miércoles, 4 de enero de 2012

CAPSULAS FRANCIA

Athos en Amérique. Carabas. Antología de historias cortas (al estilo Low Moon), con el regreso de dos de los personajes protagónicos de &, uno de los relatos de Low Moon, envueltos un una especie de secuestro que, al decir del autor, “naturalmente, termina mal”. Por Jason. Imprescindible.


Les cahiers russes. Futuropolis. “Anna Politkoyskaïa, militante de los derechos humanos, periodista del Novaïa Gazeta, fue asesinada en el ascensor que la llevaba a su departamento en Moscú, el 7 de octubre de 2006. Tenía 48 años. Murió por la verdad. Igort escribió ese día en su blog, sorprendido por la noticia: ‘Una importante luz para la conciencia rusa se ha extinguido para siempre. La brutalidad de una democracia en la apariencia, a la que los sovietólogos han denominado democradura, ha hablado’. Tres años más tarde, después de haber pasado dos en Ucrania, Rusia y Siberia, Igort está frente al ascensor en donde Anna fue ejecutada. En ese enero de 2009, también es muerto Stanislav Markelov. Había sido su amigo y el abogado de los chechenios para quienes Anna buscaba justicia. Después de la muerte de Anna, Stanislav puso toda su energía y su vida en juego para intentar llevar a los tribunales a aquellos ‘intocables’ involucrados en su asesinato. Desoyendo las amenazas de muerte, las escuchas telefónicas, las agresiones físicas, las persecuciones, había continuado con la investigación para esclarecer el asesinato de Anna. El también ha muerto por la verdad. Y fue gracias a su tenacidad que, en 2003, comenzó a conocerse qué estaba ocurriendo en Chechenia. Gracias a Igort, conoceremos mejor a esta mujer excepcional. Su método de trabajo como periodista en el territorio, su papel como mediadora en la crisis de los rehenes en octubre de 2002 en el teatro Doubrovska, con mil espectadores y un comando chechenio, que demandaba la retirada de las tropas rusas de su país; sus combates pese a las amenazas de muerte y un intento de envenenamiento, su fortaleza de carácter, su coraje inquebrantable, su sentido del honor. Siguiendo los pasos de Anna, en el escenario histórico del conflicto chechenio, Igort retrata la Rusia de principios del siglo XX, la Rusia de Putin”.



Les faux visages. Futuropolis. “Los años ’80. Los años del dinero. Y cada uno, a su manera, quiere ganárselo. Ellos son ocho, en las alturas de Belleville. Uno es el cerebro, otro es golpeador. También están el callado, el místico, el antiguo proxeneta, el que se dice independiente, el viejo; y Rouve, el gitano cuyo hobby es la historia de los bandidos del siglo pasado. Ellos no guardan ninguna relación con el ‘medio’, el crimen organizado o la mafia. Se trata de ‘un grupo de amigos, no de matones’ que un día decidieron, para vengar a uno de los suyos asesinado por un policía, salir a robar bancos. Y gracias a la erudición de Rouve, e indirectamente a Marcel Schwob, tuvieron la brillante idea de disfrazarse. Con capuchas o medias de nylon. El reto es, durante los primeros momentos del asalto, pasar por clientes comunes y corrientes. ¡Larga vida a las pelucas, los postizos, los bigotes falsos, los sombreros, los turbantes y los hábitos de sacerdote! En cinco años los casos se multiplican, se atacan varios bancos en el mismo día; y hasta queda tiempo para vaciar las cajas de seguridad. La Policía está completamente impotente y obsoleta. No llega a comprender esa lógica, los motivos para elegir los blancos. Nace el mito. Y junto con el dinero fácil aparecen los policías corruptos. Y los copistas y plagiadores, que suman confusión y pistas”. Por David B. (guión) y Hervé Tanquerelle (dibujos).


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