Mostrando entradas con la etiqueta Editorial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Editorial. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de agosto de 2018

QUE SEA LEY

Liniers 

Caro Chinaski 

Fernando Calvi 

Lauri Fernández

Fabián Mezquita

Rep, en Página 12 de hoy 

Diego Rey 

Rodolfo Fucile

lunes, 4 de septiembre de 2017

A PROPÓSITO DE LOS 60 AÑOS DE "EL ETERNAUTA"

A esta altura, cuando El Eternauta festeja sus primeros sesenta años de existencia, poco es realmente lo que pueda agregarse a la infinita cantidad de páginas que se han escrito, en diferentes idiomas, para intentar desentrañar los por qué tras el éxito sostenido, el renacer constante, la vitalidad continuamente reverdecida que brota desde esa serie de viñetas realizadas con energía argentina y terminales nerviosas universales. 


¿Qué forja un clásico? ¿Qué hace que la humanidad, por diversas razones, vuelva sobre Homero, sobre Shakespeare, sobre Cervantes? ¿Qué misterio desentrañaron esos (y otros) hombres, al traducir sus pulsiones internas en palabras arrojadas al viento y borroneadas sobre el papel? ¿Qué verdad, con estoico esfuerzo al parecer, se empeñan en repetir a los habitantes del siglo IX, del XVI, del XVIII, del XXI? Los griegos, que fundaron las bases de la civilización, sostenían que sólo había dos temas lo suficientemente importantes como para intentar aprender y aprehender a través del arte: La vida y la muerte. 


Conceptos universales con valores absolutos, ambos se influyen mutuamente y comprenden en sí mismos todo lo que queda entremedio. Desde ese intersticio, donde lo individual confluye con lo colectivo, lo momentáneo con lo trascendente, el fin con el principio, lo posible con lo probable y lo real con lo imaginario, Homero, Shakespeare y Cervantes se asomaron al pozo del alma humana, metieron sus pies en el barro y redujeron cuestiones eminentemente existenciales en situaciones netamente representables. Hablamos de reducción, por supuesto, en el sentido culinario de la expresión, donde lo que se busca es concentrar los sabores para obtener, al mismo tiempo, esencia y alcance. Una simbología que permita acceder al todo por sus partes. La capacidad de enfrascar un tiempo constante y perpetuo en un lugar determinado. 


Tiempo y lugar. Dos de los vectores que dan entidad a la ficción narrada en El Eternauta y a las lecturas que se han venido haciendo de esta obra capital de la historieta argentina. ¿Un clásico? Un clásico. 


El tiempo, o las distintas nociones que puedan tenerse de él, es una herramienta narrativa que Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López ubicaron en el corazón de El Eternauta, la historieta que comenzaron a serializar en septiembre de 1957, con el lanzamiento de la revista Hora Cero Semanal. Juan Salvo, el protagonista que devendrá ese peregrino de la eternidad que será bautizado como El Eternauta por un filósofo del futuro, carga sobre sus hombros el paso (y el peso) del tiempo. Cuando se corporiza en la silla del por entonces anónimo guionista de historietas, que con el tiempo se asumirá como el propio Oesterheld, la peripecia particular de Juan Salvo es pasado. Sin embargo, para el guionista que escucha impávido las alternancias del relato, todo se refiere a su futuro. Más allá del juego de palabras y la tensión que logra articular la historieta, este manejo conceptual del tiempo eclosiona sobre el final, cuando protagonistas y lectores descubrimos que aquella pesadilla a la que hemos asistido por más de 300 páginas no ocurrió, sino que acontecerá dentro de cuatro años. 


Esta vuelta de tuerca, además de cerrar circularmente la aventura con un pico dramático, termina de quebrar la lógica temporal y abre un paréntesis que permite avistar, como si del aleph borgeano se tratara, todo lo que pasó, todo lo que está pasando y todo lo que pasará, simultáneamente. Y en vez de expresarlo como un trauma irresuelto, Oesterheld y Solano López deciden mostrarlo como una oportunidad única, a la espera de ser utilizada. Esa bisagra entre lo que fue y lo que será, que no es otra cosa que el presente continuo, es el engranaje maestro de la arquitectura narrativa denominada El Eternauta. Desde ese espacio atemporal (vaya paradoja), los autores nos invitan a compartir algunas preguntas sin respuestas aparentes. O mejor aún, con varias respuestas posibles. 


El lugar cobra especial interés gracias al disparador de la acción. Aventuras ambientadas en la Argentina habían existido desde siempre, pero una invasión alienígena implicaba una escala que, por ese entonces, sólo parecía viable en los Estados Unidos o en algunas zonas de Europa. Gran parte de esta falsa creencia instalada radicaba en el poderío de las construcciones simbólicas occidentales en el escenario bipolar de la Guerra Fría, donde lo extraño quedaba equiparado con lo peligroso y lo norteamericano con cierta reserva moral del mundo libre. Desde lo formal, uno de los mayores logros de la dupla Oesterheld- Solano López es haber sabido llevar adelante esta transferencia de paradigmas en medio de una historia ambiciosa, provocativa y transgresora como lo fue (lo es) El Eternauta. 


