Coordenadas.
Autores: Carina Altonaga, Willy Amaru, Martín Ameconi, Daniel
Basilio, Nicolás Brondo, Diego Caballín, Sofía Caporales, Laura
Dattoli, Nabila Heis, Beibi Kebab, Mateo López, Feli Punch, Nacha
Vollenweider. Diseño gráfico y maquetación: Matías Vergara.
Jurado de la convocatoria: Andrés Accorsi, Estefanía Henao Barrera,
Lucía Rovira. Portadista: Pedro Mancini. Coordinación General:
Diana Romero. En Clave de Historieta / Loco Rabia / Own Hz.
Argentina, julio de 2026. Descarga gratuita aquí.
La
luz y la oscuridad, la herida y la cicatriz, la presencia y la
ausencia, lo sacro y lo profano, el asco y el orgullo. Lo interno y
lo externo, lo concreto y lo ideal, la partida y la llegada, la
generalidad y el detalle. La calle y el palacio, la habitación y la
plaza, la creación y el derrumbe, el silencio y el ruido. Lo vivido
y lo deseado, el sueño y la pesadilla, la certeza y la duda. La
carne y el concreto. El pasado, el presente y el futuro.
La
individualidad en medio de la muchedumbre. El cruce
entre lo instantáneo y lo eterno. La tensión entre el estar y el pertenecer. La paz de los cementerios y el reclamo de los
deudos. La recuperación de los patrimonios. La perseverancia de la
memoria. El paso del tiempo y el peso de los mandatos. El trazado
real y el diseño místico.
Como
toda (buena) guía de viajes internos y externos, Coordenadas
condensa los valores e ideas asociados a una ciudad, cualquiera y
específica. En una serie de recorridos, tan puntuales como abiertos,
explora el territorio, expone la identidad urbana de los espacios
privados y comunes, haciendo hincapié en la relación que entablan
con las particularidades humanas que los habitan, los transitan y los
modifican. Y que, a cambio, son habitadas, transitadas y modificadas
por la huella metropolitana que la Historia dibuja dentro de sus
historias.
Para
una propuesta de esta naturaleza, el formato antológico le cae como
anillo al dedo. Estilos, colores, registros, perspectivas distintas,
enfrentadas y confluyentes, que dan en el centro emocional del rito
transeúnte o se pierden antes de llegar a destino, encontrando (¿por
azar? ¿por ventura?) un nuevo mojón para la construcción del
intransferible vínculo entre el lugar y la persona. Esa mochila
existencial donde podemos guardar todo lo que es nuestro sin que sea
nuestro. Un par de coordenadas concretas y abstractas que nos
permiten reconocernos como lo que somos, bichos de ciudad.
Fernando
Ariel García




No hay comentarios:
Publicar un comentario