martes, 3 de enero de 2017

UN MONSTRUO VIENE A VERME: EL ÁRBOL DE LA BUENA MUERTE

Un monstruo viene a verme. Director: Juan Antonio Bayona. Protagonistas: Liam Neeson, Felicity Jones, Sigourney Weaver, Lewis MacDougall y Toby Kebbell, entre otros. Participación especial de Geraldine Chaplin. Guionista: Patrick Ness, basado en su novela homónima, inspirada en una historia original de Siobhan Dowd. Apaches Entertainment / La Trini / A Monster Calls / Participant Media / River Road Entertainment. España / EE.UU. / Reino Unido, 2016. Estreno en la Argentina: 26 de enero de 2017. 

Una madre, enferma de cáncer, sufriendo por la posibilidad de una muerte cercana y la culpa que le genera el dejar así a su hijo adolescente. El hijo, desbordado por la enfermedad de su madre, temeroso de lo que pueda pasarles y, como si esto fuera poco, víctima del bullyng escolar. Un padre, distanciado física y emocionalmente de todo y de todos, con buenas intenciones que no sabe cómo poner en práctica. Una abuela, atormentada por la probable pérdida de su hija y algo desconcertada por el comportamiento de su nieto. Y un monstruo antiguo, en realidad un gigantesco árbol humanoide, de cuyas hojas puede sintetizarse un potente remedio contra el dolor más grande de este mundo. 


Con estos elementos, el español Juan Antonio Bayona construye una película hermosa y devastadora, cariñosa y cruel, triste y redentora, donde las lágrimas de la bronca y la felicidad se confunden, se funden en un entramado fantástico que remite a los mitos arcaicos y la envolvente realidad cotidiana. Relato de aprendizaje y moderno cuento gótico de terror, sus raíces milyunanochescas abrazan nuestros miedos más humanos y profundos para exorcizarlos hasta que la honestidad brutal valga (literalmente) la pena.


Metáfora sobre la capacidad sanadora de la ficción (hablada, escrita, dibujada), Un monstruo viene a verme (A Monster Calls) sabe prescindir de los golpes bajos que la vida suele propinarnos y por eso se eleva a la categoría de arte. En animación acuarelada o en hiperrealismo computarizado, los sueños y las pesadillas, las esperanzas y las frustraciones de ese chico serán las nuestras, sus deseos se convertirán en nuestras plegarias y su iluminación final forjará la preciosa enseñanza que vamos a llevarnos a casa: La verdad nos hace libres. Y aunque nuestro paso por este mundo siga siendo una relativa incógnita de tiempo, nuestro paso por la existencia de los que amamos es la única certeza eterna que vamos a plantar. 


Sin dudas, una de las más grandes películas que el cine pueda habernos obsequiado. En este año y en esta vida. 
Fernando Ariel García

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