jueves, 25 de junio de 2026

MUNDIAL 2026: BEANO Y LA APERTURA QUE DEBERÍA HABER SIDO

Beano Nº 4337 a 4339. Autores: Barrie Appleby, Nigel Auchterlounie, Claire Bartlett, John-Paul Bove, Nick Brennan, Hunt Emerson, Andy Fanton, Shannon Gallant, George Gant, Ned Hartley, Laura Howell, Emily McGorman-Bruce, Nigel Parkinson, Danny Pearson, Mel Prats, Hugh Raine, Rianne Rowlands, Alan Ryan, The Sharp Bros., Wayne Thompson. Editor: John Anderson. DC Thomson. Inglaterra, 23 de mayo al 6 de junio de 2026.


Con la Copa del Mundo 2026 empezada hace rato, tengo que confesar que la fiebre futbolera me prendió recién después del Hat Trick de Messi. Ahí empecé a prestarle atención a las historietas internacionales que pusieron al Mundial en el foco de sus propuestas. Y la primera que encontré es esta trilogía serializada en el semanario británico Beano, que al igual que nuestra pulga cuasicuarentona, parece nacida para romper todos los récords conocidos.


Por si alguien no está al tanto, Beano es la publicación humorística más longeva del mundo que se sigue publicando (el próximo 30 de julio festejará sus 88 años de aparición ininterrumpida) y, según las mediciones de sus propios dueños, es el título que más ejemplares ha vendido en la historia de las revistas globales. Algo difícil de constatar, pero no de creer si ponemos en consideración las películas, los dibujos animados, los videojuegos, el parque temático de diversiones y las inabarcables olas de merchandising que escapan de sus páginas impresas.


De todos modos, Beano es un fenómeno estrictamente británico y extrahistorietístico. Por regla general, a sus seguidores parecerían no interesarle demasiado las historietas, los cómics, los mangas, las BDs, los tebeos o cualquier otra expresión del noveno arte. La mayoría de los lectores del Beano sólo leen el Beano; y lo hacen religiosamente entre los 5 y los 99 años, festejando la fórmula repetitiva que encuentran semana tras semana. Sobre todo, aquella que vincula sus contenidos con el fútbol, presente en chistes, juegos de ingenio y en la utilización de la pelota como metáfora de cualquier situación cotidiana.


Y si el fútbol es uno de los códigos comunes más importantes que comparten publicación y lectores, cómo no tirarse en palomita frente a la Copa FIFA 2026 y capitalizar la intensidad de tanta pasión y lealtad. Para estar a la altura de los acontecimientos, el guionista Nigel Auchterlounie y el dibujante Nigel Parkinson cranearon una minisaga con el protagonismo compartido de los personajes infantiles más emblemáticos de la casa. Un auténtico seleccionado capitaneado por Dennis the Menace (no confundir con el homónimo yankee que nosotros conocemos como Daniel el travieso), secundado en la cancha por Minnie the Minx, Billy Whiz, The Bash Street Kids, Roger the Dodger, Dangerous Dan y Rubi, entre otros convocados.


De no ser videntes, el equipo de los Nigel contó con información privilegiada. El centro de la trama de World Cup Wonders! puso a los Beano Allstars frente a la disyuntiva de imaginar una ceremonia inaugural para el Mundial de Fútbol en el Estadio Azteca de México. Una semana antes del acto aburrido (¿hablado en inglés, en serio?), falto de imaginación y espectacularidad, los pibes británicos descartaron la idea de una faraónica réplica de la Copa del Mundo en el círculo central. En su lugar, apostaron por hologramas gigantes en tres dimensiones, bailando con enormes kaijus radioactivos. Algo mucho más entretenido que un Dai Dai pedorro, entonado por la Shakira trucha.
Fernando Ariel García

