martes, 12 de abril de 2022

LOS CRÍMENES DE GRINDELWALD: HARRY POTTER MATA ANIMAL FANTÁSTICO

Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald. Director: David Yates. Protagonistas: Eddie Redmayne (Newt Scamander), Katherine Waterston (Tina Goldstein), Dan Fogler (Jacob Kowalski), Alison Sudol (Queenie Goldstein), Ezra Miller (Credence Barebone), Zoë Kravitz (Leta Lestrange), Callum Turner (Theseus Scamander), Claudia Kim (Nagini), William Nadylam (Yusuf Kama), Kevin Guthrie (Abernathy), Jude Law (Albus Dumbledore), Johnny Depp (Gellert Grindelwald), Carmen Ejogo (Seraphina Picquery), Poppy Corby-Tuech (Vinda Rosier), Victoria Yeates (Bunty) y Jessica Williams (Lally Hicks), entre otros. Participación especial de Fiona Glascott (Minerva McGonagall). Guionista: J.K. Rowling. Warner Bros. Pictures Pictures / Heyday Films. EE.UU., 2018. Estreno en la Argentina: 14 de noviembre de 2018.


Los últimos serán los primeros. Era obvio que la explotación zoológica de Animales fantásticos y dónde encontrarlos no tenía la espalda argumental para bancar cinco películas, por más carismáticos que resulten los bichos acumulados en una valija. Así que se hizo lo que había que hacer para garantizar la supervivencia de una franquicia que, a priori, parecería inmortal. Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald (Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald), será la segunda entrega de la serie, pero funciona mejor como punto de partida de esta larga travesía.


Dejando de lado la comedia (sin olvidarse de lo necesaria que es para distender y/o preparar climas más densos), todo en esta película de David Yates y J.K. Rowling se vuelve más oscuro y ominoso, con pretensiones de trascendencia dramática y mucha pose de seriedad, que busca disimular la chatura argumental y la ausencia de originales vueltas de tuerca. La rendición incondicional aparece firmada con su sujeción (tan inevitable como innecesaria) a la saga madre, la que dio origen al Mundo Mágico y la que sigue siendo motor y ancla de sus ficciones derivadas. Si Harry Potter es el Batman de este universo mágico, a Animales fantásticos se le acaba de cercenar la posibilidad de llegar a ser el Superman que vuele a su lado, sólo se le permitirá volverse el Robin que crezca a la sombra del Hombre Murciélago.


Por esa razón, el nudo argumental se planta en hechos pasados, ya declamados en la saga literaria y cinematográfica de Harry. La campaña supremacista de Grindelwald y su deseo de imponer un nuevo orden mundial donde él sea rey, los hechiceros fundamentalistas hagan cumplir sus deseos; y los humanos ejecuten sus órdenes. Un menú xenófobo y dictatorial que necesitará ser detenido a tiempo. Y aquí entra en escena Albus Dumbledore, futuro mentor de Harry Potter, para ordenar el ejército de magos buenos que deberá presentar batalla; y obturar definitivamente cualquier intento independentista que pueda soñar el magizoólogo Newt Scamander, que seguirá detentando el título protagónico, pero ha perdido el poder de decisión.


Per se, este giro de ciento ochenta grados no es ni bueno ni malo. Y todo dependerá de las elecciones creativas que se tomen sobre este nuevo tablero de operaciones. A mí, personalmente, las movidas que se jugaron en esta instancia de la partida, me parecieron bastante obvias y previsibles, carentes de riesgo y netamente preparatorias para el avance de Dumbledore sobre el interior de la narración, enfocado ahora hacia el horizonte de la Guerra Global de Magos y el encontronazo definitorio entre Dumbledore y Grindelwald. Lo cual plantea un problema argumental de peso, porque Harry Potter ya se encargó de contar cuándo y cómo termina dicha escaramuza. Habrá que ver qué conejo sacan de la galera para que el aburrimiento no mate a los animalitos de la valija.
Fernando Ariel García 

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