viernes, 23 de octubre de 2026

CLAYFACE: BARRO NOMÁS

Clayface. Director: James Watkins. Protagonistas: Tom Rhys Harries (Matt Hagen / Clayface), Naomi Ackie (Dra. Caitlyn Corr), Max Minghella (John Borrelli), David Dencik (Markos Szabo), Joshua James (Corey Bowery), Eddie Marsan (Frank Fitzpatrick), Joana Ribeiro (Mia Torrez), Nancy Carroll (Hildie Love) y Rob Brydon (Vic Chissler), entre otros. Guionistas: Mike Flanagan y Hossein Amini, sobre una historia de Flanagan. Basado en personajes y situaciones creados por Bill Finger, Bob Kane, Jerry Robinson, Sheldon Moldoff, Marv Wolfman y Michael Reeves para los cómics y los dibujos animados de Batman, producidos por DC Comics y Warner Bros. Productores: Matt Reeves, James Gunn, Peter Safran, Lynn Harris. DC Studios / 6th & Idaho / Troll Court Entertainment / The Safran Company. EE.UU., 2026. Estreno en la Argentina: 22 de octubre de 2026.


De acuerdo con el manual del género conocido como Terror Corporal o Body Horror, Clayface logra el cometido de generar asco, repulsión visceral, mucha incomodidad física y angustia psicológica. Queda claro que el cuerpo humano es el auténtico artefacto monstruoso puesto en marcha por esta ficción, que entiende y expresa la pérdida del control sobre nuestro organismo no sólo como la traición más cruel que pueda sufrir la propia identidad, sino como el elemento narrativo principal desde donde sostener la exploración del dolor, la pérdida, el (auto)rechazo y la vulnerabilidad.


Visualmente, las violencias brutalmente ejercidas sobre los cuerpos, las transformaciones extremas y desbocadas, la desfiguración grotesca como sinónimo de degradación humana, están puestas dónde y cómo tienen que estar puestas para construir el clima exacto de perturbación que busca y alcanza. En el camino, aprovecha para tomar nota sobre la salud mental, la vanidad, la obsesión, los estándares de belleza, la sobrevaloración de la apariencia, los límites morales de la ciencia y la corrupción policial.


Pero (siempre hay uno, no?), con todo lo bueno que James Watkins consiguió en el terror gótico (¿vieron La dama de negro?), me queda claro que no es David Cronenberg. Por eso, todo lo que acabo de enumerar en los dos párrafos anteriores, nunca llegó a traspasar mi epidermis de espectador (muy) interesado. Debajo de tanta parafernalia retórica (y una edición milimétricamente perfecta, hay que decirlo), sólo encontré una típica historia de venganza, un thriller romanticón que mezcla, de manera poco uniforme, La Bella y la Bestia, Pandillas de Nueva York y La sustancia.


Vuelvo a agradecer el cambio de registro entre proyecto y proyecto del nuevo universo cinematográfico de DC, aunque los resultados no siempre acompañen. Aquí, donde más fallan (a mi entender) es en la figura de Clayface, una fusión de las dos primeras versiones del archienemigo de Batman en los cómics. Incapacitado para generar empatía, la carga trágica alcanzada en el mítico episodio doble de Batman: La serie animada, que el propio film cita como influencia decisiva, no llega a construirse ni a comunicarse. Este Clayface puede ser un grito desesperado en la noche de Ciudad Gótica, pero nunca llegará a sintetizar el drama existencial de la pérdida del yo en un puñado de arcilla. Seguirá siendo sólo barro nomás.
Fernando Ariel García

miércoles, 21 de octubre de 2026

VISIONQUEST: HASTA UN ANDROIDE PUEDE LLORAR

VisionQuest (episodios 1 a 8). Directores: Christopher J. Byrne, Gandja Monteiro, Vincenzo Natali, Terry Matalas. Protagonistas: Paul Bettany (Visión), James Spader (Ultron), Ruaridh Mollica (Thomas Sheppard), Todd Stashwick (Paul Denning / Paladín), T'Nia Miller (Josephine Carrington), Emily Hampshire (E.D.I.T.H.), James D'Arcy (J.A.R.V.I.S.), Lauren Morais (Lisa Molinari), Orla Brady (V.I.E.R.N.E.S.), Diane Morgan (Handler), Henry Lewis (D.U.M.-E), Jonathan Sayer (YU). Participación especial de Faran Tahir (Raza), Jennifer Connelly (D.E.E.D.E.E.) y Joe Locke. Guionistas: Terry Matalas, Cindy Appel, Michael Taylor, Christopher Monfette, Nicole Falsetti, Matthew Okumura. Basado en personajes y situaciones creados por Roy Thomas, John Buscema, John Byrne, Tom King, Gabriel Hernández Walta, Steve Englehart, George Perez, Jim Shooter y Carl Burgos, entre otros autores, para los cómics de Marvel. Desarrollador televisivo: Terry Matalas. Marvel Studios. EE.UU., 2026. Estreno en la Argentina: Disponible en Disney+ desde el 14 de octubre.