miércoles, 24 de junio de 2026

SUPERGIRL: NOTABLE PERSONAJE, INTRASCENDENTE AVENTURA

Supergirl. Director: Craig Gillespie. Protagonistas: Milly Alcock (Kara Zor-El / Supergirl), Matthias Schoenaerts (Krem de las Colinas Amarillas), Eve Ridley (Ruthye Marye Knoll), David Krumholtz (Zor-El) y Emily Beecham (Alura In-Ze), con David Corenswet (Superman) y Jason Momoa (Lobo). Guionista: Ana Nogueira. Basado en personajes y situaciones creadas por Jerry Siegel, Joe Shuster, Otto Binder, Al Plastino, Roger Slifer y Keith Giffen para DC Comics; y en la miniserie Supergirl: Woman of Tomorrow (2021), de Tom King (guion) y Bilquis Evely (Arte). Productores: James Gunn, Peter Safran. DC Studios / Troll Court Entertainment / The Safran Company. EE.UU., 2026. Estreno en la Argentina: 25 de junio de 2026.


Se nota (y se agradece) la decisión consciente de separar a Supergirl de la fuerte impronta que impone el icono cultural de su primo, el Hombre de Acero. Los más de cien minutos de metraje dejan muy en claro que, aunque los dos provengan del lejano planeta Krypton, sus historias han sido diferentes, sus educaciones han sido diametralmente opuestas y sus experiencias personales resultan incomparables. Razones de peso que definirán cada una de sus elecciones personales. Sus misiones en la Tierra podrán ser compatibles, pero está claro que sus formas de impartir justicia… no lo son. Y en estos planteos ideológicos e identitarios, descansa lo mejor que Supergirl tiene para ofrecer. Incluido el final, abierto a una bienvenida polémica.


El resto es una historia larga, por lo estirada antes que por lo elaborada. Mayormente ambientada en el espacio exterior, propone una hibridación de géneros que incluye el western, la road movie, la fantasía heroica y la ciencia-ficción al estilo Star Wars. A mi gusto, demasiado pegada al estilo Star Wars. Hay un trauma familiar que deberá resolverse, una venganza por consumarse y una situación espejada entre las protagonistas femeninas, que puede entenderse como el inicio de una relación más cercana a la filial que a la amistosa.


Tomando el esqueleto argumental de la miniserie Supergirl: Woman of Tomorrow, de Tom King y Bilquis Evely, la guionista Ana Nogueira abordó la épica superheroica desde una perspectiva feminista que enfrenta abiertamente al revivido discurso conservador y patriarcal, así como sus rancias actitudes machistas. Resulta interesantísimo el complejo entramado que enhebra alrededor de la personalidad de Supergirl, una mujer básicamente imperfecta, cuya fuerza y determinación forjan su independencia. Cruzada por el dolor, signada por el escepticismo, abrazada por la ambigüedad moral y perseguida por una fragilidad existencial que le muerde los talones, aparece definida por este bagaje emotivo. Pero nunca limitada.


Por eso no se entiende (salvo por razones estrictamente comerciales) la incorporación de Superman y Lobo, tan intrascendentes como innecesarias para el desarrollo de la básica trama y su cierre con moño cantado de antemano. Esta Supergirl tiene (y exhibe) el coraje, la capacidad y la autonomía para acertar y equivocarse, avanzar y retroceder, liberada de cualquier cliché o mandato. No necesita que ninguna figura masculina (hiperbenevola o hiperviolenta) le ande dando vueltas alrededor, distrayendo la atención de su mayor hazaña: La defensa irrestricta de la sororidad. No hay escena post-créditos.
Fernando Ariel García

miércoles, 22 de abril de 2026

CONCRETE CELEBRATES EARTH DAY: QUÉ BIEN ESTÁBAMOS CUANDO ESTÁBAMOS MAL

Concrete Celebrates Earth Day. Autores: Paul Chadwick, Charles Vess, Moebius, Jed Hotchkiss, Lovern Kindziersky. Bill Spicer. Portadista: Paul Chadwick. Editor: Randy Stradley. Dark Horse Comics. EE.UU., abril de 1990.


