viernes, 14 de agosto de 2026

ULTRAMAN: CERTERO ATAQUE AL CORAZÓN

The Rise of Ultraman Nº 1-5. Guionistas: Kyle Higgins y Mat Groom. Basado en personajes y situaciones creados por Eiji Tsuburaya. Dibujantes: Francesco Manna, Ed McGuinness y Espen Grundetjern, Michael Cho, Gurihiru. Colorista: Espen Grundetjern. Letrista: Ariana Maher. Portadistas: Alex Ross, Jorge Molina (regulares), Arthur Adams y Jason Keith, Artgerm, Kia Asamiya, John Tyler Christopher, Olivier Coipel y Romulo Fajardo Jr., Masayuki Goto, Adi Granov, Kim Jacinto y Rachelle Rosenberg, Yuji Kaida, Ed McGuinness y Matthew Wilson, E.J. Su, Skottie Young (alternativas). Editor: Tom Brevoort. Marvel Comics. EE.UU., noviembre de 2020 a marzo de 2021.


Tengo que leer más mangas. Quiero leer más mangas. Mangas nuevos o que, al menos, sean nuevos para mí. Pero no doy pie con bola. Todo lo nuevo que miro me parece un espanto, no me gusta o no me llama la atención. Así que termino cayendo en las redes de mis viejos conocidos: Tezuka, Otomo, Ikegami, Tatsumi, Taniguchi, Nagai, Urasawa, Kojima, Nakazawa, Koike y un par más que ahora no me vienen a la cabeza.


Iba pensando en esto, en todo lo que me estoy perdiendo por tener la neurona desatenta, cuando me crucé con un Ultraman gigante dibujado por Alex Ross. De inmediato, tiré mis elucubraciones al tacho y volví a ser ese pibe sentado frente al televisor en blanco y negro, con los ojos fijos en las páginas impresas a dos colores del Billiken. Si algo sabe hacer Alex Ross (y lo hace muy bien) es vender hasta lo invendible. Y, como corresponde, me vendió este The Rise of Ultraman que introduce al abuelo de los Power Rangers en el Multiverso de Marvel.

Michael Cho

Sacando las páginas de Michael Cho, el resto está muy por debajo del catártico efecto nostálgico que irradia la magnífica portada. Más cerca del “ni fu ni fa” que del desbarranco completo, se deja leer. Sin exigencias. Pero al pibe con la cabeza sintonizada con esa tele en blanco y negro, los contenidos le reverdecen la memoria del corazón. Kaijus gigantes y la fusión de Shin Hayata con el gigantesco guerrero Ultra. Con eso alcanza y sobra.


En un marco de teorías conspirativas, la historia aggiorna el origen clásico del superhéroe japonés que terminaría siendo franquicia global. Y lo hace con una bienvenida trampita. Sabiendo todo lo que vino después de la serie clásica de los ‘60, incorpora retroactivamente en la trama la mitología íntegra de los Ultramanes, esa especie de Tropa de Linternas Verdes vestida con uniformes rojos y plateados. Incluyendo a Ultra Q, primo nipón de la Dimensión Desconocida en donde Eiji Tsuburaya testeó las bases que terminarían sustentando el suceso. Y prometiendo la llegada de Ultra 7. Con qué poco me conformo.
Fernando Ariel García

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