martes, 22 de septiembre de 2026

LUCKY LUKE: ENTRE LA DESTRUCCIÓN Y LA DECONSTRUCCIÓN

Lucky Luke (8 episodios). Director: Benjamin Rocher. Protagonistas: Alban Lenoir (Lucky Luke), Billie Blain (Louise Willow), Alice Taglioni (Charlie Willow), Jérôme Niel (Joe Dalton), Sébastien Lalanne (Jack Dalton), Matthieu Lemeunier (William Dalton), Benoît Moret (Averell Dalton), Marie-Christine Orry (Ma Dalton), Victor Le Blond (Billy the Kid), Camille Chamoux (Calamity Jane), Patrick Mille (Emperador Smith), Sarah Suco (Elizabeth Zee), Éric Challier (Toukoum), Maxence (El Pulga), Bruno Gouery (Abraham Lincoln), Santiago Loy (Pinkerton), Esteban Vial (joven Lucky Luke). Guionistas: Justine Kim Gautier, Julie-Anna Grignos, Mathieu Leblanc, Thomas Maunsy. Basado en las historietas de Lucky Luke por René Goscinny (guion) y Morris (dibujos), especialmente los álbumes Luky Luke contra Joss Jamon (1958), El Juez (1959), Los Dalton se redimen (1965) y El Emperador Smith (1976). Federation Studio France / Un Pour Tous Productions / France Télévisions / Homerun. Francia, 2026. Estreno en Francia: Disponible en Disney+ desde el 23 de marzo de 2026.


De acuerdo con las postulaciones filosóficas, los conceptos de Destrucción y Deconstrucción están emparentados pero no son lo mismo. El primero implicaría la reducción de algo a la nada misma, su total y absoluta eliminación como primer paso de una posterior sustitución por otro algo diferente o parecido. El segundo, en cambio, propondría un ejercicio de desmontado simbólico de ese algo, para analizar y entender cómo funcionan sus estructuras de pensamiento y comunicación lingüística. La posibilidad de habitarlo críticamente, para sacar a la luz sus múltiples significados y contradicciones.


Cayendo a ambos lados de la fina cornisa que une y separa dichos sentidos, el francés Benjamin Rocher constituyó esta serie de Lucky Luke, ocho episodios que celebran los 80 años del cowboy solitario mientras buscan rendir homenaje específico al Lucky Luke de Morris y René Goscinny, incombustible clásico de la historieta francobelga, leído y releído en el mundo entero. No era una tarea fácil; y se agradecen los altos riesgos tomados aunque eso no implique coincidir con los resultados de semejante contingencia.


Es cierto que la serie no está nada mal, pero eso tampoco quiere decir que esté bien. El resultado final incorpora las dinámicas y los personajes del cómic, pero los elabora bajo un prisma diferente. Son los mismos, pero son otros. Están reconocibles para fanáticos y conocedores, pero no se comportan exactamente como uno espera en base a los conocimientos previos y las expectativas con que nos sentamos a seguir el derrotero de la historia. Componen una atrevida (y atractiva) relectura del material original, instalando una nueva perspectiva desde donde mirar a ese Lucky Luke elegido. Particularmente, la del spaghetti western existencialista, si es que algo así es posible.


Hay un origen y un futuro, sostenido en traumas psicológicos y un registro oscuro que no maneja la ironía fina. Deudas que deben pagarse y justificativos téorico-prácticos para el comportamiento de los Dalton, Billy the Kid, Calamity Jane y un Rantanplan en rápida fuga. Desde la vulnerabilidad, explica hasta el por qué Lucky Luke llega a ser más rápido que su propia sombra. Y todo ello, mientras los protagonistas colaboran para resolver una paternidad y evitar la conspiración que busca cambiar el destino del Lejano Oeste.


No sé si me gustó o no me gustó, porque en realidad me gustó y no me gustó. Si la juzgo como una adaptación de la obra de Morris y Goscinny, la encuentro cerca de la falta de respeto. Pero, si sigo los principios que la misma serie utiliza para describir a Calamity Jane, que permitiría entender a las historietas como ficciones producidas en base a los hechos “reales” que muestra el programa, todo (me) cierra y entretiene. ¿Habrá segunda temporada? Ojalá que sí, ojalá que no.
Fernando Ariel García

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