Remitiendo a ajenos procesos políticos de largo alcance, como la carrera espacial y la paranoia radioactiva, la epopeya de Juan Salvo supo resolver las cuestiones de credibilidad e identificación local alcanzando un equilibrio tan delicado como inteligente en sus referencias internas. Cuando ninguna de las dos potencias existentes había logrado poner un satélite artificial en órbita (de hecho, faltaban doce años para que el Hombre pisara la Luna), Oesterheld y Solano López cautivaban multitudes al dirimir el destino de un argentino que viajaba por el espacio y el tiempo. Sin embargo, este detalle que dejaba abierta la puerta para ir a jugar con los imposibles de la fantasía, fue utilizado por los autores para enmarcar un retrato costumbrista destartalado por la irrupción violenta de la ciencia-ficción. 


Desde sus primeras historietas, Bull Rockett y Sargento Kirk, Oesterheld venía subvirtiendo los moldes clásicos de la Aventura. Al escenario predominantemente norteamericano en que se desarrollaban las aventuras de Rockett y Kirk, Oesterheld lo vistió con una sensibilidad y una conciencia humanística inédita hasta el momento, enfocando situaciones y personajes desde una mirada argentina de las cosas y las posibilidades. Una escala de valores que representaba búsquedas existenciales diferentes a (y hasta encontradas con) las monopólicas, aquellas que terminarían erigiéndose en discursos únicos y totalitarios. 


Este privilegio hacia la diversidad se profundizaría aún más con las crónicas bélicas de Ernie Pike, donde la Segunda Guerra Mundial se erige como telón de fondo ante la escenificación de las decisiones morales del Hombre en situaciones límites. El gesto heroico, al igual que la bajeza, deja de ser propiedad exclusiva de banderas y/o nacionalidades. La gama de grises cobra protagonismo en hechos pequeños y anecdóticos. La Historia se queda con el bronce y los manuales, la historieta con la trascendencia conceptual y el discurso popular. 


Después de mover el eje desde donde contar los hechos, Oesterheld modificó el espacio territorial apto para el desarrollo de los mismos. En este proceso de descentralización, escogió asentar a la Aventura también en la Argentina, lugar al que ya había “viajado” en episodios puntuales de Alan y Crazy y Bull Rockett, por ejemplo. Cuatro meses antes de empezar la serialización de El Eternauta, Oesterheld y Solano López pusieron a rodar Rolo, el marciano adoptivo, una historieta donde la Ciudad de Buenos Aires era el lugar escogido para iniciar una invasión alienígena sobre el planeta Tierra. A causa de la inexperiencia en el manejo de los parámetros, Rolo no termina de cuajar y termina desvirtuando aquello que se proponía originalmente, aunque logre revalorizar ciertos espacios y costumbres locales a través del manejo del “héroe grupal”, esa metáfora que prioriza el valor de las relaciones horizontales y complementarias por sobre el verticalismo impuesto por el héroe paternalista e independiente. Esta transformación ideológica es la que convierte a El Eternauta (y a las otras creaciones de Oesterheld) en una historieta preeminentemente argentina. Porque muestra un quiebre con lo que se había hecho hasta el momento, instalando una nueva manera de representar los imaginarios universales. Más allá de la acción elegida para narrar, lo realmente importante ahora es la mirada con que se elija contarla. 


Con este código ya establecido, Oesterheld y Solano López lograron que, de entidad, El Eternauta devenga identidad. Ayudó, por supuesto, que algunas escenas claves se corporizaran en escenarios reconocibles para el lector, como las barrancas de Belgrano, la avenida General Paz, el estadio futbolístico de River Plate, Plaza Italia y la línea D del subterráneo, las calles del centro y la Plaza de los dos Congresos. Pero lo sustancial estuvo siempre en los tópicos que se pusieron en discusión. La explotación de unos seres vivos para el exclusivo beneficio de otros, como impuesto sustento de un determinado orden político y social es, a priori, el gran tema que El Eternauta debate, denunciando claramente una herramienta de sometimiento: El enfrentamiento de oprimidos contra oprimidos (¿pobres contra pobres?). 


Dosificando la información para obtener el máximo impacto emocional, Oesterheld y Solano López fueron desnudando la verdadera escala de la invasión mientras incorporaban mayores y novedosos costados fantásticos a la trama realista. A la nevada mortal, que de fenómeno natural sólo tenía la apariencia, pronto se le sumaron los Cascarudos y los Gurbos, especies ¿animales? del espacio exterior con su capacidad de decisión anulada tecnológicamente. Ambos eran abiertamente manipulados por los Manos, estilizados alienígenas pacíficos que también fueron forzados a batallar en contra de su voluntad, ya que habían sido dominados gracias al implante quirúrgico de una pavorosa “glándula del terror”, capaz de segregarles un veneno mortal en su torrente sanguíneo si se veían sometidos a un brusco desbalanceo emocional, como el que podría provocar el deseo de rebelarse ante lo instaurado por la fuerza. 


Pero, ¿quién es el detentor último de esta fuerza? ¿El único (o máximo) beneficiario tras tanta catástrofe injustificada y tanta muerte injusta? ¿Este mal mayor, invisible y omnipresente? Los Ellos, especie de señores feudales galácticos, carecen en El Eternauta de representación física concreta. Más que un ser vivo específico, el verdadero enemigo a vencer es una idea, un concepto abstracto equiparable a la tiranía, a la crueldad, a la maldad, a la desigualdad planificada en laboratorios. 


