jueves, 2 de mayo de 2013

RIGOLETTO EN APUROS: LA VEJEZ NO ES PARA COBARDES

Hay obras que a uno lo reconcilian con la existencia. Como Cigarros, como Los lunes al sol, Quartet, debut tras las cámaras de Dustin Hoffman, actor del método que marcó a fuego el séptimo arte delante de ellas, es una de esas películas. Y es una de esas películas porque toma como medida universal al Hombre y sus circunstancias frente al misterio más grande de la Creación: La vida. Dicho esto, permítaseme el seguir hablando de Quartet (2012), tal su título en el inglés original, porque su más que desacertada traducción al castellano (si bien no le hace mella) no le hace justicia al dulce y refinado contenido que desarrolla de manera notable y concreta. Rigoletto en apuros. ¿A qué mente trasnochada se le puede haber ocurrido semejante traición conceptual? A alguien víctima de una sobredosis de películas domingueras de Olmedo y Porcel, supongo, por no decir que a un reverendo hijo de puta (con todo respeto por la madre), fanático militante contra el cine que, además de industrial, se asuma como expresión artística de la naturaleza humana.


Lo de Rigoletto viene a cuento por la temática operística que desarrolla el filme, ambientado en un geriátrico cinco estrellas (quiero vivir ahí, por favor), último destino para músicos retirados, grandes en edad pero más (mucho más) grandes en talento y vitalidad. Para seguir haciendo lo suyo, la Residencia Beecham necesita fondos; y suele recolectarlos mediante galas anuales a cargo de sus internos. Y la de este año, tendrá como cierre de lujo la performance del famoso cuarteto del Rigoletto de Verdi, a cargo del famoso cuarteto que mejor lo interpretara: Jean Horton (Maggie Smith), Reginald Paget (Tom Courtenay), Wilfred Bond (Billy Connolly) y Cecily Robson (Pauline Collins). Siempre y cuando, claro, puedan superar los rencores personales, los celos, los amores, las traiciones que se esconden tras el ego y amenazan el desarrollo de una profunda amistad.


Contando con la maestría y el oficio de reales artistas líricos británicos retirados, primerísimas figuras en lo suyo que el paso del tiempo terminó invisibilizando de manera injusta, Hoffman aborda el tema de la vejez, mostrando cómo enfrentamos el paso del tiempo cuando ya somos más memoria que futuro. Sin escaparle a la compañía de la enfermedad, teniendo en cuenta la cercanía ineludible de la muerte, sin resignar el derecho al goce, al humor, al deseo, al perdón, a la pasión, a la voluntad de crear. Y al aplauso, por qué no. Que de todo ello también está hecha la vida.


La vejez no es para cobardes. La frase es atriubuida a Bette Davis y estos hombres y mujeres de más de 70 la repiten en un par de oportunidades, exhibendo sin complejos su vitalidad y su senilidad ante nuestros azorados ojos. Corroborando en primera persona que la cercanía del final no tiene por que ser un crepúsculo, que la elegía no tiene por qué ser la principal variante de la lírica. Si es cierto que la juventud, además de un tesoro divino, es un estado de ánimo, una cuestión de actitud; ¿por qué no pensar lo mismo de la vejez? Está claro que se puede, aún con las limitaciones que el desgaste se haya cobrado con nuestros cuerpos y mentes.
Ojalá yo llegue así a mi vejez.
Fernando Ariel García



Rigoletto en apuros. Director: Dustin Hoffman. Protagonistas: Maggie Smith, Tom Courtenay, Billy Connolly, Pauline Collins y Michael Gambon, entre otros. Guionistas: Dustin Hoffman y Ronald Harwood, en base a la obra teatral Quartet, de Harwood. Headline Pictures / BBC Films / DCM Productions / Finola Dwyer Productions. Inglaterra, 2012.

No hay comentarios:

Publicar un comentario