Polución medioambiental. Pureza del aire, la tierra y las aguas. Protección de la biodiversidad. Conservación de los recursos naturales. Control de sustancias tóxicas. Eliminación del plomo en la nafta. Regulación de agroquímicos. Disminución del consumo de plástico. Transición hacia energías limpias y renovables. Plantado masivo de árboles. Erradicación de los basurales a cielo abierto. Reducción, reutilización, reciclaje y recuperación de los residuos sólidos urbanos. Moda circular y sostenible. Calentamiento global. Disminución de las emisiones de carbono. Educación ecológica en las escuelas. Cambio de hábitos individuales y colectivos, hogareños y empresariales.


Algunas de las premisas que, desde 1969, los grupos conservacionistas y ecologistas vienen batallando en desigualdad política y económica contra los profetas del capitalismo salvaje. Aún así, de a poco, horadando la piedra como el agua, han logrado instalar el tema en la agenda global, concientizar a gran parte de la población y sancionar leyes específicas, mayoritariamente denominadas “verdes” en referencia al color dominante en la naturaleza. En 1970, uno de los popes publicitarios de Madison Avenue, Julian Koenig, elaboró la síntesis perfecta para esta necesidad de armonía entre el accionar del ser humano y su impacto en el entorno. Lo llamó Día de la Tierra; y la organización no gubernamental que adoptó su nombre estableció el 22 de abril como la fecha indicada para la conmemoración internacional.

Charles Vess

Historietas ecologistas hubo, hay y (por suerte) habrá en abundancia cada vez mayor. Pero, en lo particular, la que más me gusta es Concrete. Creada por el estadounidense Paul Chadwick y publicada a partir de 1986 por Dark Horse, Concrete desarrolla la historia de un hombre atrapado en un indestructible cuerpo de concreto, que lo mantiene sensorialmente aislado del exterior. Y es desde esa obligada carencia que Chadwick comunica la importancia de todo aquello que, como especie, parecemos estar empeñados en arruinar y destruir.


Sumándose a las celebraciones del Día de la Tierra de 1990 (19 años antes de que la ONU adoptara al 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra), Chadwick produjo este sensible y directo Concrete Celebrates Earth Day, dedicado a abordar la mayoría de los tópicos que listé en el primer párrafo. Y lo hizo contando con la extraordinaria colaboración de Charles Vess y Moebius. El primero, ilustrando de manera bella y bucólica unos pensamientos del filósofo Henry David Thoreau. El segundo, regalándonos un metafórico episodio mudo de la saga que terminaría siendo conocida como El mundo de Edena.

Moebius

A casi cuatro décadas de su publicación, el cómic mantiene (lamentablemente) la visceral relevancia de su lectura, urgido sobremanera por los falsos dilemas que ahora mismo esgrimen los distintos gobiernos de ultraderecha, dirigidos por la inagotable avaricia del Mercado. En esas pocas páginas del ayer, Chadwick, Vess y Moebius desarticulan, con contundencia sólida y (chiste obvio) concreta, las actuales falacias discursivas destinadas a deslegitimar la lucha ecologista. Maridando la militancia política con la narrativa secuencial, el cómic denuncia el negacionismo climático, el saqueo extractivista, el desmantelamiento de las regulaciones, la prioridad dada a los combustibles fósiles, el fomento de la cultura consumista, la intervención estadounidense en otros países.


Con tanta agua pasada por debajo del puente, duele (mucho) darse cuenta de lo bien que estábamos cuando estábamos mal, comparado con lo mal que estamos y lo peor que vamos a estar si no frenamos esta locura demencial, en las calles y en las urnas. Un día como hoy, viene bien recordar la frase nacida en el seno de la población indígena norteamericana, reproducida por Concrete en boca de Thoreau: “No heredamos la Tierra de nuestros antepasados, la tomamos prestada de nuestros hijos”.
Fernando Ariel García

miércoles, 15 de abril de 2026

CASO 137: JE SUIS GRILLO

Caso 137. Director: Dominik Moll. Protagonistas: Léa Drucker, Jonathan Turnbull, Mathilde Roehrich, Guslagie Malanda, Stanislas Merhar, Sandra Colombo, Valentin Campagne, Mathilde Riu, Côme Peronnet, Solàn Machado-Graner, Théo Costa-Marini, Théo Navarro-Mussy y Florence Viala, entre otros. Guionistas: Dominik Moll, Gilles Marchand. Haut et Court / France 2 Cinéma. Francia, 2025. Estreno en la Argentina: 16 de abril de 2026.


