martes, 17 de marzo de 2015

BOLITA: DENSIDAD DE ICEBERG

Bolita (Colección Relecturas Nº 1). Guión: Carlos Trillo. Dibujos: Eduardo Risso. Portada: Eduardo Risso. 80 páginas en blanco y negro. Historieteca Editorial. ISBN: 978-987-25491-5-2. Argentina, noviembre de 2013. 

Si Samuel Beckett tiene razón (y creo que la tiene), los artistas realistas generan obras de carácter netamente discursivo. O sea que exponen y opinan sobre actos, personas y sociedades, en un determinado contexto espacio-temporal. Pero eso no es arte, o no debería ser entendido y aprehendido como tal. Porque el arte es otra cosa. Y sin que haga falta cagarse de frío, el arte auténtico debe estar alejado del discurso sobre algo, porque tiene que ser ese algo mismo. El arte no habla sobre las cosas y las gentes, es esas cosas y esas gentes mientras a esas gentes les pasan esas cosas. En pocas palabras, el arte no simula ser, el arte es. Y punto.




Bolita, la última historieta conjunta de Carlos Trillo y Eduardo Risso, serializada en la Fierro entre 2010 y 2011, cumple a rajatablas con la prédica del dramaturgo irlandés; y no pierde tiempo teorizando sobre la diferencia de clases, los desplazamientos migratorios, las violencias de género, la marginalidad, la brutalidad policial, el imperio de la discriminación y los prejuicios, el paco, el alcohol, la cumbia, el sexo precoz, todos los abusos imaginables, el ejercicio despótico del poder. Bolita es todo eso, mientras nos va contando la historia de un complot nazi en confabulación con el Vaticano anterior al del Papa Francisco (¿habrá tantas diferencias entre uno y otro?). 


Como si se tratara de una versión mucho más sórdida de Chicanos, la historieta nos lleva al mundo interior y exterior de Rosmery Ajata, una joven boliviana (de ahí el despectivo gentilicio del título) que vive en la porteña villa del Bajo Flores y trabaja de empleada doméstica en una acomodada residencia de la localidad bonaerense de Acassuso. Entre estos opuestos, Trillo y Risso van tejiendo un policial negro cuyo hálito de muerte se cuela entre dos hermanos de ascendencia alemana con derecho a (mucho) roce y un pasado ¿atado a Joseph Mengele? 


Si bien flaquea con un planteo bastante esquemático y maniqueo del rico malo y el pobre bueno, la permanente irrupción de cuestionamientos sociales y políticos complejizan y enriquecen la trama, sin obstaculizar el desarrollo y la resolución del enigma central. Este vértigo irresistible es el que termina dotando a Bolita de esa atemorizante densidad de iceberg que transpiran sus páginas. Donde sólo se nos muestra la puntita de todo aquello que yace debajo, sin salir nunca a la luz. 
Fernando Ariel García

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