La desproporción entre las fuerzas en conflicto es la que hará eclosionar el leitmotiv de El Eternauta (y de gran parte de la obra oesterheldiana): La Resistencia. ¿Qué queda por hacer cuándo es imposible avanzar e inviable retroceder? Resistir contra el invasor. O resistir contra el ejercicio abusivo del poder, que viene a ser lo mismo. Cuando ya no importa si se gana o se pierde, lo único que prevalece es la dignidad con la cual se presente batalla. 


La Argentina real de esos años estaba gobernada por el general Pedro Eugenio Aramburu, reemplazo del general Eduardo Lonardi, cabeza visible del Golpe de Estado que derrocó a Juan Domingo Perón en 1955. Ante el autoritarismo, la opción escogida por Oesterheld y Solano López buscaba configurar una cierta alianza de clases entre los sectores medios, los obreros, algunos militares y los intelectuales. Este frente guardaba relación con parte de las primeras propuestas del desarrollismo encabezado por Arturo Frondizi, que resultaría presidente electo en los comicios del 23 de febrero de 1958, con el peronismo proscripto. Como muchos en la época, los autores parecen haber visto en Frondizi una posibilidad de encauzar institucionalmente las demandas sociales existentes, y de allí surgirían los apoyos explícitos que el principio de El Eternauta brinda a las candidaturas del representante de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), expuestos en sendas pintadas que dicen “Vote Frondizi” ante el ojo entrenado del lector. 


Durante los dos años que duró la serialización semanal de El Eternauta (su último episodio apareció publicado en el Hora Cero Semanal Nº 106, fechado el 9 de septiembre de 1959), Oesterhled y Solano López conceptualizaron simbólicamente la problemática nacional, poniendo en escena dos tensiones irresueltas que terminarían por estallar en el Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976: La conformación de un modelo de país y los roles a cumplir por las Fuerzas Armadas y la clase trabajadora. Al comenzar la aventura de Juan Salvo, la Argentina salía de la Revolución Libertadora y todavía se creía posible una articulación política que incluyera al peronismo y a un sector de los militares del mismo lado, bajo control desarrollista. Pero no fue así. Con Frondizi en el poder, los sectores más recalcitrantemente antiperonistas del Ejército, desaprobaban el acercamiento entre el Presidente y Perón, mientras denunciaban una supuesta penetración comunista en la administración pública. Este enfrentamiento se tradujo en treinta “planteos” militares durante la gestión frondicista de cuatro años; y un fracasado intento de Golpe de Estado en junio de 1959. 


El Ejército había ingresado a El Eternauta en enero de 1958, como primer encargado de encauzar la resistencia. Para agosto de 1958, después de haber tomado una serie inconcebible de medidas erróneas que llevaron a la tragedia de Plaza Italia, la milicia quedó completamente desacreditada para conducir cualquier proceso de cambio viable para las bases. La figura que cobró un protagonismo impensado, entonces, fue la del obrero Alberto Franco, principal capacitado para operar sobre la realidad circundante y transformar (aunque fuera momentáneamente) el balance entre sociedad y Estado. 


Una vez definido el liderazgo, se hizo imprescindible señalar al enemigo. Y en una corta secuencia que fue de diciembre de 1958 a enero de 1959, Oesterheld y Solano López enquistan a la base alienígena de los Ellos en la Plaza de los dos Congresos, centro mismo de la representación física del poder popular. Contundente alegoría gráfica del modelo que marcará a sangre y fuego a la Argentina futura, donde el enemigo también estará dentro de las instituciones que dirán representar al pueblo. 


El paso del tiempo (o de las acciones de alguno de los hombres que lo habitaron) resignificó algunos conceptos de El Eternauta, reposicionándolos en el imaginario colectivo actual. Para este 2017, el nivel de realización personal que ostentan los protagonistas en 1957 es un claro ejemplo de lo perdido, del retroceso llevado adelante sobre (y contra) el argentino medio. Juan Salvo, ¿un empresario mediano sin sobresaltos económicos?, Favalli, ¿un profesor universitario estatal dueño de un velero?, Polski, ¿un jubilado que fabrica violines por placer? Una base real que se creía sólida e inclaudicable transmutada en pura ciencia-ficción. También se instaló la nevada mortal como metáfora del país arrasado, entregado a los intereses externos y dominado por el invasor, así como los hombres-robots y las zonas liberadas como resonancias poéticas de algunas prácticas de aniquilamiento referidas al accionar de la última dictadura. 


El ejemplo que más claro grafica la recodificación ejercida por la realidad instaurada en marzo de 1976 sobre la ficción generada en 1957, sin embargo, es la marcha del ejército de la resistencia frente a las instalaciones de la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA). En los ’50, la misma funcionaba como un dato de color local que le agregaba mayor dramatismo a la sensación de realidad que construía la historieta. ¿Puede seguir leyéndosela de la misma manera, conociendo los hechos que acaecieron después, tanto a la Argentina como a Oesterheld? 