Uso excesivo o innecesario de la fuerza. Empleo indebido del provisto armamento reglamentario o de armas portadas de manera irregular o clandestina. Abuso de autoridad. Acoso e intimidación físicos y verbales. Detenciones arbitrarias. Incumplimiento de los protocolos de actuación. Violación de los Derechos Humanos. Gatillo fácil. Podría seguir, pero creo que con estos ejemplos alcanza (y sobra) para entender que la violencia policial es un delito. Un crimen que, cuando cuenta con el aval (o la tolerancia) institucional, evidencia el sesgo antidemocrático de un Gobierno autoritario.


Y en este tiempo de renacer ultraderechista, la violencia policial se está transformando en moneda bastante corriente, situación estructural que afecta mayormente a trabajadores, estudiantes, jubilados, inmigrantes y cualquier otro sector movilizado por la protesta social. En el París de diciembre de 2018, como sucede en Caso 137 (Dossier 137), durante la álgida y masiva marcha de los Chalecos Amarillos sobre la Ciudad Luz; o en la Buenos Aires de marzo de 2025, en medio de la brutal represión a los manifestantes frente al Congreso de la Nación.


Los puntos de contacto entre la ficción y la realidad son bastante apabullantes. En la película de Dominik Moll, que unifica distintos hechos ocurridos en Francia entre 2018 y 2020, el joven Guillaume Girard recibe un disparo de bala de goma policial que le fractura la cabeza. En la Argentina libertaria, el fotoperiodista Pablo Grillo fue impactado en la cabeza por un cartucho de gas lacrimógeno, disparado de manera prohibida y letal por un miembro de la Gendarmería. A ambos lados de la pantalla, las víctimas inocentes deberán enfrentar un largo proceso de recuperación, mientras se llevan a cabo las investigaciones de rigor para castigar a los culpables y delimitar las responsabilidades jerárquicas y políticas que correspondan.


Avanzando sobre los postulados éticos y estéticos de Costa-Gavras y Sidney Lumet, Moll firma un riguroso thriller político en su versión administrativa. Atrapante por la articulación narrativa de sus contenidos, deslumbrante por el andamiaje narrativo que despliega sin perder el ritmo y elevando la tensión a pasos firmes y contenidos. Enfocado en la investigación interna de la IGPN, real organismo disciplinario interno de la Policía francesa, permite el lucimiento de Léa Drucker como la agente encargada de dilucidar (y probar) si se trata de un caso de violencia policial.


Cabalgando entre las exigencias externas y las resistencias internas, el film expone la resolución del incidente como un territorio en permanente tensión entre la búsqueda de la verdad (en una época donde la verdad dejó de existir como valor absoluto) y la opaca lealtad entre pares. Poniendo en primer plano las zonas grises que evidencian las reglas procedimentales, que pueden facilitar o entorpecer las indagaciones y condicionar sus futuros resultados.


¿Legítima defensa? ¿Exceso? ¿Corrupción? ¿Desligitimación y eliminación violenta de toda disidencia ideológica y política? ¿Imposición forzosa del discurso único elaborado por el Poder, obedecido por el Gobierno y defendido (con liberada saña y crueldad) por las fuerzas de seguridad? Discusiones de fondo que aparecen cruzadas e intervenidas por el discurso autojustificatorio de “Protección de la República”. Máscara estratégica que hace de la administración de Justicia una entelequia discursiva que protege a los victimarios y expulsa a las víctimas. Principalmente, cuando se trata de trabajadores, estudiantes, jubilados, inmigrantes y cualquier otro sector movilizado por la protesta social. Je suis Grillo.
Fernando Ariel García

martes, 14 de abril de 2026

TENIENTE LINYERA: NO LOS HEMOS DE OLVIDAR

Teniente Linyera. Director: Fabián Benítez. Protagonistas: Gonzalo Giménez, Marianella Baratucci, Lautaro Aguilar, Loren Acuña, Enrique Bogado, Mauricio Paniagua, Cristian Salguero, Flavio Franco, Fabián Benítez, Daniel Ramírez, Andrés Dutra, Mariano Silva. Guionista: Jonathan Del Giorgio. Sobre una idea original de Fabián Benítez. La Cuna Producciones / Blasé / Actores de Villa. Argentina, 2025. Estreno en la Argentina: 2 de abril de 2026.