¿Qué define la paternidad? ¿El lazo biológico? ¿El vínculo afectivo que se construye y establece entre quién paterna y quién es paternado? La asunción del rol paterno y los compromisos que ello atañe, están en el corazón de VisionQuest, espectacular serie de Marvel que viene a cerrar la trilogía iniciada con WandaVision y continuada en Ágatha en todas partes, tras una pasada colateral y obligatoria por Doctor Strange en el Multiverso de la locura.


La cosa arranca con un enigma fantástico: ¿Es Thomas Sheppard, ese húerfano londinense y estafador, uno de los hijos de Wanda y Visión? La respuesta llegará al final, pero lo más interesante es el camino hacia ese final. Por el abordaje humanista, psicológico, filosófico y cultural que plantea, permanentemente, la trama. Sobre todo, en dos aspectos principales: La revisión del rol de hijo que la paternidad impone en los sentimientos, pensamientos y conducta del padre. Y la elección consciente de no repetir cualquier modelo de crianza tóxica que le haya tocado atravesar. Posibilidad válida para el linaje que uniría a Ultrón, Visión y Thomas, pero también para las historias personales del Paladín y del misterioso asesino serial que ronda entre las sombras.


Y para la Inteligencia Artificial, por supuesto, cuya presencia formal es innegable y decisiva para las características que definen la naturaleza de la serie y los rasgos individuales y colectivos de sus protagonistas. Si la IA es "hija" de la humanidad, una vez que haga uso voluntario de su independencia intelectual y su inteligencia emocional, ¿qué futuro nos espera a nosotros? ¿La aniquilación total que propone Ultrón o la convivencia comprensiva que practica Visión? Si son de los que creen que la verdad (y la esperanza) se ubica siempre en medio de los extremos, el penúltimo episodio ensaya una respuesta que articula, de manera brillante, el futuro, el presente y el pasado del Universo Cinematográfico de Marvel con la Edad Dorada de los cómics.


Sensible vuelta de tuerca que termina de elaborar el leitmotiv del programa: La construcción de la propia identidad. El proceso cognitivo de autoconocimiento que nos permite reconocer quiénes somos, quiénes queremos ser y cómo queremos relacionarnos. Seamos de carne y hueso o de materiales sintéticos, la humanidad no viene predeterminada por estructuras moleculares o lenguajes de programación, sino por la capacidad de empatizar con el otro. Experiencia existencial que VisionQuest traslada del discurso al hecho concreto, rindiendo culto a uno de los momentos icónicos de Marvel. Hasta un androide puede llorar.
Fernando Ariel García

miércoles, 14 de octubre de 2026

HOPE: VIRTUOSO EJERCICIO FORMAL PUESTO AL SERVICIO DE UN PODEROSO CONCEPTO

Hope. El primer impacto. Director: Na Hong-jin. Protagonistas: Hwang Jung-min, Zo In-sung, Hoyeon, Michael Fassbender, Alicia Vikander, Taylor Russell, Cameron Britton, Eum Moon-suk, Lee Sang-hee y Im Hyun-sik, entre otros. Guionista: Na Hong-jin. Forged Films / Plus M Entertainment. Corea del Sur, 2026. Estreno en la Argentina: 8 de octubre de 2026.


No importa tanto lo que pasa, porque la verdad es que tampoco pasa tanto. De las dos horas y media de metraje, el 50% es una persecución y el otro 50% es una cacería. Pero hay que ver Hope: El primer impacto (Hope) para entender por qué esta película de ciencia-ficción, terror, thriller policial y acción desbordante de sangre y adrenalina, se vuelve tan atrapante, adictiva y sorprendente, como para tenerte pegado a la butaca, comiéndote las uñas y yendo de sobresalto en sobresalto.


