martes, 14 de febrero de 2012

EL TIEMPO PASA

De acuerdo con la leyenda, mientras estaba rodando Machete bajo las órdenes de Robert Rodríguez, la escultural Jessica Alba debió lidiar con un inesperado e incontrolable desborde del pañal de su hija. El director quedó asombrado al ver la coreografía desarrollada por Alba para cambiar a su pequeña sin manchar el vestuario ni la escenografía, ni detener innecesariamente la filmación. “¿Qué tal una espía mamá?”, dicen que dijo segundos antes de empezar a elucubrar una nueva secuela para la saga de los Mini Espías.


Cierto o no, algo parecido es lo que dispara la acción de Mini Espías 4 y los ladrones del tiempo (Spy Kids 4: All the Time in the World, 2011), relanzamiento de una trilogía que supo ser lucrativa y desafiante desde lo creativo, pero que aquí no logra escapar de la autoimpuesta cárcel visual para progresar argumentalmente más allá de lo esperado y esperable. Que no se malentiendan estas palabras. El filme es sensorialmente arrebatador, sumamente llevadero, divertido y ciento por ciento efectivo en el rubro entretenimiento. Cine pochoclero o industrial, hecho como se debe. Ni más ni menos que una hora y pico de controlado desborde, en dónde Rodríguez consigue crear el entorno necesario para que semejante catarata de desmesuras mantenga la lógica interna de una trama que nunca se toma las cosas en serio.


Ocho años después de la tercera entrega de la serie, el paso del tiempo es el concepto que amalgama las dos grandes patas de esta cuarta historia: La aventura de súper espías y la priorización de los valores familiares. En el medio de todo, encontramos a Marissa Wilson Cortéz (Jessica Alba) luchando duro por detener al malvado Time Keeper (Jeremy Piven), que amenaza con robarse todo el tiempo del planeta; y por mantener cierto dejo de “normalidad” en su matrimonio, apoyando los sueños laborales de su esposo (Joel McHale), fortaleciendo los lazos afectivos con sus hijastros Rebecca y Cecil (Rowen Blanchard y Mason Cook); y criando a su hija recién nacida. Todo ello, intentando mantener en secreto su condición de espía estrella de la organización OSS.


Promediando el metraje, la aparición de los originales Mini Espías, Carmen y Juni Cortéz (los crecidos Alexa Vega y Daryl Sabara), sobrinos de Marissa, sirve para decantar todo hacia el final feliz que sus protagonistas merecen, relanzamiento del proyecto Mini Espías incluido con tres niños que ya han demostrado estar a la altura de las circunstancias. No hay nada más lindo que la familia unida, parecerían atestiguar entonces los Cortéz, que llegan a contar hasta con un cameo de Antonio Banderas (Gregorio Cortéz, padre de Carmen y Juni), con destino directo a DVD tras haber sido desechado del metraje cinematográfico.


Sobrepoblado de una iconografía que homenajea a Dalí en el uso (y abuso) de relojes y maquinarias de precisión faraónicas, minuteros y segunderos que se salen de la pantalla gracias a los milagros del 3D, Mini Espías 4 es una película para chicos (de edad y/o de alma) con lugar libre en su capacidad de asombro. Tuve la suerte de ver la película en una función de prensa donde también fueron invitados los hijos de los cronistas. Y gracias a los lentes 3D pude ver en ellos las sonrisas más grandes y las bocas más abiertas de mi vida. Una experiencia hermosa.
De lejos, lo mejor de toda la película
Fernando Ariel García


Mini Espías 4 y los ladrones del tiempo. Director: Robert Rodríguez. Protagonistas: Jessica Alba, Rowen Blanchard, Mason Cook, Jeremy Piven, Joel McHale, Alexa Vega, Daryl Sabara, Ricky Gervais y Antonio Banderas, entre otros. Guionista: Robert Rodríguez. Dimension Films y Troublemaker Studios. EE.UU., 2011.

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