¿Qué forja un clásico?, se interrogaron estas líneas al principio. Justamente eso. La capacidad de repensarse permanentemente, de cuestionar el tiempo ido y el presente. Su estatura de clásico se erige no por la calidad de sus respuestas, sino por la vigencia de sus preguntas. 
No casualmente, Oesterheld y Solano López cerraron este primer Eternauta con un ¿Será posible? que aún resuena entre nosotros. 
Fernando Ariel García 

Bajo el título Tiempo y lugar, este texto se publicó por primera vez como prólogo de El Eternauta 1957-2007: 50 años, publicado por Doedytores en 2007. En abril de 2011, pasó a formar parte del cuerpo académico de la edición italiana de L'Eternauta, a cargo de 001 Edizioni.

miércoles, 19 de julio de 2017

10 AÑOS SIN FONTANARROSA

Tuve el privilegio de que Fontanarrosa se cruzara tres veces en mi vida. La primera, como un nombre escrito en letras de molde, en el viejo libro a color de sus particulares versiones sobre los clásicos de la literatura universal. Todavía hoy, cuando me acuerdo del griego cantando "Sur, Partenón y después", la risa me surge espontánea e imparable desde el medio de la panza. Con ese Fontanarrosa aprendí a reír, pero no con la boca. Con el cuerpo. 

Rep, en Página 12 de hoy

La segunda vez fue a principios de los '90, cuando Javier Doeyo decidió editar Cóctel; y me pidió que lo acompañara a Rosario para convencer a Fontanarrosa de que nos permitiera incorporar las aventuras de Boogie el aceitoso a la revista. Esa tarde, en su ordenado estudio-hogar, aprendí de Fontanarrosa que se es grande siendo humilde. El tipo que comía asados con Les Luthiers, nos escuchaba a nosotros, dos perejiles. Y nos dedicaba toda la atención del mundo, mientras hacía esperar sobre su tablero el chiste que al día siguiente debía estar (y estuvo) en la contratapa de Clarín. 

Crist, en Clarín de hoy

Y la tercera vez fue en el recital que en 2006 Serrat dio en la calle Corrientes. Con las luces apagadas, poco antes de que subiera el telón y cuando todos estábamos acomodados en nuestras butacas, alguien entró al teatro guiando la silla de ruedas de Fontanarrosa hasta su ubicación en las primeras filas. Sólo recordar cómo fue la ovación que recibió al ser descubierto, me vuelve a poner la piel de gallina. "Olé, olé, olé, olé, Negro, Negro". Y el Negro, chiquito de cuerpo pero inmenso en estatura humana, me enseñó el significado de la Dignidad. No es lo mismo vivir que honrar la vida, escribió Eladia. Y ahí estaba Fontanarrosa, haciéndose cargo. Y encima, haciéndose cargo con humor. 
"De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo -comentó una vez-. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro". 
Caguémonos de risa, entonces. 
Fernando Ariel García

viernes, 23 de diciembre de 2016

¡FELIZ NAVIDAD!

La Bitácora de Maneco les desea 
 Felices Fiestas Merry Christmas Buon Natale Joyeux Noël Feliz Natal


Saludo navideño de la Editorial Columba (principios de los '80)

lunes, 11 de enero de 2016

ASHES TO ASHES

David Bowie
(1947 - 2016)


Gracias por esa noche. Yo fui uno de los pocos afortunados en agarrar uno de los volados de tu camisa que tiraste como ofrenda al público. El pedazo de tela se pudrió hace mucho. El helado fuego de tu voz todavía me incita a seguir.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

¡FELIZ NAVIDAD!

La Bitácora de Maneco les desea 
Felices Fiestas Merry Christmas Buon Natale Joyeux Noël Feliz Natal 

Dibujo de Charles M. Schulz para Charlie Brown's Christmas Stocking (diciembre de 1963)
Panel from Charlie Brown's Christmas Stocking by Charles M. Schulz (December, 1963)
Disegno di Charles M. Schulz per Charlie Brown's Christmas Stocking (dicembre 1963)
Dessin de Charles M. Schulz pour Charlie Brown's Christmas Stocking (décembre 1963)
Desenho de Charles M. Schulz para Charlie Brown's Christmas Stocking (dezembro de 1963)

miércoles, 24 de diciembre de 2014

¡FELIZ NAVIDAD!

La Bitácora de Maneco les desea 
Felices Fiestas Merry Christmas Buon Natale Joyeux Noël Feliz Natal 


Tarjeta navideña de los estudios de animación Hanna & Barbera (1967)
Hanna Barbera Animation Studio Christmas Card (1967) 
Cartolina di Natale dallo studio di animazione Hanna Barbera (1967) 
Carte de Noël du studio d’animation Hanna & Barbera (1967) 
Cartão de Natal do estúdio de animação Hanna & Barbera (1967) 

Copyright Hanna & Barbera Productions

lunes, 23 de diciembre de 2013

¡FELIZ NAVIDAD!

Portada de Lúpin 351 (diciembre de 1994), a cargo de Guillermo Guerrero

martes, 22 de enero de 2013

CERRADO POR VACACIONES

Reabrimos el 4 de febrero.
Los esperamos.
Gracias.

lunes, 24 de diciembre de 2012

¡FELICES FIESTAS!