Coincidiendo con el 44º aniversario del inicio de la Guerra de Malvinas,Teniente Linyera al fin se pudo estrenar comercialmente en la cartelera local. Más allá de lo que piense sobre la película de Fabián Benítez, celebro que la obra pueda llegar al público con su propuesta concientizadora, su mensaje reivindicatorio de los colimbas que fueron a pelear y a morir en el frío distante del Atlántico Sur. Por una causa justa. Y por una criminal apuesta política de la última Dictadura, jugada con tanta negligencia como desaprensión por la vida de sus ciudadanos.


Basada en hechos reales que el propio Benítez fue recabando en su Misiones natal, el film va y viene en el tiempo, alternando el presente y el pasado de un joven como tantos que, a sus 18 años, fue llevado a las islas. Hay acciones en el campo de combate, pocas pero definitorias, porque lo importante pasa por su experiencia en la posguerra. Durante la larga desmalvinización que imposibilitó la reinserción de muchos (muchísimos) veteranos excombatientes en sus previos entornos familiares cotidianos, que determinó el injusto abandono social al que fueron sometidos durante demasiado tiempo. No los hemos de olvidar, sostiene la película. Y me permito sumarme a ese imperativo moral y ético.


Dejando lo importante de lado; y metiéndome estrictamente en lo cinematográfico, Teniente Linyera está hecha con un presupuesto acotado pero capitalizado con excelencia. Está filmado y actuado con carnadura real, con conocimiento de causa y mucho respeto. Denuncia con altura y sin golpes bajos, enuncia realidades conocidas y difíciles de tragar, por el estrago que ya causó el desamparo y la larga falta de atención institucional. Tiene una carga emocional tan potente como empática, pero que queda encapsulada dentro de la pantalla.


Al menos en mi experiencia personal, porque nada de todo lo que pasa en la trama me llegó a conmover. Supongo que por el ruido que me generaron la concatenación de algunos hechos, demasiado forzados a mi entender. Y la poca naturalidad de gran parte de los diálogos, más cercanos a la sentencia discursiva que a la sinceridad narrativa. Pude ver la verdad detrás de cada fotograma, sólo no me funcionó el verosímil.
Fernando Ariel García

martes, 24 de marzo de 2026

HISTORIETAS POR LA IDENTIDAD: QUE NOS DIGAN ADÓNDE HAN ESCONDIDO LAS FLORES

Historietas por la Identidad. Autores: Luciano Addesi, Max Aguirre, Archivo Caminante, Pablo Aschei, Poly Bernatene, Azul Blaseotto, Carolina Butrón, Calvi, Esteban Cánepa, Martín Cossarini, Denny Ching, Delfina Estrada, Alejandro Farías, Lautaro Fiszman, Marcelo Gómez, Pablo Iovane, Istvansch, Néstor Luis Martín (Dibutopia), Nadia Mastromauro, Natalia Medrano, Adriana Metz, Eduardo Molinari, Ángel Mosquito, Alejandro Nicolau, Lucas Nine, Ignacio Noé, Paio, Enrique Pastor, Paula Peltrin, Perica, Patricio Plaza, Federico Reggiani, Andy Riva, Rodolfo Santullo, Salvador Sanz, Luciano Saracino, Rodrigo Suárez, María Toninetti, Matías Trillo, Sabrina Gullino Valenzuela Negro, Marcos Vergara, Aleta Vidal, Yawarete (Pablo De Bella). Prólogos: Horacio González, Estela Barnes de Carlotto, Archivo de Historieta y Humor Gráfico Argentinos (Biblioteca Nacional). Coordinación, investigación y redacción: Judith Gociol. Asesoramientos: Daniela Drucaroff. Diseño de portada: Martín “Rata” Vega. Idea y relevamiento de trabajos: Abuelas de Plaza de Mayo / Archivo Biográfico Familiar. Abuelas de Plaza de Mayo / Biblioteca Nacional de la República Argentina “Mariano Moreno”. Argentina, 2015.


