La
vida es así. Director: Riccardo Milani. Protagonistas: Giuseppe
Ignazio Loi, Virginia Raffaele, Diego Abatantuono, Aldo Baglio,
Pietro Ragusa, Geppi Cucciari, Jacopo Cullin, Niccolò Senni, Denis
Fasolo, Massimiliano Medda, Ignazio Deligia, Gabriele Cossu, Antonio
Ledda, Carlo Cracco. Guionistas: Riccardo Milani, Michele Astori.
Wildside / Our Films / Medusa Films / PiperFilm. Italia, 2025.
Estreno en la Argentina: 8 de octubre de 2026.
En
la base de todo, se encuentra un caso real. El del pastor sardo
Ovidio Marras (1939-2024), que hasta el último suspiro se negó a
vender su humilde enclave, en una de las playas más bellas de
Italia, al desarrollador inmobiliario más capitalista y más salvaje
del mercado. Gracias a su negativa, el cielo límpido, el sol
tórrido, las aguas cristalinas, las arenas blancas, las dunas
cubiertas de agreste vegetación, los acantilados de granito y piedra
caliza, continuaron (y continúan) siendo de acceso público. El
sueño (o la pesadilla) del exclusivo resort privado para muy pocos
(muy ricos), quedó en la nada.
Con
esta historia, La vida es así (La vita va cosí) articula una
comedia costumbrista con certeros toques de crítica social. La
conocida pelea entre David y Goliath, metáfora de las mayorías
trabajadoras y las minorías oligárquicas, que para los italianos
también representa el destrato que el sur pobre y subdesarrollado
sufre permanentemente a manos del opulento e industrializado norte.
En este caso puntual, los habitantes de la postergada comuna de
Belessa Manna en la Cerdeña sudoccidental, contra los popes
inmobiliarios de la suntuosa Milán, con vista privilegiada al mítico
Duomo.
Así
como las ofertas exponenciales representan la voracidad incontenible
del que todo lo obtiene gracias a la prepotencia del dinero, la
resistencia en soledad expresa la dignidad que no se vende ni por
todo el oro del mundo. En el medio, la película elabora con
precisión la manipulación capitalista sobre las necesidades reales
de una comunidad detenida en el tiempo y marginada por las políticas
públicas. La programación del enfrentamiento entre lugareños (el
clásico “pobres contra pobres”) exhibe la fragmentación del
tejido social bajo la lógica de mercado, hábil para gestionar la
escasez e instalar la descarnada competencia entre vulnerables,
anulando cualquier atisbo de cuestionamiento hacia las instaladas
estructuras de desigualdad y concentración de la riqueza.
Posturas
ideológicas de extrema actualidad, que la aplicación del grotesco
permite desdramatizar sin restarle complejidad, profundidad y madurez
al planteo. Haciendo honor (y rindiendo culto) al clásico formato de
la commedia all’italiana de los años ‘50, la fauna humana que
Riccardo Milani hace desfilar delante nuestro, alterna la risa con la
crueldad, la picardía con el oportunismo, la moral difusa con el
carisma magnético. Retrato de la contradicción de una sociedad
desconcertada que, por suerte, logra identificar lo importante y lo
urgente justo antes de saltar al vacío. Qué se le va a hacer, la
vida es así.
Fernando
Ariel García



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