacia otro tipo de público.


Aun con sus aires de secuela al film de Alain Chabat de 2012, el proyecto nunca se asume como una real película del Marsupilami, sino como una nueva incursión cinematográfica de La Bande á Fifi (Philippe Lacheau, Tarek Boudali, Julien Arruti, Elodie Fontan y Reem Kherici). Al igual que nuestros Francella, Disi, Carámbula y Renni en los lejanos '80 y '90, este grupo de cómicos franceses ejercita un humor redundante y vintage, con tendencias al doble sentido de trazo grueso y predilencias escatológicas. Hoy por hoy, más tonto que políticamente incorrecto.
Fernando Ariel García

viernes, 23 de octubre de 2026

CLAYFACE: BARRO NOMÁS

Clayface. Director: James Watkins. Protagonistas: Tom Rhys Harries (Matt Hagen / Clayface), Naomi Ackie (Dra. Caitlyn Corr), Max Minghella (John Borrelli), David Dencik (Markos Szabo), Joshua James (Corey Bowery), Eddie Marsan (Frank Fitzpatrick), Joana Ribeiro (Mia Torrez), Nancy Carroll (Hildie Love) y Rob Brydon (Vic Chissler), entre otros. Guionistas: Mike Flanagan y Hossein Amini, sobre una historia de Flanagan. Basado en personajes y situaciones creados por Bill Finger, Bob Kane, Jerry Robinson, Sheldon Moldoff, Marv Wolfman y Michael Reeves para los cómics y los dibujos animados de Batman, producidos por DC Comics y Warner Bros. Productores: Matt Reeves, James Gunn, Peter Safran, Lynn Harris. DC Studios / 6th & Idaho / Troll Court Entertainment / The Safran Company. EE.UU., 2026. Estreno en la Argentina: 22 de octubre de 2026.


De acuerdo con el manual del género conocido como Terror Corporal o Body Horror, Clayface logra el cometido de generar asco, repulsión visceral, mucha incomodidad física y angustia psicológica. Queda claro que el cuerpo humano es el auténtico artefacto monstruoso puesto en marcha por esta ficción, que entiende y expresa la pérdida del control sobre nuestro organismo no sólo como la traición más cruel que pueda sufrir la propia identidad, sino como el elemento narrativo principal desde donde sostener la exploración del dolor, la pérdida, el (auto)rechazo y la vulnerabilidad.


Visualmente, las violencias brutalmente ejercidas sobre los cuerpos, las transformaciones extremas y desbocadas, la desfiguración grotesca como sinónimo de degradación humana, están puestas dónde y cómo tienen que estar puestas para construir el clima exacto de perturbación que busca y alcanza. En el camino, aprovecha para tomar nota sobre la salud mental, la vanidad, la obsesión, los estándares de belleza, la sobrevaloración de la apariencia, los límites morales de la ciencia y la corrupción policial.


Pero (siempre hay uno, no?), con todo lo bueno que James Watkins consiguió en el terror gótico (¿vieron La dama de negro?), me queda claro que no es David Cronenberg. Por eso, todo lo que acabo de enumerar en los dos párrafos anteriores, nunca llegó a traspasar mi epidermis de espectador (muy) interesado. Debajo de tanta parafernalia retórica (y una edición milimétricamente perfecta, hay que decirlo), sólo encontré una típica historia de venganza, un thriller romanticón que mezcla, de manera poco uniforme, La Bella y la Bestia, Pandillas de Nueva York y La sustancia.


Vuelvo a agradecer el cambio de registro entre proyecto y proyecto del nuevo universo cinematográfico de DC, aunque los resultados no siempre acompañen. Aquí, donde más fallan (a mi entender) es en la figura de Clayface, una fusión de las dos primeras versiones del archienemigo de Batman en los cómics. Incapacitado para generar empatía, la carga trágica alcanzada en el mítico episodio doble de Batman: La serie animada, que el propio film cita como influencia decisiva, no llega a construirse ni a comunicarse. Este Clayface puede ser un grito desesperado en la noche de Ciudad Gótica, pero nunca llegará a sintetizar el drama existencial de la pérdida del yo en un puñado de arcilla. Seguirá siendo sólo barro nomás.
Fernando Ariel García

