jueves, 23 de enero de 2020

DOLITTLE: EL IRON MAN DE LA ERA VICTORIANA

Dolittle. Director: Stephen Gaghan. Protagonistas: Robert Downey Jr., Antonio Banderas, Michael Sheen, Harry Collett y Carmel Laniado, entre otros. Voces (en inglés): Emma Thompson (Poly), Rami Malek (Chee-Chee), John Cena (Yoshi), Kumail Nanjiani (Plimpton), Octavia Spencer (Dab-Dab), Tom Holland (Jip), Craig Robinson (Kevin), Ralph Fiennes (Barry), Selena Gomez (Betsy) y Marion Cotillard (Tutu), entre otros. Voces (en castellano): Regina Orozco (Poly), Paul Stanley (Chee-Chee), Jesús Alzamora (Yoshi), Faisy (Plimpton), Dalia Gutmann (Dab-Dab), Andrés Navy (Jip), Fonseca (Kevin), Daniel Giménez Cacho (Barry), Laura Tobón (Betsy) y Verónica Toussaint (Tutu), entre otros. Guion: Thomas Shepherd, basado en personajes y situaciones creados por Hugh Lofting para la saga literaria del Doctor Dolittle (1920-1952), en particular el libro The Voyages of Doctor Dolittle (1922). Música: Danny Elfman. Productor: Robert Downey Jr. Team Downey / Roth Films / Perfect World Pictures. EE.UU., 2020. Estreno en la Argentina: 23 de enero de 2020. 


John Hunter (1728-1793) está considerado como uno de los más importantes cirujanos de la historia de Escocia, sobre todo por haber sido el primero que insistió con el desarrollo de métodos médico-científicos basados en la detenida (y muy detallista) observación de los pacientes y sus entornos, a la hora de elaborar un diagnóstico y su correspondiente tratamiento. Por ese motivo, al parecer, le sirvió de sustento ideal al ingeniero civil Hugh Lofting, creador del famoso Doctor Dolittle en 1920. 


La figura del bonachón doctor que puede hablar con los animales se hizo rápidamente famosa, derivó en una larga saga de libros infantiles de didáctico tono aventurero; y de allí saltó al teatro, la radio, los dibujos animados y el cine (con los rostros de Rex Harrison en 1967 y un doblete de Eddie Murphy en 1998 y 2001). Y ahora le toca el turno a Robert Downey Jr. en esta Dolittle que pretende abarcar tanto que se queda sin apretar nada.


Que la película esté pensada, realizada y construida alrededor del lucimiento de Robert Downey Jr., no es un problema. La verdad, “el mejor actor de su generación” (Marlon Brando dixit) tiene carisma, talento y oficio para cargarse sobre los hombros cualquier cosa que le pongan, pero necesita de alguien que ordene los excesos de una propuesta que sólo busca la forma de ir redoblando permanentemente sus propias apuestas. O, en su defecto, alguien que sepa hacer de esos excesos una virtud narrativa y no confunda movimiento espasmódico con acción. 


Apuntada directamente al corazón del público infanto-juvenil, la película hace del doctor Dolittle un reluctante aventurero, tan inteligente como cabrón. Una especie de Indiana Jones superheroico que, básicamente, es el reconocible Iron Man trasplantado a la Inglaterra Victoriana. Por si quedara alguna duda, tiene su “momento armadura”, su iconoclasta mansión y una nave que cualquier paladín quisiera para sí. Además, la dinámica que entabla con los animales que lo acompañan en su travesía allende los mares, es una réplica de la que Iron Man mantiene con los Vengadores. Hay un Capi que lo pone en su lugar y un héroe novato (su Spider-Man, digamos) para que lo forme a su imagen y semejanza. 


