Hope.
El primer impacto.
Director: Na
Hong-jin. Protagonistas:
Hwang
Jung-min, Zo In-sung, Hoyeon, Michael Fassbender, Alicia Vikander,
Taylor Russell, Cameron Britton, Eum Moon-suk, Lee Sang-hee y Im
Hyun-sik, entre otros. Guionista:
Na
Hong-jin.
Forged
Films / Plus M Entertainment. Corea del Sur, 2026. Estreno en la
Argentina: 8 de octubre de 2026.
No
importa tanto lo que pasa, porque la verdad es que tampoco pasa
tanto. De las dos horas y media de metraje, el 50% es una persecución
y el otro 50% es una cacería. Pero hay que ver Hope: El primer
impacto (Hope) para entender por qué esta película de
ciencia-ficción, terror, thriller policial y acción desbordante de
sangre y adrenalina, se vuelve tan atrapante, adictiva y
sorprendente, como para tenerte pegado a la butaca, comiéndote las
uñas y yendo de sobresalto en sobresalto.
El
logro formal de Na Hong-jin es, en una sola palabra, impresionante.
Ya lo escribí, pero vale la pena repetirlo. El ejercicio narrativo
marida el suspenso del Tiburón de Steven Spielberg, la paranoia de
La Cosa de John Carpenter, la alegoría del Avatar de James Cameron y
la crítica sociopolítica del Parasite de Bon Joon-ho. A mi modesto
entender, habla sobre la tensión entre las dos Coreas, pero el
mensaje es completamente universal en esta época de prejuicios
instalados, respuestas violentas e inmediatas, miedo a lo desconocido
y odio hacia el inmigrante que, de acuerdo con los relatos
hegemónicos carentes de mirada crítica, viene a apropiarse de todo
lo nuestro.
Tan
virtuosa como trepidante, el manejo de cámaras le come el
protagonismo a todos los actores que atraviesan la pantalla. No
importa lo bien que están (y están muy bien), es la mirada del
director la que le insufla vida, vértigo, desmesura y humanidad a
este pueblo costero surcoreano que se verá sacudido por la aparición
de unas criaturas desconocidas y con una agenda que desconocemos.
Y en
ese punto, el desconocimiento, la incapacidad para comunicarnos con
el otro, para intentar entendernos, es donde radica el poderoso
concepto que sostiene semejante tour de force. Una idea que refleja y
sintetiza el tiempo que habitamos, el matadero en que se ha
convertido nuestra calle, nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro
mundo. La aniquilación preventiva del otro como respuesta primera y
primaria, sin detenernos a pensar que el otro del otro somos
nosotros.
Fernando
Ariel García


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