miércoles, 21 de octubre de 2026

VISIONQUEST: HASTA UN ANDROIDE PUEDE LLORAR

VisionQuest (episodios 1 a 8). Directores: Christopher J. Byrne, Gandja Monteiro, Vincenzo Natali, Terry Matalas. Protagonistas: Paul Bettany (Visión), James Spader (Ultron), Ruaridh Mollica (Thomas Sheppard), Todd Stashwick (Paul Denning / Paladín), T'Nia Miller (Josephine Carrington), Emily Hampshire (E.D.I.T.H.), James D'Arcy (J.A.R.V.I.S.), Lauren Morais (Lisa Molinari), Orla Brady (V.I.E.R.N.E.S.), Diane Morgan (Handler), Henry Lewis (D.U.M.-E), Jonathan Sayer (YU). Participación especial de Faran Tahir (Raza), Jennifer Connelly (D.E.E.D.E.E.) y Joe Locke. Guionistas: Terry Matalas, Cindy Appel, Michael Taylor, Christopher Monfette, Nicole Falsetti, Matthew Okumura. Basado en personajes y situaciones creados por Roy Thomas, John Buscema, John Byrne, Tom King, Gabriel Hernández Walta, Steve Englehart, George Perez, Jim Shooter y Carl Burgos, entre otros autores, para los cómics de Marvel. Desarrollador televisivo: Terry Matalas. Marvel Studios. EE.UU., 2026. Estreno en la Argentina: Disponible en Disney+ desde el 14 de octubre.


¿Qué define la paternidad? ¿El lazo biológico? ¿El vínculo afectivo que se construye y establece entre quién paterna y quién es paternado? La asunción del rol paterno y los compromisos que ello atañe, están en el corazón de VisionQuest, espectacular serie de Marvel que viene a cerrar la trilogía iniciada con WandaVision y continuada en Ágatha en todas partes, tras una pasada colateral y obligatoria por Doctor Strange en el Multiverso de la locura.


La cosa arranca con un enigma fantástico: ¿Es Thomas Sheppard, ese húerfano londinense y estafador, uno de los hijos de Wanda y Visión? La respuesta llegará al final, pero lo más interesante es el camino hacia ese final. Por el abordaje humanista, psicológico, filosófico y cultural que plantea, permanentemente, la trama. Sobre todo, en dos aspectos principales: La revisión del rol de hijo que la paternidad impone en los sentimientos, pensamientos y conducta del padre. Y la elección consciente de no repetir cualquier modelo de crianza tóxica que le haya tocado atravesar. Posibilidad válida para el linaje que uniría a Ultrón, Visión y Thomas, pero también para las historias personales del Paladín y del misterioso asesino serial que ronda entre las sombras.


Y para la Inteligencia Artificial, por supuesto, cuya presencia formal es innegable y decisiva para las características que definen la naturaleza de la serie y los rasgos individuales y colectivos de sus protagonistas. Si la IA es "hija" de la humanidad, una vez que haga uso voluntario de su independencia intelectual y su inteligencia emocional, ¿qué futuro nos espera a nosotros? ¿La aniquilación total que propone Ultrón o la convivencia comprensiva que practica Visión? Si son de los que creen que la verdad (y la esperanza) se ubica siempre en medio de los extremos, el penúltimo episodio ensaya una respuesta que articula, de manera brillante, el futuro, el presente y el pasado del Universo Cinematográfico de Marvel con la Edad Dorada de los cómics.


Sensible vuelta de tuerca que termina de elaborar el leitmotiv del programa: La construcción de la propia identidad. El proceso cognitivo de autoconocimiento que nos permite reconocer quiénes somos, quiénes queremos ser y cómo queremos relacionarnos. Seamos de carne y hueso o de materiales sintéticos, la humanidad no viene predeterminada por estructuras moleculares o lenguajes de programación, sino por la capacidad de empatizar con el otro. Experiencia existencial que VisionQuest traslada del discurso al hecho concreto, rindiendo culto a uno de los momentos icónicos de Marvel. Hasta un androide puede llorar.
Fernando Ariel García

miércoles, 14 de octubre de 2026

HOPE: VIRTUOSO EJERCICIO FORMAL PUESTO AL SERVICIO DE UN PODEROSO CONCEPTO

Hope. El primer impacto. Director: Na Hong-jin. Protagonistas: Hwang Jung-min, Zo In-sung, Hoyeon, Michael Fassbender, Alicia Vikander, Taylor Russell, Cameron Britton, Eum Moon-suk, Lee Sang-hee y Im Hyun-sik, entre otros. Guionista: Na Hong-jin. Forged Films / Plus M Entertainment. Corea del Sur, 2026. Estreno en la Argentina: 8 de octubre de 2026.


No importa tanto lo que pasa, porque la verdad es que tampoco pasa tanto. De las dos horas y media de metraje, el 50% es una persecución y el otro 50% es una cacería. Pero hay que ver Hope: El primer impacto (Hope) para entender por qué esta película de ciencia-ficción, terror, thriller policial y acción desbordante de sangre y adrenalina, se vuelve tan atrapante, adictiva y sorprendente, como para tenerte pegado a la butaca, comiéndote las uñas y yendo de sobresalto en sobresalto.