Lo mejor de todo: La introducción animada y los cuadros del final. Eso sí, no se vayan enseguida. Como en las pelis de Iron Man,hay una escena entre los créditos de cierre. Fernando Ariel García

lunes, 20 de enero de 2020

EL IRLANDÉS: ELEGÍA DE LA ÉPICA GANGSTERIL

El irlandés. Director: Martin Scorsese. Protagonistas: Robert De Niro (Frank Sheeran), ‎Al Pacino (Jimmy Hoffa), Joe Pesci (Russell Bufalino), Ray Romano (Bill Bufalino), Bobby Cannavale (Felix Di Tullio), Anna Paquin (Peggy Sheeran), Stephen Graham (Anthony Provenzano), Stephanie Kurtzuba (Irene Sheeran), Jesse Plemons (Chuckie O'Brien), Harvey Keitel (Angelo Bruno) y Kathrine Narducci (Carrie Bufalino), entre otros. Guion: Steven Zaillian, basadoen el libro I Heard You Paint Houses, de Charles Brandt. Música original: Robbie Robertson. Productores: Martin Scorsese, Robert De Niro, Jane Rosenthal, Gastón Pavlovich, Emma Tillinger Koskoff. TriBeCa Productions / STX Entertainment / Sikelia Productions. EE.UU., 2019. Disponible en Netflix desde el 27 de noviembre de 2019. 

La tecnología actual lo permite todo. O casi. Por eso hay películas que están hechas para ser vistas en Imax, para ser vistas en cine, para ser vistas en TV y hasta para ser vistas en smartphones. Del otro lado están, por supuesto, las películas hechas para ser vistas. Y El irlandés (The Irishman) es una de estas últimas. En cualquier formato, como venga, ya sea por partes o de corrido. ¿La mejor de Scorsese? No lo sé, dependiendo del día en que intente una respuesta, puede que sí o puede que no. ¿La mejor del último Scorsese? Por afano. Y es lógico que así sea. Lo suyo quita el aliento. Y lo de De Niro, Pacino y Pesci no tiene nombre. O sí. Actuación, se le llama. Consagratoria, se le podría agregar, si no se tratara de monstruos que están más allá (y más acá) del bien y del mal. 


A los saltos temporales, uno puede ir armando la historia de Frank Sheeran (De Niro), el irlandés del título, un camionero reconvertido en asesino a sueldo, puesto a trabajar primero para el mafioso Russell Bufalino (Pesci) y, en segunda instancia, para el famoso y poderosísimo Jimmy Hoffa (Pacino), mítico líder del sindicato estadounidense de camioneros. Desaparecido a fines de julio de 1975, Hoffa fue declarado legalmente muerto en 1982; y desde entonces se viene intentando esclarecer qué es lo que pasó cuando pasó lo que todos dan por cierto. La película cuenta su versión de los hechos, que es la versión que le dio Sheeran a Charles Brandt, autor del libro en que se basa El irlandés


Pero todo esto es apenas la cáscara del film. Lo sustancioso está en el bosque, aunque cada uno de los árboles que lo conforman se bancaría un largometraje por sí solo. La mirada abarcadora de Scorsese nos cuenta el largo languidecer de la épica gangsteril que tanto le rindió a él y a otros directores. Una elegía contemplativa, revisionista y movilizadora, un mosaico hecho de diálogos filosóficos y punzantes, violencia seca y extrema, equilibrado por aquellos silenciosos ominosos y definitivos que evitan desbordes y dibujan límites que no se pueden deshacer. Una tragedia de ribetes shakespereanos tejida por lazos familiares que no paran de sangrar dolor y pérdidas. El dilema existencial que acarrea el sentido que le damos a nuestra vida, sobre todo a la hora de hacer el último balance, en medio de la soledad que tan estoicamente supimos construir. Sólo por la escena del llamado telefónico de De Niro, El irlandés vale más que mil películas. Chapeau. 
Fernando Ariel García

martes, 14 de enero de 2020

THE JOKER – YEAR OF THE VILLAIN: SER O PARECER

The Joker – Year of the Villain. Guion: John Carpenter y Anthony Burch. Dibujos: Philip Tan. Entintado: Marc Deering, Danny Miki, Jonathan Glapion y Philip Tan. Color: Jay David Ramos. Portada: Philip Tan y Jay David Ramos. Editor: Jamie S. Rich. DC Comics. EE.UU., diciembre de 2019. 

