miércoles, 14 de octubre de 2026

LA VIDA ES ASÍ: LA DIGNIDAD AL PODER

La vida es así. Director: Riccardo Milani. Protagonistas: Giuseppe Ignazio Loi, Virginia Raffaele, Diego Abatantuono, Aldo Baglio, Pietro Ragusa, Geppi Cucciari, Jacopo Cullin, Niccolò Senni, Denis Fasolo, Massimiliano Medda, Ignazio Deligia, Gabriele Cossu, Antonio Ledda, Carlo Cracco. Guionistas: Riccardo Milani, Michele Astori. Wildside / Our Films / Medusa Films / PiperFilm. Italia, 2025. Estreno en la Argentina: 8 de octubre de 2026.


En la base de todo, se encuentra un caso real. El del pastor sardo Ovidio Marras (1939-2024), que hasta el último suspiro se negó a vender su humilde enclave, en una de las playas más bellas de Italia, al desarrollador inmobiliario más capitalista y más salvaje del mercado. Gracias a su negativa, el cielo límpido, el sol tórrido, las aguas cristalinas, las arenas blancas, las dunas cubiertas de agreste vegetación, los acantilados de granito y piedra caliza, continuaron (y continúan) siendo de acceso público. El sueño (o la pesadilla) del exclusivo resort privado para muy pocos (muy ricos), quedó en la nada.


Con esta historia, La vida es así (La vita va cosí) articula una comedia costumbrista con certeros toques de crítica social. La conocida pelea entre David y Goliath, metáfora de las mayorías trabajadoras y las minorías oligárquicas, que para los italianos también representa el destrato que el sur pobre y subdesarrollado sufre permanentemente a manos del opulento e industrializado norte. En este caso puntual, los habitantes de la postergada comuna de Belessa Manna en la Cerdeña sudoccidental, contra los popes inmobiliarios de la suntuosa Milán, con vista privilegiada al mítico Duomo.


Así como las ofertas exponenciales representan la voracidad incontenible del que todo lo obtiene gracias a la prepotencia del dinero, la resistencia en soledad expresa la dignidad que no se vende ni por todo el oro del mundo. En el medio, la película elabora con precisión la manipulación capitalista sobre las necesidades reales de una comunidad detenida en el tiempo y marginada por las políticas públicas. La programación del enfrentamiento entre lugareños (el clásico “pobres contra pobres”) exhibe la fragmentación del tejido social bajo la lógica de mercado, hábil para gestionar la escasez e instalar la descarnada competencia entre vulnerables, anulando cualquier atisbo de cuestionamiento hacia las instaladas estructuras de desigualdad y concentración de la riqueza.


Posturas ideológicas de extrema actualidad, que la aplicación del grotesco permite desdramatizar sin restarle complejidad, profundidad y madurez al planteo. Haciendo honor (y rindiendo culto) al clásico formato de la commedia all’italiana de los años ‘50, la fauna humana que Riccardo Milani hace desfilar delante nuestro, alterna la risa con la crueldad, la picardía con el oportunismo, la moral difusa con el carisma magnético. Retrato de la contradicción de una sociedad desconcertada que, por suerte, logra identificar lo importante y lo urgente justo antes de saltar al vacío. Qué se le va a hacer, la vida es así.
Fernando Ariel García

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