El logro formal de Na Hong-jin es, en una sola palabra, impresionante. Ya lo escribí, pero vale la pena repetirlo. El ejercicio narrativo marida el suspenso del Tiburón de Steven Spielberg, la paranoia de La Cosa de John Carpenter, la alegoría del Avatar de James Cameron y la crítica sociopolítica del Parasite de Bon Joon-ho. A mi modesto entender, habla sobre la tensión entre las dos Coreas, pero el mensaje es completamente universal en esta época de prejuicios instalados, respuestas violentas e inmediatas, miedo a lo desconocido y odio hacia el inmigrante que, de acuerdo con los relatos hegemónicos carentes de mirada crítica, viene a apropiarse de todo lo nuestro.


Tan virtuosa como trepidante, el manejo de cámaras le come el protagonismo a todos los actores que atraviesan la pantalla. No importa lo bien que están (y están muy bien), es la mirada del director la que le insufla vida, vértigo, desmesura y humanidad a este pueblo costero surcoreano que se verá sacudido por la aparición de unas criaturas desconocidas y con una agenda que desconocemos.


Y en ese punto, el desconocimiento, la incapacidad para comunicarnos con el otro, para intentar entendernos, es donde radica el poderoso concepto que sostiene semejante tour de force. Una idea que refleja y sintetiza el tiempo que habitamos, el matadero en que se ha convertido nuestra calle, nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro mundo. La aniquilación preventiva del otro como respuesta primera y primaria, sin detenernos a pensar que el otro del otro somos nosotros.
Fernando Ariel García

LA VIDA ES ASÍ: LA DIGNIDAD AL PODER

La vida es así. Director: Riccardo Milani. Protagonistas: Giuseppe Ignazio Loi, Virginia Raffaele, Diego Abatantuono, Aldo Baglio, Pietro Ragusa, Geppi Cucciari, Jacopo Cullin, Niccolò Senni, Denis Fasolo, Massimiliano Medda, Ignazio Deligia, Gabriele Cossu, Antonio Ledda, Carlo Cracco. Guionistas: Riccardo Milani, Michele Astori. Wildside / Our Films / Medusa Films / PiperFilm. Italia, 2025. Estreno en la Argentina: 8 de octubre de 2026.


En la base de todo, se encuentra un caso real. El del pastor sardo Ovidio Marras (1939-2024), que hasta el último suspiro se negó a vender su humilde enclave, en una de las playas más bellas de Italia, al desarrollador inmobiliario más capitalista y más salvaje del mercado. Gracias a su negativa, el cielo límpido, el sol tórrido, las aguas cristalinas, las arenas blancas, las dunas cubiertas de agreste vegetación, los acantilados de granito y piedra caliza, continuaron (y continúan) siendo de acceso público. El sueño (o la pesadilla) del exclusivo resort privado para muy pocos (muy ricos), quedó en la nada.


Con esta historia, La vida es así (La vita va cosí) articula una comedia costumbrista con certeros toques de crítica social. La conocida pelea entre David y Goliath, metáfora de las mayorías trabajadoras y las minorías oligárquicas, que para los italianos también representa el destrato que el sur pobre y subdesarrollado sufre permanentemente a manos del opulento e industrializado norte. En este caso puntual, los habitantes de la postergada comuna de Belessa Manna en la Cerdeña sudoccidental, contra los popes inmobiliarios de la suntuosa Milán, con vista privilegiada al mítico Duomo.


Así como las ofertas exponenciales representan la voracidad incontenible del que todo lo obtiene gracias a la prepotencia del dinero, la resistencia en soledad expresa la dignidad que no se vende ni por todo el oro del mundo. En el medio, la película elabora con precisión la manipulación capitalista sobre las necesidades reales de una comunidad detenida en el tiempo y marginada por las políticas públicas. La programación del enfrentamiento entre lugareños (el clásico “pobres contra pobres”) exhibe la fragmentación del tejido social bajo la lógica de mercado, hábil para gestionar la escasez e instalar la descarnada competencia entre vulnerables, anulando cualquier atisbo de cuestionamiento hacia las instaladas estructuras de desigualdad y concentración de la riqueza.


Posturas ideológicas de extrema actualidad, que la aplicación del grotesco permite desdramatizar sin restarle complejidad, profundidad y madurez al planteo. Haciendo honor (y rindiendo culto) al clásico formato de la commedia all’italiana de los años ‘50, la fauna humana que Riccardo Milani hace desfilar delante nuestro, alterna la risa con la crueldad, la picardía con el oportunismo, la moral difusa con el carisma magnético. Retrato de la contradicción de una sociedad desconcertada que, por suerte, logra identificar lo importante y lo urgente justo antes de saltar al vacío. Qué se le va a hacer, la vida es así.
Fernando Ariel García