The
Rise of Ultraman Nº 1-5.
Guionistas:
Kyle Higgins y Mat Groom. Basado en personajes y situaciones creados
por Eiji Tsuburaya. Dibujantes: Francesco Manna, Ed McGuinness y
Espen Grundetjern, Michael Cho, Gurihiru. Colorista: Espen
Grundetjern. Letrista: Ariana Maher. Portadistas: Alex Ross, Jorge
Molina (regulares), Arthur Adams y Jason Keith, Artgerm, Kia Asamiya,
John Tyler Christopher, Olivier Coipel y Romulo Fajardo Jr., Masayuki
Goto, Adi Granov, Kim Jacinto y Rachelle Rosenberg, Yuji Kaida, Ed
McGuinness y Matthew Wilson, E.J. Su, Skottie Young (alternativas).
Editor: Tom Brevoort. Marvel Comics. EE.UU., noviembre de 2020 a
marzo de 2021.
Tengo
que leer más mangas. Quiero leer más mangas. Mangas nuevos o que,
al menos, sean nuevos para mí. Pero no doy pie con bola. Todo lo
nuevo que miro me parece un espanto, no me gusta o no me llama la
atención. Así que termino cayendo en las redes de mis viejos
conocidos: Tezuka, Otomo, Ikegami, Tatsumi, Taniguchi, Nagai,
Urasawa, Kojima, Nakazawa, Koike y un par más que ahora no me vienen
a la cabeza.
Iba
pensando en esto, en todo lo que me estoy perdiendo por tener la
neurona desatenta, cuando me crucé con un Ultraman gigante dibujado
por Alex Ross. De inmediato, tiré mis elucubraciones al tacho y
volví a ser ese pibe sentado frente al televisor en blanco y negro,
con los ojos fijos en las páginas impresas a dos colores del
Billiken. Si algo sabe hacer Alex Ross (y lo hace muy bien) es vender
hasta lo invendible. Y, como corresponde, me vendió este The Rise of
Ultraman que introduce al abuelo de los Power Rangers en el
Multiverso de Marvel.
Sacando las páginas de Michael Cho, el resto está muy
por debajo del catártico efecto nostálgico que irradia la magnífica
portada. Más cerca del “ni fu ni fa”
que del desbarranco completo, se deja leer. Sin exigencias. Pero al
pibe con la cabeza sintonizada con esa tele en blanco y negro, los
contenidos le reverdecen la memoria del corazón. Kaijus gigantes y
la fusión de Shin Hayata con el gigantesco guerrero Ultra. Con eso
alcanza y sobra.
En
un marco de teorías conspirativas, la historia aggiorna el origen
clásico del superhéroe japonés que terminaría siendo franquicia
global. Y lo hace con una bienvenida trampita. Sabiendo todo lo que
vino después de la serie clásica de los ‘60, incorpora
retroactivamente en la trama la mitología íntegra de los
Ultramanes, esa especie de Tropa de Linternas Verdes vestida con
uniformes rojos y plateados. Incluyendo a Ultra Q, primo nipón de la
Dimensión Desconocida en donde Eiji Tsuburaya testeó las bases que
terminarían sustentando el suceso. Y prometiendo la llegada de Ultra
7. Con qué poco me conformo.
Fernando
Ariel García

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