jueves, 25 de abril de 2013

CARLITOS: BALADA DEL HÉROE POSIBLE

Voy a aclararlo de entrada. Soy fanático del Batman de Adam West. Generacionalmente, pertenezco al ejército de pibes que ocuparon las tardes de su niñez frente al televisor en blanco y negro, detenido en la señal del viejo Canal 9 para ver las aventuras del Hombre Murciélago antes y después de Música en Libertad, o algún programa parecido. Aún hoy, después de Tim Burton y Chris Nolan, sigo pensando que el Batman de Adam West es el mejor Batman fílmico y/o televisivo de todos. Y por ello, cualquier cosa que toque (de lleno o tangencialmente) aquella serie televisiva, mi percepción de aquella serie televisiva, me gusta. Mucho.

¿Qué bueno estaría un Batman dibujado por Sergio Monjes, no?

En Carlitos, novela gráfica de Sebastián A. Rizzo y Sergio Monjes (más una participación especial de Omar Nicosia), el Batman de Adam West forma parte del ADN emocional del personaje principal, veterano molido a palos por la vida y arrojado en este rincón del mundo que es Buenos Aires, tan ajena y cruel como puede serlo cualquier gran ciudad del mundo. El inocente (o no tanto) Batman de Adam West pareciera representar todo aquello que Carlitos ya no tiene, principalmente felicidad y algún tipo de sentido que dé sentido a esa mecánica costumbre de levantarse todos los días. Carlitos tiene una familia y un trabajo (de mierda, es cierto), pero está desconectado de todo ello porque, principalmente, está desconectado de sí mismo.

Carlitos, de mal en peor

Habitado por la depresión, aislado de afectos y defectos a causa de la desesperación que sigue tras el vacío que deja la muerte del ser amado, está en el punto de llegada de una sumatoria de decisiones erradas, de una seguidilla de malos días que terminaron haciéndose malos años. Vaya uno a saber. La verdad es que no importa tanto ese pasado para conocer (y re-conocer) el presente patético de este hombre abrumado, atropellado y abandonado por sus circunstancias. Existencialmente fracasado, incapaz de sacarse el traje de perdedor que lleva con pena y sin gloria, ha renunciado al respeto (el propio y el ajeno) y viene pagando con los pocos jirones de dignidad humana que le quedan su derecho a encerrarse en el mundo idílico de los superhéroes en general y de Batman en particular.

Carlitos y Adam West se cruzan en la convención de cómics Animate de Buenos Aires

La casualidad o el azar (según Paul Auster no son lo mismo, aunque sean parientes), que abundan en estas páginas de pocos blancos y densos negros, terminarán dándole la oportunidad (¿la última?) de levantar cabeza y encontrarse con aquel Carlitos que fue, o que supo o quiso ser, en algún momento iluminado por la alegría de las simples cosas. Acometiendo heroicidades de poca monta, sí, que vienen a ser las únicas que un héroe posible podría llevar a cabo en este mundo de pretensiones realistas. Renacer como el Ave Fénix, dejando atrás el patetismo de un tránsito gris, parecería estar permitido. Siempre y cuando aceptemos que la redención es un paso previo (e ineludible) para alcanzar la felicidad, aunque sea sólo por un momento.
Fernando Ariel García


Carlitos. Guiones: Sebastián A. Rizzo, Omar Nicosia. Dibujos: Sergio Monjes, Omar Nicosia. Portada: Juan Bobillo. 68 páginas en blanco y negro. Universo Retro Press. ISBN: 978-987-27609-0-8. Argentina, diciembre de 2011.

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