El logro formal de Na Hong-jin es, en una sola palabra, impresionante. Ya lo escribí, pero vale la pena repetirlo. El ejercicio narrativo marida el suspenso del Tiburón de Steven Spielberg, la paranoia de La Cosa de John Carpenter, la alegoría del Avatar de James Cameron y la crítica sociopolítica del Parasite de Bon Joon-ho. A mi modesto entender, habla sobre la tensión entre las dos Coreas, pero el mensaje es completamente universal en esta época de prejuicios instalados, respuestas violentas e inmediatas, miedo a lo desconocido y odio hacia el inmigrante que, de acuerdo con los relatos hegemónicos carentes de mirada crítica, viene a apropiarse de todo lo nuestro.


Tan virtuosa como trepidante, el manejo de cámaras le come el protagonismo a todos los actores que atraviesan la pantalla. No importa lo bien que están (y están muy bien), es la mirada del director la que le insufla vida, vértigo, desmesura y humanidad a este pueblo costero surcoreano que se verá sacudido por la aparición de unas criaturas desconocidas y con una agenda que desconocemos.


Y en ese punto, el desconocimiento, la incapacidad para comunicarnos con el otro, para intentar entendernos, es donde radica el poderoso concepto que sostiene semejante tour de force. Una idea que refleja y sintetiza el tiempo que habitamos, el matadero en que se ha convertido nuestra calle, nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro mundo. La aniquilación preventiva del otro como respuesta primera y primaria, sin detenernos a pensar que el otro del otro somos nosotros.
Fernando Ariel García

LA VIDA ES ASÍ: LA DIGNIDAD AL PODER

La vida es así. Director: Riccardo Milani. Protagonistas: Giuseppe Ignazio Loi, Virginia Raffaele, Diego Abatantuono, Aldo Baglio, Pietro Ragusa, Geppi Cucciari, Jacopo Cullin, Niccolò Senni, Denis Fasolo, Massimiliano Medda, Ignazio Deligia, Gabriele Cossu, Antonio Ledda, Carlo Cracco. Guionistas: Riccardo Milani, Michele Astori. Wildside / Our Films / Medusa Films / PiperFilm. Italia, 2025. Estreno en la Argentina: 8 de octubre de 2026.


En la base de todo, se encuentra un caso real. El del pastor sardo Ovidio Marras (1939-2024), que hasta el último suspiro se negó a vender su humilde enclave, en una de las playas más bellas de Italia, al desarrollador inmobiliario más capitalista y más salvaje del mercado. Gracias a su negativa, el cielo límpido, el sol tórrido, las aguas cristalinas, las arenas blancas, las dunas cubiertas de agreste vegetación, los acantilados de granito y piedra caliza, continuaron (y continúan) siendo de acceso público. El sueño (o la pesadilla) del exclusivo resort privado para muy pocos (muy ricos), quedó en la nada.


Con esta historia, La vida es así (La vita va cosí) articula una comedia costumbrista con certeros toques de crítica social. La conocida pelea entre David y Goliath, metáfora de las mayorías trabajadoras y las minorías oligárquicas, que para los italianos también representa el destrato que el sur pobre y subdesarrollado sufre permanentemente a manos del opulento e industrializado norte. En este caso puntual, los habitantes de la postergada comuna de Belessa Manna en la Cerdeña sudoccidental, contra los popes inmobiliarios de la suntuosa Milán, con vista privilegiada al mítico Duomo.


Así como las ofertas exponenciales representan la voracidad incontenible del que todo lo obtiene gracias a la prepotencia del dinero, la resistencia en soledad expresa la dignidad que no se vende ni por todo el oro del mundo. En el medio, la película elabora con precisión la manipulación capitalista sobre las necesidades reales de una comunidad detenida en el tiempo y marginada por las políticas públicas. La programación del enfrentamiento entre lugareños (el clásico “pobres contra pobres”) exhibe la fragmentación del tejido social bajo la lógica de mercado, hábil para gestionar la escasez e instalar la descarnada competencia entre vulnerables, anulando cualquier atisbo de cuestionamiento hacia las instaladas estructuras de desigualdad y concentración de la riqueza.