No les alcanzó con arrebatar el mandato constitucional del pueblo. No les alcanzó con censurar. No les alcanzó con prohibir. No les alcanzó con inculcar el miedo. No les alcanzó con enriquecerse ilegalmente. No les alcanzó con desguazar un país. No les alcanzó con empobrecer a su población. No les alcanzó con reprimir violentamente. No les alcanzó con secuestrar. No les alcanzó con torturar. No les alcanzó con violar. No les alcanzó con asesinar. No les alcanzó con tirar gente viva al mar desde un avión en vuelo. No les alcanzó con robarse las pertenencias materiales de sus víctimas. No les alcanzó con hacer desaparecer a trabajadores, sindicalistas, estudiantes, intelectuales, profesionales, religiosos, militantes políticos. No les alcanzó.


El Plan Sistemático de Exterminio implementado por la última Dictadura Militar y sus ideólogos empresariales, financieros y dirigenciales de la extrema derecha neoliberal, incluyó también el delito más aberrante y cruel de la larga lista de aberrantes y crueles delitos que llevaron adelante en nombre de la Libertad (qué actual suena, no?). El robo y la apropiación de bebés, seguido de la imposición de una falsa identidad que, debido al pacto de silencio mantenido por los genocidas y sus adláteres, todavía se mantiene. 50 años después del Golpe de Estado, todavía hay una incierta cantidad de personas que desconocen su verdadera filiación. Su identidad real.


Nacido como muestra en 2014 y devenido libro un año después, Historietas por la Identidad documentó la búsqueda y la recuperación de algunas de las demasiadas personas apropiadas por la Dictadura. Lo hizo con respeto, amor y empatía. Lo hizo con un notable compromiso con la permanente demanda de Memoria, Verdad y Justicia que define a las Abuelas de Plaza de Mayo. Se nota en cada dibujo, en cada collage, en cada fotomontaje. Cada dos páginas, va cerrando una historia que permanece abierta. Porque es una llaga que sigue sangrando, una ausencia que sigue sin poder repararse. Cada dos páginas, sueños incumplidos, deseos pisoteados, vidas arrebatadas. Y la voluntad (individual primero, colectiva después) de poner punto final a la angustia que alimenta esa espera inenarrable.


Hace muchos años, en una Feria del Libro, me tocó compartir una mesa redonda sobre El Eternauta con Francisco Solano López y Elsa Sánchez de Oesterheld. Como siempre, en algún momento surgió la infaltable pregunta a Elsa: ¿Cómo hacía para vivir en un departamento de la Torre Dorrego, monumental edificio del barrio porteño de Palermo, construido para (y habitado por) jefes y oficiales de las tres Fuerzas Armadas? Y como siempre, Elsa contestó algo parecido a esto: “Son ellos los que tienen que sentir vergüenza y pedir perdón. Y son ellos los que tienen que decirme qué pasó con mi familia y dónde están
sus restos”.


El 22 de junio de 2015, Elsa murió sin conocer las respuestas a sus repetidas preguntas. Y cada día que pasa, otras abuelas, otros abuelos, otras madres, otros padres, otros hermanos y hermanas, otros tíos y tías, otros primos y primas, otros familiares, van muriendo sin saber qué pasó con esos bebés nacidos en cautiverio o robados de sus casas y entregados a otras familias para vivir unas vidas que no eran las suyas. 50 años después del Golpe de Estado, esas identidades siguen secuestradas. Y 50 años después del Golpe de Estado, al actual Gobierno le encantaría poder consagrar de manera definitiva y contundente esa impunidad. Por eso este libro, que nació con la necesidad de quedar posdatado, sigue siendo de lectura urgente y necesaria. 50 años después del Golpe de Estado, resulta imperioso que nos digan adónde han escondido las flores. Todavía pedimos, todavía esperamos.


