viernes, 29 de marzo de 2013

IN MEMORIAM: MANUEL GARCÍA FERRÉ (1929-2013)

Si en la Argentina podemos hablar de una industria del dibujo animado (o de algo parecido a una industria del dibujo animado), es por el tesón, el empeño, la amorosa dedicación que este hombre puso en cada uno de sus trabajos, en cada uno de sus emprendimientos. Manuel García Ferré, fallecido ayer en la ciudad de Buenos Aires que adoptó como propia, había nacido en Almería (España) en 1929. La experiencia de la Guerra Civil española lo marcó profundamente y lo llevó a tomar la opción por los niños, dedicándole al público menudo sus obras más famosas y populares.


Llegado a la Argentina a los 17 años, se inició como dibujante en agencias de publicidad, donde su imparable creatividad le permitió animar algunas de las publicidades más recordadas y galardonadas de la historia local. En 1952 logró colocar su primer personaje importante en la revista Billiken: el pollo Pi Pío, originalmente un linyerita de buen corazón, pronto se vio reconvertido en un aventurero trotamundos que le permitió a García Ferré volar por los territorios de las vanguardias plásticas, liberar los limites de la imaginación y crear los prototipos de un par de figuras que lo colocarían en los primeros planos de la industria: Hijitus y Oaky.

El mundo de Hijitus

Con el estreno televisivo de la serie Hijitus en 1967, el fenómeno García Ferré terminó de explotar, su tierna e inocente visión del mundo se hizo carne en la audiencia y el universo creativo del autor terminó de plasmarse por completo en la mágica ciudad de Trulalá, habitada por Hijitus (y su alter ego superheroico Súper Hijitus), Pichichus, Oaky, Neurus, Pucho, la bruja Cachavacha, el Comisario, Gold Silver, el Boxitracio, Gran Hampa, Raimundo, La Marañaza, Kechum, Trucu y una lista que podría seguir hasta la eternidad. Entre sus éxitos televisivos también debemos contar los cortos de Calculín, el dragoncito Chipi, Chifuleta y El Patriarca de los Pájaros, los ciclos de entretenimientos El Club de Anteojito y El Club de Hijitus y, sobre todo, los micros de divulgación científica de El libro gordo de Petete.

Portada del mítico primer número de Anteojito

Gracias a la repercusión alcanzada por Hijitus en TV, García Ferré apuntó sus cañones a la pantalla grande, en donde debutó con Mil intentos y un invento (1972, protagonizada por Anteojito), a la que le seguirían Las aventuras de Hijitus (1973, recopilación de episodios televisivos), Petete y Trapito (1975), Ico, el caballito valiente (1981), Manuelita (1999, basada en el personaje de María Elena Walsh), Corazón, las alegrías de Pantriste (2000) y Soledad y Larguirucho (2012).

Estatua de Larguirucho en el Pase de la Historieta de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Apoyado en el éxito de dos de sus personajes animados con impronta publicitaria, Anteojito y Antifaz, García Ferré creó la revista Anteojito en 1964. De carácter enciclopédico universal, enlazada con las necesidades de la currícula escolar, la publicación acompañó el crecimiento de miles de millones de argentinos hasta que cayó vencida por la crisis inabarcable del 2001. La experiencia editorial de García Ferré se amplió con Antifaz, Aventuras de Hijitus, Desventuras de Larguirucho, los fascículos coleccionables de El libro Gordo de Petete y las revistas generalistas Muy Interesante y Ser Padres Hoy.

Mundialito, mascota del Mundial de Fútbol de 1978, fue una de las creaciones más controvertidas de los Estudios García Ferré

Empresario emprendedor que vio en el modelo de Walt Disney el camino a seguir, hizo que sus personajes traspasaran las fronteras del papel y la pantalla para convertirse en mercaderías de todo tipo y color, entre ellas una serie de discos de vinilo, un cacao en polvo y los muñequitos coleccionables del chocalatín Jack, consumos obligados para todos aquellos que hoy estamos alrededor de los 50 años. Cuestionado por los valores conservadores que privilegiaban sus contenidos, fue un artista único en su género, en permanente sintonía con el imaginario infantojuvenil de los ’60 y ’70, al que no sólo marcó sino que, en gran medida, ayudó a construir y desarrollar. Cuando todos nosotros seamos simples motas de polvo desperdigadas por el tiempo, las entrañables criaturas de García Ferré continuarán siendo parte fundante de la memoria de millones de hombres y mujeres, habitando por siempre y para siempre ese rincón del corazón que llamamos Infancia.
Fu fú… y chucu chucu chucu.

Liniers, en La Nación del 29 de marzo

Rep, en Radar (suplemento de Página 12) del 31 de marzo

Rep, en Página 12 del 29 de marzo

Nik, en La Nación del 29 de marzo

Erlich

Junior

Sendra, en Clarín del 29 de marzo:
César Da Col, en Página 12 del 29 de marzo:
Soledad, en Clarín del 29 de marzo:

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