Dibujo de Hergé para Le Journal de Tintin (24/12/1964)

martes, 4 de septiembre de 2012

HORA CERO SUPLEMENTO SEMANAL Nº 1: NOS SOBRAN LOS MOTIVOS

Es fácil, muy fácil, adivinar los resultados de los partidos de fútbol del domingo con el diario del lunes en la mano. Hoy sabemos, de diversas fuentes protagónicas, el impacto que causó en las mentes de los jóvenes lectores este primer mítico número del Suplemento Semanal de Hora Cero, 16 escasas páginas que terminaron de dar vuelta la hoja de la historieta argentina, un día como hoy de hace 55 años. Allí, hecho sanguchito entre Ernie Pike y Randall, the Killer, Oesterheld y Solano López empezaron la larga caminata de El Eternauta, icono absoluto del noveno arte argentino, razón por la cual cada 4 de septiembre estamos celebrando el Día de la Historieta Nacional.

El Hora Cero semanal significó (y aún significa) el más alto punto creativo de la escuela narrativa oesterheldiana, que derramó hasta convertirse en la escuela narrativa argentina y la escuela narrativa que el mundo conoce como “cómic adulto”. La fórmula, si es que hay una, pasaría por una concepción clásico-romántica de la Aventura, síntesis del trance ideológico que pone al Hombre frente a la elección responsable de su propio destino, como principal hacedor de su coherencia interna y máximo (y, por lo general, último) baluarte de su concepción ética y moral. De allí que la impronta autoral decantara naturalmente hacia la estructura organizativa que brindan los géneros clásicos, aquellos de alto impacto popular, como el bélico, la ciencia-ficción y el western (en este caso puntual); o la gauchesca, el policial, la saga deportiva (en el caso general de la Editorial Frontera), con mayor o menor permiso para la comedia o el apunte gracioso.


Lo más interesante de Oesterheld es que logró galvanizar en un proyecto editorial una concepción humanista del mundo; y supo aunar esfuerzos con un plantel de dibujantes hambrientos por patear el tablero de lo que se venía haciendo. El punto focal de la Editorial Frontera, patentísimo en este Hora Cero semanal Nº 1, es la opción por los arquetipos, en tanto patrones ejemplificadores de ideas y conceptos universales, enfocados ahora (aquí) con la decisiva contundencia de una óptica argentina primero, latinoamericana después. Al borrar de un plumazo el estereotipo del héroe paternalista nacido en el Primer Mundo, el grupo de artistas reunidos a la mesa de la casa de Beccar escogió el diálogo entre pares, hablarle a los hombres de otros hombres, en otros tiempos y en otros espacios, pero haciéndole frente a los mismos dilemas existenciales, sociales, políticos, económicos.


Por un momento, tratemos de imaginarnos a nosotros mismos, frente a los tres soldados japoneses que se nos abalanzan desde la portada con fondo anaranjado. Peleándole cuerpo a cuerpo el espacio en los kioscos de diarios a los coloridos superhéroes que se las saben todas, a los vaqueros autosuficientes que sólo sirven para matar indios, a los soldados norteamericanos incapaces de distinguir a su verdadero enemigo, que es la Guerra. Es cierto que ya venimos con un importante conocimiento previo, que nos da el haber leído (y guardado) los ejemplares de las ediciones mensuales de Hora Cero y Frontera; y de los anteriores Misterix donde Oesterheld encontrara su destino de guionista. Que 55 años más tarde, uno siga eligiendo la lectura de esa abrumadora seguidilla de viñetas, después de haberlas leído y releído hasta el cansancio, habla a las claras de los méritos cualitativos del trabajo conjunto de HGO, Solano, Pratt, Del Castillo, Breccia, Arancio y tantos, tantos otros que han contribuido a nuestra información y formación.
¡Feliz Día de la Historieta Argentina!
Nos sobran los motivos para festejar.
Fernando Ariel García

Hora Cero Suplemento Semanal Nº 1. Guiones: Héctor Germán Oesterheld. Dibujos: Hugo Pratt, Francisco Solano López y Arturo del Castillo. Portada: Hugo Pratt. Dirección: Jorge A. Oesterheld. 16 páginas en blanco y negro. Editorial Frontera. Argentina, 4 de septiembre de 1957.

lunes, 7 de mayo de 2012

UN AÑO SIN TRILLO

Doce meses atrás, nos despertábamos con la noticia que nunca habíamos pensado escuchar. Carlos Trillo, el amigo, el gurú, el guionista más influyente de la historieta argentina contemporánea, había muerto. Parecía mentira en ese momento (y lo sigue pareciendo), pero era cierto. Nunca más una charla, nunca más una sonrisa cómplice, nunca más un consejo acertado. Nos queda su obra, que no alcanza para cubrir la ausencia de su persona, pero sobra para rendirle homenaje.
Rep, hoy, en Página 12

Durante esta semana vamos a ir subiendo al blog distintos materiales, algunos nuevos y otros rescatados de nuestros archivos, como forma de recordar la faceta profesional de Trillo, la única a la que podremos seguir volviendo, una y otra vez. Por ahora, aquí abajo va la lista de sus trabajos reseñados en esta Bitácora. Un botón de muestra para asomarse al universo creativo, inigualable, fascinante, que sigue (y seguirá) ardiendo en la memoria.