Si naciste entre 1975 y 1983; y tenés dudas sobre tu identidad o conocés a alguien que podría ser hijo o hija de personas desaparecidas, podés contactarte con Abuelas de Plaza de Mayo.
Fernando Ariel García
a 50 años del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976

lunes, 23 de marzo de 2026

PINTURAS DE GUERRA: LA ÚNICA LUCHA QUE SE PIERDE ES LA QUE SE ABANDONA

Pinturas de guerra. Autor: Ángel de la Calle. Prologuista: Paco Ignacio Taibo II. Reino de Cordelia. España, abril de 2017. Existe edición argentina a cargo de Evaristo Editorial.


Vanguardia artística y activismo político. Dictaduras militares latinoamericanas y grupos revolucionarios de América Latina. Persecución internacional a cargo del Plan Cóndor y exilio parisino de los perseguidos. Atravesando estos mundos laterales, honrando postulados estéticos y éticos de Julio Cortázar y Philip K. Dick, Ángel de la Calle nos lleva de ronda por la realidad de los años de plomo y por la percepción de esa realidad. El condimento ucrónico de Pinturas de guerra es uno de los elementos que afirman, reafirman y confirman la veracidad documental del horror que el autor hispano exhibe con dolorosa belleza y honda poesía.


Un joven español, que responde al nombre de Ángel de la Calle, llega al París de principios de los ’80 en busca de información. Quiere escribir un libro sobre la actriz estadounidense Jean Seberg, musa y rostro de la nouvelle vague, precursora del compromiso artístico en la lucha por los derechos civiles y muerta en extrañísimas circunstancias, llena de elementos dudosos que huelen a servicios secretos. Abocado a esta tarea, De la Calle se desplaza por la ciudad rayuela, donde conoce a una serie de personajes reales e imaginarios que corporizan las piezas en juego de este damero, cuyo tablero se pateó en la Cuba de Fidel y el Che. De un lado, las fichas oscuras y siniestras, representadas por las dictaduras del cono sur americano y los agentes de la CIA, la Escuela de las Américas y la organización de extrema derecha francesa OAS. Y enfrente, los peones cargados de idealismo y esperanza: montoneros, tupamaros y rodrieguistas, sobrevivientes de la matanza de Tlatelolco, protagonistas del mítico mayo del 68.


Moviendo las piezas, el relato va consustanciando dos de sus ejes centrales. Uno: El exilio. La expatriación forzosa o voluntaria por persecución, amenazas o peligro de muerte. Y, sobre todo, la sensación de dislocamiento espacio-temporal que ello conlleva. Una impresión que la historieta traduce incorporando múltiples referencias ficticias y reales, en armónica comunión intelectual y simbólica: Los cómics de Marvel, la historieta de autor, la ilustración periodística, la pintura de caballete, las artes performativas, la prensa revolucionaria, la cultura popular y la crítica elitista, por nombrar las que aparecen a simple vista. Y dos: el mandato oesterheldiano de la resistencia. O mejor dicho, las resistencias nacidas al calor solidario de la contracultura artística. Directas y pasivas, de baja o alta intensidad, oficial o clandestina.


A mi modo de ver, Pinturas de guerra es un fresco completo y demoledor, por momentos (al principio y al final) insoportable de atravesar por el descarnado retrato que hace de los torturadores y de la psiquis humana que representa lo peor que tenemos para ofrecer. Y entremedio, por el análisis inmersivo y empático con que aborda la naturaleza de la juventud setentista políticamente comprometida. De sus convicciones y sus contradicciones. De la idea del arte como arma con la cual salir a ganar las calles antes de tomar el poder. De las luchas por la liberación, la igualdad y la justicia social. De las batallas que se ganan y de las que se pierden. Y de aquellas que se ganen aunque se pierdan. Porque al final, hoy más que nunca, la única lucha que se pierde es la que se abandona.
Fernando Ariel García
a 1 día de los 50 años del Golpe de Estado