Posturas ideológicas de extrema actualidad, que la aplicación del grotesco permite desdramatizar sin restarle complejidad, profundidad y madurez al planteo. Haciendo honor (y rindiendo culto) al clásico formato de la commedia all’italiana de los años ‘50, la fauna humana que Riccardo Milani hace desfilar delante nuestro, alterna la risa con la crueldad, la picardía con el oportunismo, la moral difusa con el carisma magnético. Retrato de la contradicción de una sociedad desconcertada que, por suerte, logra identificar lo importante y lo urgente justo antes de saltar al vacío. Qué se le va a hacer, la vida es así.
Fernando Ariel García

jueves, 1 de octubre de 2026

DIGGER: CREER Y REVENTAR

Digger. Director: Alejandro G. Iñárritu. Protagonistas: Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons, Robert John Burke, Emma D'Arcy y Burn Gorman, entre otros. Guionistas: Alejandro G. Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone, Sabina Berman. Sobre una historia original de Sabina Berman, Alejandro G. Iñárritu y Jez Butterworth. Legendary Pictures. EE.UU. / Reino Unido / México, 2026. Estreno en la Argentina: 1º de octubre de 2026.


Capitalismo salvaje, cambio climático e inoperancia (cuando no connivencia) gubernamental. Las tres patas en las que se apoyan Alejandro G. Iñárritu y un oscarizable Tom Cruise en Digger, la sátira política con toques de ciencia-ficción que, en más de una ocasión, entabla jugosos diálogos con el siempre vigente Dr. Insólito de Kubrick. Principalmente, porque tanto acá como allí, de lo que se habla, en realidad, es de cómo se distribuyen tres de los componentes básicos de la condición humana: Codicia, Poder y Responsabilidad.


Digger Rockwell es un magnate petrolero, pero podría ser un magnate tecnológico o de cualquier otro rubro omnipresente en el mundo cotidiano. Tan seductor como desquiciado, tan revulsivo como egocéntrico, tan megalómano como desinteresado del destino del resto de la humanidad. Amigo, confidente y cómplice del desequilibrado Presidente de los EE.UU. (brillante John Goodman, dicho sea de paso), que podría ser el desequilibrado Presidente de cualquier otro país fascinado con el recorte de derechos civiles y la redistribución de ingresos desde los sectores populares hacia las grandes fortunas concentradas.


El tema es que, de la noche a la mañana, Digger se ha vuelto la única persona en el mundo que puede evitar la destrucción de la Tierra. Una destrucción que, por supuesto, él mismo se ha encargado de ir construyendo de manera metódica, constante y brutalmente efectiva. Edificando una comedia negra, que también amerita verse como tragedia grotesca, la película retrata la explosión de una catástrofe incalculable y absurda, apocalíptica por sus proporciones globales y temporales. El fin de la humanidad tal como la conocemos, sin ir más lejos y sin escaparle a las contradicciones.


Estilizada, barroca y excesiva, como buena obra de G. Iñárritu, Digger se regodea en una historia compleja (no confundir con difícil o hermética) y visualmente deslumbrante. Sacando chapa de artificiosidad manierista, elabora un descomunal ejercicio metanarrativo sobre la instalación de narrativas políticas transmedia por parte de los poderes hegemónicos. Mediante un artefacto de ficción, desnuda el nuevo logro de esta vieja estrategia comunicacional que organiza hechos, valores, actores y conflictos para persuadir a la ciudadanía e instalar una interpretación interesada de la realidad. Al manejar hasta las válvulas de escape, ya no se trata sólo de creer o reventar, ahora es creer y reventar. Lo estamos viendo (viviendo) fuera de la pantalla.
Fernando Ariel García

martes, 29 de septiembre de 2026

EL PROBLEMA FINAL: RESPETUOSO CULTO AL MECANISMO BÁSICO DEL MISTERIO

El problema final (cuatro episodios). Director: Félix Viscarret. Protagonistas: José Coronado, María Valverde, Martiño Rivas, Maribel Verdú, Gonzalo de Castro, Cristina Kovani, José Condessa, Pepón Nieto, Daniel Olguín, Michael Stobbe, Yaiza Guimaré, Almudena Salort, Paloma Bloyd. Participación especial de Javier Mejía. Guionistas: Marisol Ferré, Alberto Macías, Carlos Molinero. Basado en la novela homónima (2023) de Arturo Pérez-Reverte. Mod Producciones / El Problema Final SL. España, 2026. Estreno en la Argentina: Disponible en Netflix desde el 25 de septiembre de 2026.