Estamos en la era del Guasón. Y todo se lo debemos a Joaquin Phoenix, estrella y baluarte absoluta del magnífico film de Todd Phillips, detonante en cadena del fenómeno que acapara los aplausos del público, los elogios de la crítica y los premios de la industria. Ante estos hechos, se caía de maduro que DC iba a explotar su licencia de manera desenfrenada, tratando de aprovechar al máximo las posibilidades comerciales del momento.
Y de entre el maremágnum de títulos relacionados con el Payaso del Crimen, elijo quedarme con este The Joker: Year of the Villain, cómic especial por su naturaleza unitaria, pero sobre todo por haber sido concebido por uno de los cineastas más importantes del séptimo arte norteamericano de los ’70 y ’80: John Carpenter. El director de la original Halloween, Asalto al Precinto 13, La niebla, Escape de Nueva York y la remake de La cosa, todos clásicos del terror, el thriller y la fantasía que han formateado el gusto por el entretenimiento popular de mi generación.


La única contra de este especial es su pertenencia al largo evento anual Year of the Villain, en el cual Lex Luthor intenta alcanzar la realización de la especie humana a través del ejercicio de la maldad, lo cual se traduce en un par de páginas sin sentido para todo aquel lector desinteresado de las grandes implicancias del mosaico general. Lo que vale (y mucho) es la historia que se cuenta dentro de ese marco formal. 


Apelando al universo simbólico de la serie televisiva de Batman con Adam West y Burt Ward, Carpenter (y su co-guionista Anthony Burch) se animan a dos planteos revolucionarios (por lo perturbadores) para el status quo de personajes aptos para todo público. Por un lado, plantean la relación del Guasón con Batman como una tóxica e irresuelta historia de amor. Amor que prescinde del romanticismo para exhibir su esencia sexual con prácticas que ligan el éxtasis a puntuales manifestaciones de violencia y perverso coqueteo con la muerte.


Y, por otro lado, al contar la historia desde el punto de vista de uno de los inútiles secuaces que solían acompañar al catódico Guasón interpretado por Cesar Romero, Carpenter y Burch deconstruyen la naturaleza identitaria del criminal, respondiendo la pregunta que nadie se había animado a hacer: ¿El Guasón es un demente inestable que comete actos malvados o un cuerdo malvado que comete actos dementes? 
Fernando Ariel García

PARASITE: MEMORIAS DEL SUBSUELO


Parasite - Parásitos. Director: Bong Joon Ho. Protagonistas: Song Kang Ho, Lee Sun Kyun, Cho Yeo Jeong, Choi Woo Shik, Park So Dam, Lee Jung Eun y Chang Hyae, entre otros. Guion: Bong Joon Ho, Han Jin Won. Barunson E&A / CJ Entertainment. Corea del Sur, 2018. Estreno en la Argentina: 23 de enero de 2020.

Técnicamente, se entiende por parásito a todo organismo que vive a costa de un ser vivo de otra especie. Alimentándose, literalmente, de las sustancias que elabora el organismo invadido, debilitándolo gradualmente hasta llevarlo, en ciertos casos, a la muerte. Y este tipo de relación simbiótica es la que va a entablarse entre la familia Kim, que no posee nada; y la familia Park, que (al menos, en apariencia), lo tiene todo. 




Obra maestra del humor negro contemporáneo, el film de Bong Joon Ho se ha convertido en un suceso internacional imparable, que amenaza con apropiarse del Oscar a la Mejor Película Internacional, después de haberse alzado con el Globo de Oro y la Palma de Oro de Cannes. Condiciones le sobran, por cierto. Con su fusión de comedia familiar, drama aspiracional, denuncia social y thriller de tintes tarantinescos, Parasite – Parásitos (Gisaengchung – Parasite) expone con crudeza, empatía y delirio, los efectos concretos de la insostenible diferencia de clases surcoreana, la inclemencia con que el modelo capitalista gesta a los marginados que necesita para explotar y descartar; y el miedo permanente al desborde intemperante de sus vecinos del norte, cuestiones de color local que son rápidamente asimilables a cualquier otro rincón del mundo globalizado. 


De manera feroz y brutal, la película se aleja de cualquier cliché ideológico sobre las élites, los desplazados y los lazos (concretos y simbólicos) que los unen mientras los separan. Uno de los grandes logros de Bong Joon Ho es, justamente, el de elaborar esta lucha de clases como lo que realmente es, una tragedia escindida de juicios éticos y/o morales, distribuyendo responsabilidades entre todos y sin culpar a nadie. 


