Así
mataban (Geografía del genocidio Nº 1). Guionista: Héctor
Bellagamba. Dibujantes: Gerardo Canelo, Sergio Ibáñez, Ezequiel
Rosingana, Enri Santana, Juan Romera, Marcelo Basile,
Fabián Mezquita, Edu Molina. Portadista:
Marcelo Basile. Editorial
El 23. Argentina, 2024.
Uno
de los primeros “trabajos” de Alfredo Astiz, célebre represor de
la última dictadura militar, responsable por el secuestro, tortura y
desaparición de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet,
entre muchos otros delitos de lesa humanidad. El secuestro y
asesinato de la actriz, militante y sindicalista Luisa Marta Córica,
por el grupo parapolicial Concentración Nacional Universitaria
(CNU). El fusilamiento de ocho trabajadores afiliados al Partido
Socialista de los Trabajadores (PST). El secuestro y la tortura de
Néstor Sala y su esposa Mirta. El heroísmo
anónimo de las personas que se hicieron cargo de Mariana Sala, hija
de Néstor y Mirta. El brutal operativo militar y policial que
terminó con el asesinato de cinco militantes de Montoneros y el
secuestro de una beba de tres meses, Clara Anahí Mariani, que
todavía continúa apropiada. El secuestro, la tortura y el asesinato
de Héctor Bacchini, sacerdote en proceso de secularización por
haberse enamorado y constituido una familia con esposa e hija. La
detención, tortura y asesinato, a manos de efectivos policiales, del
estudiante de periodismo Miguel Bru, cuyo cuerpo permanece
desaparecido.
Siete
historias reales y una ficción hiperrealista, abordadas con rigor
histórico, documentación periodística y honda sensibilidad
artística por el guionista Héctor Bellagamba y ocho dibujantes del
carajo, que logran transmitir sin estridencias innecesarias la sádica
metodología criminal aplicada por los victimarios; y el tamaño de
los sueños, las esperanzas y las luchas abrazadas por las víctimas.
Mucho
hay de bueno en este primer volumen de Así mataban, pero quiero
concentrarme en dos puntos específicos. Primero, la geolocalización
del mortífero accionar represivo. En este caso, las ciudades
bonaerenses de La Plata, Berisso y Ensenada. Porque demuestra la
coordinación existente entre los distintos distritos provinciales e
interprovinciales (e internacionales, si abrimos el Plan Cóndor),
como en el caso de la historia que se ramifica hasta el Chaco. Y
segundo, el espacio temporal abarcado por la obra. Desde mediados de
los ‘70 hasta 1993, reafirmando que el Proceso de Reorganización
Nacional (denominación con la que se autopercibía la Dictadura)
nació antes del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y mantuvo
sus ramificaciones después del regreso de la Democracia en diciembre
de 1983.
Queda
claro, después de leer este libro urgente y más necesario que
nunca, quiénes eran los que mataban y quiénes los que morían.
Mataban las fuerzas armadas, las policías y los grupos
parapoliciales, por supuesto, arropadas en la complicidad de altas
jerarquías dirigenciales, junto con las grandes empresas nacionales
y multinacionales que diseñaron el plan económico de
empobrecimiento, desindustrialización
y concentración de la riqueza
(igual
que ahora). Y nosotros
somos los muertos. Por eso, somos también los encargados de mantener viva la
memoria de cada detenido desaparecido, de cada una de esas 30 mil
siluetas a escala real que ganaron la calle durante la tercera Marcha
de la Resistencia, realizada en septiembre de 1983. 30 mil.
Presentes. Ahora y siempre.
Fernando
Ariel García
a
6
días de los 50 años del Golpe de Estado