Primavera de 1959. En un coqueto hotel en una isla cerca de Mallorca, nueve huéspedes, la dueña del albergue y tres empleados quedan aislados a causa de un temporal. Sin comunicación alguna con el exterior; y con problemas en el suministro de electricidad, deberán lidiar con la extraña muerte de una turista inglesa. Lo que al principio se percibe como un suicidio, con el correr de las horas parece inclinarse claramente hacia un asesinato. ¿Quién? ¿Cómo? ¿Por qué? Son las preguntas que tendrá que resolver un veterano actor, famoso por haber interpretado a Sherlock Holmes. Y jugando a ser el célebre detective de ficción, todos los habitantes de la isla pasarán a desempeñar los reconocibles roles de sus compañeros y antagonistas. Claro que los límites nunca aparecerán bien demarcados; y todos se volverán tan sospechosos como posibles nuevas víctimas.


A grandes rasgos, podríamos conjeturar que se trata de una versión alternativa al clásico Eran diez indiecitos de Agatha Christie, con la investigación a cargo del inmortal personaje creado por Arthur Conan Doyle. Y no estaríamos tan errados, porque la miniserie El problema final se asume como tradicional policial deductivo, en donde la revelación del enigma pasa por el duelo intelectual antes que por la acción física y el desgaste de adrenalina. Por supuesto, antes de alcanzar el clímax de la gran revelación, protagonistas y espectadores deberemos atravesar un acumulado de coartadas, contradicciones, aparentes puntos muertos y sorprendentes vueltas de tuerca, entre cuyos pliegues se esconden tantas pistas falsas como ciertas.


Adaptación de la homónima novela de Arturo Pérez-Reverte, sentido homenaje al mítico habitante del 222 de Baker Street y al imposible crimen de cuarto cerrado, la propuesta audiovisual traduce la original construcción metanarrativa literaria en una original construcción metanarrativa cinematográfica. Con la elegancia y la sofisticación que definió al modelo clásico del género en los años ‘60, notoria sobremanera en el último episodio. Una joya dentro de una obra de arte con exquisita atención al detalle, que sabe tomarse su tiempo para instalar el predominio de la inteligencia y la ironía. Y que, por sobre todas las cosas, rinde respetuoso culto al mecanismo básico del misterio: La trampa.
Fernando Ariel García

viernes, 25 de septiembre de 2026

BAJO TUS PIES: TERROR TAN EFECTIVO COMO TRANSITADO

Bajo tus pies. Director: Cristian Bernard. Protagonistas: Maribel Verdú, Sofía Otero, Ibai Atanes, Urko Olazabal, Zorion Eguileor, Sandra Ferrús, Ione Irazábal, Iskandar Hamway, Miriam del Prado, Erik Probanza. Guionistas: Cristian Bernard, Ana Villar. Basque Films / Film Sharks / Nudista AIE / Netflix / RTVE. España / Argentina, 2026. Estreno en la Argentina: 24 de septiembre de 2026.


Terror globalizado, ambientación española (específicamente en Bilbao) y director argentino con antecedentes más que interesantes. Combo sumamente atractivo (al menos para mí), pero que termina entregando un resultado bastante por debajo de aquello que permitía imaginar la sumatoria de sus partes. Sobre todo, teniendo en cuenta la expresionista capitalización visual y atmosférica de la locación real en donde transcurre la trama, un barroco palacete de la calle Hurtado de Amézaga, en pleno centro bilbaíno.


A partir de una experiencia personal, Cristian Bernard centra su mirada cinéfila e inquieta en la claustrofóbica cotidianeidad de una mujer recién separada, que acaba de mudarse con sus hijos a un lujoso y enorme departamento que, de tan barato terminará saliendo demasiado caro. Entre Hansel y Gretel y El bebé de Rosemary, con una cita puntual a El resplandor, el film exprime la tensión, el miedo y el filo sobrenatural que exige la historia, pero queda preso de su propia lógica referencial. Repetitivo y poco original, Bajo tus pies elige transitar el efectismo antes que la originalidad, lo conocido (incluso hasta el hartazgo) antes que el riesgo y la ruptura.


La actuación de Maribel Verdú, el clima de suspenso sabiamente construido y un diseño sonoro sumamente efectivo, a mi entender, conforman el sólido trípode que consigue atraer y sostener el interés del espectador. Pero no alcanzan para rescatar los huecos del guion, una desmedida verbalización discursiva, la cantidad de cabos sueltos que va dejando el metraje; y un final apresurado, irregular y evidente.
Fernando Ariel García