Alvar Mayor: La ciudad de oro de la Patagonia, con dibujos de Enrique Breccia:
Boggart, con dibujos de Horacio Domingues.
Bolita, con dibujos de Eduardo Risso.
Chicanos Vol. 1, con dibujos de Eduardo Risso.
Clara de Noche Vol. 1, co-guionado con Eduardo Maicas, con dibujos de Jordi Bernet.
Cybersix, con dibujos de Carlos Meglia.
El cuerno escarlata, con dibujos de Lucas Varela.
El Loco Chávez Vol. 1. Las minas del Loco: Gato, con dibujos de Horacio Altuna.
El Loco Chávez Vol. 2. Las minas del Loco: Pampita, con dibujos de Horacio Altuna.
El Negro Blanco Vol. 1, con dibujos de Ernesto García Seijas.
El Peregrino de las Estrellas, con dibujos de Enrique Breccia.
El síndrome Guastavino, con dibujos de Lucas Varela.
Fierro especial Trillo-Mandrafina.
Historia de la Historieta. Storia e storie del fumetto argentino, co-escrito con Guillermo Saccomanno.
Jusepe en América, con dibujos de Pablo Túnica.
La reina del río, con dibujos de Horacio Domingues. 
Marco Mono, con dibujos de Enrique Breccia.
Martín Holmes, con dibujos de Juan Bobillo.
Peter Kampf lo sabía, con dibujos de Domingo Mandrafina.
Sasha despierta, con dibujos de Lucas Varela.
Sarna, con dibujos de Juan Sáenz Valiente.
Sick Bird Vol. 1: El tatuaje, con dibujos de Juan Bobillo.
Un tal Daneri, con dibujos de Alberto Breccia.

In Memoriam:

lunes, 23 de abril de 2012

UN HONOR

Desde hace casi 20 años, la Scuola Italiana di Comix de Nápoles, dirigida por Mario Punzo (http://www.scuolacomix.net/), viene marcando el ritmo en lo que a formación académica se refiere: Guión, dibujo, ilustración, coloreado, animación, diseño gráfico y un largo etcétera, a cargo de los mejores profesores, profesionales de la industria y colaboradores de prestigiosas editoriales como Bonelli y Soleil.


Además de los cursos, las aulas de la Scuola han servido de base para workshops, talleres y charlas con diversas personalidades del quehacer historietístico. Primeras figuras de la talla de Enrique Breccia, David Lloyd, Paolo Barbieri, Simone Rea, C.B. Cebulski, Stefano Argentero y Yoshiko Watanabe, entre otras, compartieron conocimientos y experiencias con un alumnado siempre activo y curioso. El año pasado, durante la presentación italiana de Memorie dell’Eternauta (http://labitacorademaneco.blogspot.com.ar/2011/06/memorie-delleternauta-tour-primera.html), tuve el privilegio de sentarme frente a ellos; y puedo dar fe esa actitud.
Y ahora, mientras paseo por internet buscando corroborar una información, me encuentro con este afiche de la Scuola Italiana di Comix, en donde han tenido la enorme generosidad de incluirme junto con las otras figuras mencionadas.
Un honor que, realmente, engalana mi ego.
Muchas gracias.

viernes, 30 de marzo de 2012

LIEBSTER BLOG AWARD

Desde la entrañable Barcelona, el Maestre Tristán, capitán del blog La canción de Tristán (http://lacanciondetristan.blogspot.com.ar/) me honra al considerar que esta Bitácora es digna destinataria de un Liebster Blog Award, premio que reconoce y da difusión a aquellos blogs con menos de 200 seguidores que, por su calidad e interés, merecen ser distinguidos.


Al tratarse de una cadena, los receptores de un Liebster Blog Award deben cumplir con una serie de requisitos, entre los que se encuentran la publicación del logo del premio y la generación de un enlace con el blog que nos premió (hecho). Lo más interesante es que, a su vez, nosotros también debemos premiar a cinco blogs que se encuentren en nuestra misma situación y enviarles un comentario comunicándoles la buena nueva. Así que aquí van mis seleccionados:

Tebeosblog (http://www.tebeosfera.blogspot.com.ar/): El blog de Tebeosfera, sitio web comandado por Manuel Barrero, espacio de pensamiento y reflexión que nos obliga a mirar las viñetas desde una perspectiva mucho más rica e inteligente.

Siulnas historiador (http://siulnas-historiador.blogspot.com.ar/): Historietista, investigador, periodista e historiador del humor gráfico y la historieta. Siulnas (alter ego de Oscar Vázquez Lucio) lo hace todo. Y lo hace todo bien. Además, es autor de una obra fundamental a la hora de entender el proceso creativo y social del noveno arte argentino: Historia del Humor Gráfico y Escrito en la Argentina (1801-1985).

Historietólogo (http://historietologo.blogspot.com.ar/): Juan Navarrete recorre América Latina entrevistando a los autores más personales, interesantes y representativos de la caricatura, el humor gráfico y la historieta del continente. Indispensable si queremos saber qué está pasando por esta parte del mundo.

