viernes, 5 de abril de 2019

¡SHAZAM!: QUISIERA SER (UN SUPERHÉROE) GRANDE

¡Shazam! Director: David Sandberg. Protagonistas: Zachary Levi (Shazam), Asher Angel (Billy Batson), Mark Strong (Dr. Thaddeus Sivana), Jack Dylan Grazer y Adam Brody (Freddy Freeman), Grace Fulton y Michelle Borth (Mary Bromfield), Ian Chen y Ross Butler (Eugene Choi), Jovan Armand y D.J. Cotrona (Pedro Peña), Faithe Herman y Meagan Good (Darla Dudley), Djimon Hounsou (el Mago Shazam), Cooper Andrews (Victor Vasquez), Marta Milans (Rosa Vasquez) y John Glover (padre de Sivana), entre otros. Guión: Henry Gayden y Darren Lemke, basado en personajes creados por Bill Parker y C.C. Beck; y situaciones desarrolladas por Geoff Johns y Gary Frank para DC Comics. Warner Bros. / DC Entertainment / New Line Cinema / Seven Bucks Productions / The Safran Company. EE.UU., 2019. Estreno en la Argentina: 4 de abril de 2019. 




No sé si a ustedes les pasa lo mismo. Pero desde que Marvel le encontró la vuelta al cine de superhéroes y definió el género para el contemporáneo adn hollywoodense, yo siento que DC anda como bola sin manija intentando encontrar un estilo y una perspectiva que le permita competir de igual a igual, porque hasta ahora viene corriendo de atrás a la Casa de las Ideas. Y ¡Shazam! (Shazam!) ejemplifica claramente esta crisis identitaria que tiene a la Distinguida Competencia atrapada en la pretenciosa lógica pat(h)ológica instaurada por Christopher Nolan en su trilogía batmaniana. 


Primero y principal, el superhéroe que inauguró el nombre de Capitán Marvel allá por 1940, no puede ser llamado así en el film que protagoniza por razones obvias: Marvel ya es una marca cinematográfica con peso específico propio en el inconsciente colectivo de los espectadores; y DC no va a darle más relevancia de la que ya tiene. Sobre todo, cuando hace un mes le estrenaron una Capitana Marvel que está descosiendo las taquillas del mundo entero. 


Segundo: Una vez que se decide a jugar en el terreno que Marvel mejor maneja, el de la comedia superheroica, lo hace sin respetar la propia premisa que intenta explotar. La idea central, citada durante el metraje, es la de hacer una Quisiera ser grande con Zachary Levi interpretando a Tom Hanks con superpoderes. Una interesante propuesta que garpa los mejores momentos de la película, con un Capi… Perdón, con un paladín de pantimedias rojas que se comporta como un adolescente sobreexitado. Básicamente, porque es un adolescente sobreexitado, metido en el cuerpo de un superhombre adulto. Lástima que Asher Angel componga al adolescente metido en el cuerpo de un adolescente como si fuera un adulto, dueño de las herramientas y la resolución necesarias para encauzar el conflicto familiar que lo moviliza. 


Con todo esto (o a pesar de ello, no lo sé), David Sandberg logra una película entretenida, llena de clichés y fácil de ver. Un poco larga y bastante previsible, que sigue muy de cerca (escena intertítulos finales incluida) el arco argumental de Shazam! que Geoff Johns y Gary Frank firmaron en las páginas de Justice League entre 2012 y 2013. Un relato iniciático convencional, que cumple con el cometido de contar el origen del héroe. Y una aventura tan familiar como familiera, que permite inferir una secuela mucho más interesante y, esperemos, asumida en el rol que quiera ocupar. Hay que quedarse hasta el final. 
Fernando Ariel García

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