Porque ambas partes en conflicto construyen sus lógicas de supervivencia con las herramientas que tienen, que conocen, que dominan. Con el engaño, la sensación de superioridad, el aprovechamiento, el (ab)uso de su posición, sólo responden al imperio cultural impuesto por el modelo político-económico-social de turno. Hasta que la mierda inunda los subsuelos de la patria; y la polarización extrema queda reducida a su expresión más básica, salvaje y binaria: Matar o morir. 
Fernando Ariel García

sábado, 11 de enero de 2020

LA SEGUNDA TEMPORADA DE TITANES LLEGA A NETFLIX

Hoy, Netflix estrena en América Latina la segunda temporada de Titanes (Titans), la serie sobre el clásico supergrupo de DC Comics. 


Y hoy te lo cuento en esta nota para el diario La Nación (versiones física y online).

jueves, 9 de enero de 2020

EL ACOSO: NO ES NO

El acoso. Directora: Michal Aviad. Protagonistas: Liron Ben Shlush, Menashe Noy, Oshri Cohen, Irit Sheleg y Dorit Lev-Ari, entre otros. Guion: Sharon Azulay Eyal, Michal Vinik, Michal Aviad. Lama Films. Israel, 2018. Estreno en la Argentina: 9 de enero de 2020. 

El título argentino de la película de Michal Aviad no deja espacio a la interpretación. El acoso. Directo y sin medias tintas, sincronizado con los tiempos que corren y las demandas que se plantean, cada vez con más fuerza y más voces. De hecho, hasta resulta adecuado si lo pensamos desde la estrategia de supervivencia necesaria para convivir al lado de tanto tanque parido para comerse horas de exhibición y espacio en salas. Pero el título original de El acoso (Isha ovedet, o Mujer trabajadora), no mata la sorpresa ni aminora el impacto de lo que vamos a ver, simplemente porque no pone sobre aviso al espectador. 


Porque lo más interesante de El acoso no es la crítica social, dura y condenatoria, a una cultura patriarcal devenida práctica machista de violencia contra la mujer. Violencia sexual, por supuesto, pero también laboral, familiar, verbal, simbólica, que Aviad hace carne en los personajes masculinos y femeninos que protagonizan la trama. Orna (Liron Ben Shlush) es una mujer de clase media, joven y capaz, madre de tres hijos y esposa de un hombre que la viene luchando con un restaurante que acaba de abrir. El proyecto familiar la lleva a buscar trabajo y encontrarlo en una empresa de bienes raíces. Con un jefe poderoso, influyente y exigente, carismático y respetado, que parece un tipo copado y abierto al crecimiento profesional de Orna. Pero no lo es, sólo lo parece. 


Y así, de a poco, in crescendo, El acoso construye lo más interesante que tiene para ofrecer: La mirada abierta al detalle sobre el tablero real e ideal en que empiezan a moverse todas las fichas. La forma sutil y brutal con que este hombre en particular ejerce la explotación y el abuso de sus subordinados. El comentario (sardónico y cruel, galante y caballeresco) con que va tiñendo la relación laboral de implicancias sexuales. La confluencia de situaciones personales que atraviesan a Orna y provocan su comportamiento valiente y sometido, decidido y contradictorio a la vez. Principalmente porque en su cuerpo empiezan a mezclarse los históricos mandatos culposos, el peso de la mirada externa, la necesidad del sustento económico, el mantenimiento del empleo, las demandas de su familia. Una bola de nieve que crece y arrasa con la autoestima, revictimizándola en su condición de víctima. 


No soy un experto en violencia de género ni sé el estado de situación del tema en Israel. Sí me llamó la atención la ausencia institucional de la Justicia en el entramado narrativo del film. No hay instancias formales de denuncia en El acoso y, por ende, todo lo que allí sucede, acontece y se resuelve en ámbitos privados y particulares. Como si no existiera solución colectiva posible; y la única salida dependiera de un empoderamiento tan impulsivo como individual. 
Fernando Ariel García

CATS: ¿QUIÉN LE PONE EL CASACABEL AL GATO?