Revista Dibujantes (http://revista-dibujantes.blogspot.com.ar/): Osvaldo Laino, humorista gráfico y publicista, es también uno de los creadores de la mítica revista Dibujantes. Y hoy, desde la cuna de la bandera (la ciudad santafecina de Rosario), no sólo la recupera en versión digital, sino que la amplía y actualiza. Un lujo.

Palabra tomada (http://palabratomada.wordpress.com/): Blog de Javier Mora Bordel, amigo de la casa y autor de las mejores entrevistas que hayamos publicado en esta Bitácora. Escritor, periodista y buena persona, es además guionista de historietas. Y está trabajando en un cómic de Oktobriana. Qué grosso.

Saludos a todos.

viernes, 24 de febrero de 2012

HASTA ACÁ LLEGAMOS

Lo vengo rumiando desde hace tiempo, justamente porque tiempo es lo que me está faltando. Tengo dos trabajos, una familia y una profesión-vocación que, para atenderlos como me gusta hacerlo, necesitaría que los días tengan más de veinticuatro horas. Pero eso no puede ser. Y si eso no puede ser, la única solución viable debe pasar por algún lugar que pueda ser llevado a la práctica, que se ajuste a la realidad que, por más empeño que le he puesto hasta el momento, ha terminado pasándome por arriba.
No puedo renunciar al tiempo que me insumen los dos trabajos, ni total ni parcialmente, porque son los que me dan de comer. No quiero renunciar al tiempo que le dedico a mi familia, porque eso es lo que más placer me da en la vida. Sólo me queda renunciar al tiempo que le dedico a este blog, eje central de mi profesión-vocación, porque aunque no quiera hacerlo, puedo hacerlo. De hecho, lo he venido haciendo aún sin la intención tomada de hacerlo. O sea, dicho en pocas y efectivas palabras, LA BITÁCORA DE MANECO llega a su fin con este posteo. Al menos, en la forma y con las características que le he impreso durante estos casi tres años.
De ahora en más, voy a dejar de correr inútilmente detrás de la actualidad del mundo del cómic. Aquí no habrá más seguimiento de noticias, ni adelantos de libros y/o revistas por venir, ni artículos de divulgación, ni resúmenes de lanzamientos editoriales. Puede no parecerlo, pero producir ese tipo de material ocupa todo el tiempo productivo que tengo para dedicarle a este blog, haciendo que (incluso) atrase desmedidamente algunos compromisos tomados como periodista especializado. Eso es lo que se acabó. Los posteos anteriores fueron los últimos de su naturaleza.
Lo que queda es aquello que más me gusta de esta profesión-vocación. Hablar (escribir, en realidad) sobre los libros que tengo acumulados en la mesa de luz y sobre las películas y DVD’s que me interesa ver, sobre los lugares y las gentes que la historieta me permitió encontrar; ponerme a editar entrevistas con la obsesiva manía de descular la musicalidad única de una frase efectiva, de un punto de vista novedoso, del detalle que permita exhibir el tiempo que nos toca transitar desde la perspectiva que posibilitan las viñetas del mundo todo. Y las gacetillas de prensa, por supuesto, porque además de servir como vehículo para canalizar mi anhelo escribidor, la idea de este blog es también la de funcionar como herramienta de servicio para hacedores y disfrutadores del mundo de la imaginación.
Gracias y hasta luego.
Fernando Ariel García

lunes, 30 de enero de 2012

CERRADO POR VACACIONES

Una parte de trabajo y una parte de placer. Hasta el 8 de febrero estaremos visitando Salvador de Bahía en Brasil, así que no esperen actualizaciones durante esta semana.
Hasta la vuelta.

martes, 24 de enero de 2012

CONTRA LA BANALIZACIÓN DE LA INTELIGENCIA

Ya se fueron unos cuantos días, la efervescencia del momento bajó y éste parece ser un buen momento para intentar reflexionar sobre lo que pasó. El jueves pasado, en su habitual espacio dentro del suplemento No del diario Página 12, Gustavo Sala publicó su semanal entrega de Bife angosto, la tira de humor visceral, escatológico, negrísimo, algo naif, que no deja títere con cabeza en su planteo anárquico y desmitificador de los distintos elementos que coagulan en este momento que llamamos presente; y en este espacio que entendemos como realidad.