Cats. Director: Tom Hooper. Protagonistas: James Corden, Judi Dench, Jason Derulo, Idris Elba, Jennifer Hudson, Ian McKellen, Taylor Swift, Rebel Wilson, Francesca Hayward, Laurie Davidson, Robbie Fairchild, Mette Towley, Steven McRae, Danny Collins, Naoimh Morgan, Ray Winstone, Les Twins (Larry Bourgeois y Laurent Bourgeois), Jaih Betote, Jonadette Carpio, Daniela Norman, Bluey Robinson, Freya Rowley, Ida Saki, Zizi Strallen y Eric Underwood. Guion: Lee Hall y Tom Hooper, basado en el musical Cats (1981) de Andrew Lloyd Webber, adaptación de El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum (1939), de T. S. Eliot. Música: Andrew Lloyd Webber. Canciones: T.S. Eliot (poemas originales), Trevor Nunny, Taylor Swift (letras). Tema de cierre: Beautiful Ghosts, de Taylor Swift y Andrew Lloyd Webber, interpretado por Taylor Swift. Coreografías: Andy Blankenbuehler. Productores ejecutivos: Andrew Lloyd Webber, Steven Spielberg, Angela Morrison, Jo Burn. Working Title Films / Amblin Entertainment / Monumental Pictures / The Really Useful Group / Perfect World Pictures. EE.UU. / Reino Unido, 2019. Estreno en la Argentina: 9 de enero de 2020. 


Empiezo aclarando lo de siempre: No me gustan las comedias musicales. Me parece antinatural que las personas dejen de hablar para ponerse a cantar sus cuitas como si eso fuera lo más normal del mundo. No puedo conectar con eso. No sé conectar con eso. Y mucho menos si se trata de personas disfrazadas de gatos, moviéndose y comportándose como vemos que se mueven y comportan los gatos de verdad, mientras componen felinos antropomórficos que parecen escapados de un capítulo de Don Gato y su pandilla


Dicho esto, la versión fílmica de Cats deja bien en claro por qué el musical de Andrew Lloyd Webber es uno de los cinco más importantes de la historia del género, ganador de tantos premios y merecedor de todo el piripipí que le gira alrededor. La puesta en escena es fastuosa, visualmente impactante por la impronta onírica y majestuosa que descarga sobre techos, callejones y monumentos de esa Londres fantasmal, en icónico estado de duermevela. Detalle que representa el mundo poético, complejo y oscuro de T.S. Eliot, autor del libro en el que se basa la obra; capaz de hacer frente a los procesos de desintegración social con una fuerte dosis de mitología, misterio y belleza. Algunas coreografías quitan el aliento, aunque se note que los pasos de baile llegan tuneados por distintas intervenciones tecnológicas. Pero crear una identidad propia, compacta y coherente, apoyándose en las particularidades inherentes a los diferentes estilos (del ballet clásico al contemporáneo, del hip-hop al jazz, del Street Dance al tap), no debe ser tarea sencilla. Y el coreógrafo Andy Blankenbuehler lo hizo. 


Es que uno de los principales méritos del director Tom Hooper es haber trabajado para el lucimiento profesional de los artistas convocados. Judy Dench y Ian McKellen como sostén dramático del andamiaje actoral. Francesca Hayward y Steven McRae (figuras principales del Royal Ballet de Londres), Robbie Fairchild (estrella indiscutida del Ballet de New York) y el grupo Les Twins (popes del hip-hop francés), para la excelencia en el arte de la danza. Taylor Swift, a la hora de cantar y componer, junto con el propio Lloyd Weber, un nuevo tema para el musical. 


Vista así, por partes, la experiencia cinematográfica de Cats debería ser abrumadoramente regocijante, cosa que no es. O lo es sólo cuando se la ve así, por partes. En conjunto, Cats pierde brillo, se pone ridícula, se hace larga, aburre y provoca algún que otro bostezo. Hasta que le llega el momento del cierre a Memory, la canción insignia del musical, a cargo aquí de Jennifer Hudson (salida del cascarón gracias a American Idol). Paradita en el medio de la escena, a fuerza de talento, verdad y un vozarrón que rompe el tiempo y desgarra el alma, Hudson borra de un plumazo todo lo bueno y todo lo malo que el film había amontonado hasta ese instante. Porque lo suyo es de otra categoría, capaz de demostrar por qué el arte puede hacer mejor este mundo y transformarnos como personas. Sin necesidad de disfraces ni de ninguna otra pelotudez que nos distraiga de lo importante.
Fernando Ariel García