No debería haber pasado nada. O nada más que aquello que pasa siempre, gente divertida y/o molesta ante una tira con la que se puede (o no) llegar a algún tipo de acuerdo emocional y/o sensible. Pero no, este Bife angosto levantó polvareda mediática al ser considerado como “una falta de respeto a los sobrevivientes de la Shoá y una banalización del Holocausto”, de acuerdo con el repudio que comunicaron oficialmente la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas de Argentina) y la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina). ¿La razón? La tira, fiel a sus costumbres y sentido del humor, con-jugó las fonéticas del apellido del DJ de moda, David Guetta; con los guetos donde fuera confinada la población judía durante la ocupación nazi de Europa del Este. El resultado, ambientado en los campos de concentración, con Hitler y las víctimas del genocidio unidas en feliz FieSSta, es lo que enervó algunos ánimos.
De ahí la repercusión en diarios, páginas de internet y radios, la disculpa oficial del diario y, desde las redes sociales (tema del día en Twitter), la solidarización con el artista o su condena por antisemitismo. ¿Antisemitismo? ¿Hasta cuándo vamos a seguir castigando y hostigando al humorista que hace humor con el Holocausto? El antisemitismo es otra cosa, mucho más seria. Es prejuicio, hostilidad, discriminación, odio, intolerancia, persecución, ejercicio de la violencia.
Todos aquellos que se hayan sentido dolidos están en su derecho; y al dar a conocer su disconformidad están ejerciendo sus derechos. Y Gustavo Sala (como antes Roberto Benigni con La vida es bella, por mencionar un caso de relieve internacional), también está ejerciendo su derecho a expresarse libremente, tratando los temas que tenga ganas de tratar, desde el enfoque que considere válido y representativo de su sensibilidad artística. Hacer humor con el Holocausto no es reírse de las víctimas del genocidio, ni reivindicar las prácticas nazis, ni glorificar los mitos y estereotipos calumniantes que rodean al imaginario judío. Al contrario, es (estoy convencido de ello) una de las formas más efectivas de asomarse al lado más oscuro de la naturaleza humana, de abordar los grandes dramas de la Historia, de entender la deshumanización que moviliza a hombres e intereses de distintos tipos. De mirar a la Muerte a la cara con una sonrisa en el rostro, si hace falta. O no somos capaces de entender que la risa también es respeto, reconocimiento y empatía.
No banalicemos el Holocausto. Y, sobre todo, no banalicemos la inteligencia.
Fernando Ariel García

sábado, 24 de diciembre de 2011

¡FELIZ NAVIDAD!


Dibujo de Hugo Pratt, publicado originalmente en Frontera mensual Nº 9, de diciembre de 1957.

Imagen tomada del blog http://prattenargentina.blogspot.com/, de Gustavo Ferrari.

martes, 10 de mayo de 2011

CERRADO POR DUELO

IN MEMORIAM: CARLOS TRILLO (1943-2011)



Ayer me levanté raro. Me desperté temprano, demasiado temprano. Hasta para el jet lag que ya me había dejado medio inconsciente en Nápoles. Estaba en Roma, preparandome para la presentación del libro Memorie dell'Etternauta, viviendo uno de los mejores momentos profesionales de mi vida (si no el mejor), intercalado bastante armoniosamente con las vacaciones en familia que tanto había esperado. El día no anduvo bien. Muchas molestias. Mínimas, de esas a las que suelo no darle demasiada importancia. Pero ayer sí, le di más importancia de la que merecían. Si hasta discutí con mi esposa; y de alguna manera hasta maltraté a mi hija.

Al llegar por la noche al hotel, tomé consciencia de lo que mi cuerpo había estado tratando de decirme durante toda la jornada. Al ver los mails, el primero de la lista decía Se murió Carlos Trillo. Una trompada en el medio de la cara. Una patada en los huevos. Nunca me pasó por la cabeza que pudiera ser una broma. Carlos Trillo, Carlos, el hombre que me abrió más de una puerta en esta industria, el guionista al que admiro y respeto, el amigo al que quiero, se fue. Para siempre. Y me dicen que estaba en Londres, de paseo con su esposa. Y que comió algo y se sintió mal. Que fue a un hospital y ya no se despertó.

No lo puedo creer. Es más, no lo quiero creer. Estoy tipeando esta entrada rabiosa, con la calentura que quisiera pasarle a su cuerpo ya frío, con una parte mínima de la humanidad que él supo retratar como nadie, con los recuerdos que se arremolinan en el centro del pecho, mirando la pantalla de computadora de este lobby de hotel en Roma que él me recomendó, porque era el hotel al que venía cuando estaba por aquí.

Y ya sé como va a seguir todo esto. Qué van (vamos) a decir. Que nos queda su obra, que es enorme y eterna como su sonrisa de buen tipo.

Pero no me alcanza. Hoy no. Hoy no quiero su obra. Lo quiero a él.

A él.



Rep, en Página 12 del 10 de mayo




Jim, Jam y el otro, de Max Aguirre, en La Nación del 10 de mayo




Claudio Kappel, en La Prensa del 10 de mayo




Guido y Flia., de Maicas, en La Prensa del 10 de mayo




Zebita, de J.J. Rovella, en La Prensa del 10 de mayo




Rep, en Página 12 del 11 de mayo




Rep, en Página 12 del 12 de mayo




Rep, en su blog, el 13 de mayo




Horacio Altuna, en Radar (suplemento cultural de Página 12) del 15 de mayo




Peni, en Radar (suplemento cultural de Página 12) del 15 de mayo




Gustavo Sala, en Radar (suplemento cultural de Página 12) del 15 de mayo




Horacio Domingues, en Radar (suplemento cultural de Página 12) del 15 de mayo




Mandrafina, en Radar (suplemento cultural de Página 12) del 15 de mayo




Eduardo Risso, en Radar (suplemento cultural de Página 12) del 15 de mayo




Lucas Varela, en Radar (suplemento cultural de Página 12) del 15 de mayo




Jordi Bernet, en Radar (suplemento cultural de Página 12) del 15 de mayo




Pablo Tunica, en Radar (suplemento cultural de Página 12) del 15 de mayo




Daniel Paz, en Radar (suplemento cultural de Página 12) del 15 de mayo