El
resto bien.
Directores:
Daniel
Burman y Daniel Hendler. Protagonistas:
Benjamín
Vicuña, Daniel Hendler, Violeta Urtizberea, Rita Cortese, Jorge
Bolani, Sofía Guerschuny, Mirella Pascual, Julián González
Hernández, Benicio Chendo, Luca Houfek, Carolina Piñeyro Duarte,
Lautaro Da Cunha Oxley y Santino Da Cunha Oxley, con la participación
de Andrea Frigerio, Cristina Musumeci, Roberto Suárez, Marina
Bellati, Sebastián Wainraich y Alejandro Awada, entre otros.
Guionistas:
Daniel
Burman, Ariel Gurevich, Andrés Gelós, Pablo Gelós, Eloy Burman.
Dibujante de las historietas: Liniers. Oficina Burman / Cimarrón
Cine. Argentina / Uruguay, 2026. Estreno en la Argentina: Disponible
en Flow desde el 23 de abril de 2026.
No
sé si no me gustó o no la entendí. Aunque lo más probable es que
las dos cosas se hayan dado de manera simultánea. Me atrajo (mucho)
el disparador. Un historietista cincuentón con andropausia y una
crisis existencial galopante, que le pega por todos los costados: El
profesional, el familiar y, sobre todo, el emocional. Le llegó la
hora de replantearse su sumatoria de decisiones y evaluar el peso que
la vida le ha cargado sobre los hombros (padres grandes y enfermos,
esposa poco presente y ex esposa demasiado presente, un montón de
hijos, un adolescente extranjero en intercambio escolar, un compañero
de trabajo con problemas), justo cuando una hernia le impide levantar
más de 3 kilos.
El
problema se me presentó con las estructuras dramáticas elegidas
para hacer avanzar la narración. Un arranque cercano a la comedia de
enredos (poco graciosa para mi gusto) con apuntes de humor negro,
toques de incorrección política para encuadrar apuntes críticos
hacia las demandas de la sociedad moderna; y una serie de historietas
de Liniers en pantalla, que funcionan como una especie de
editorialización catártica. Pero, de golpe, la cosa se cargó con
una impronta bizarra de autopercepción almodovariana, el abordaje de
la angustia a través del absurdo (¿guiño al grotesco rioplatense?)
y el trueque de la historieta por el stand-up.
Para
mí, el resultado final explota por la ausencia de transiciones entre
tonos y estilos; y por el quiebre de cualquier unidad conceptual. ¿Se
trata del reflejo formal del caos que engulle al personaje central,
el Ariel de Benjamín Vicuña? No lo sé. Cuando lo pienso, me parece
una lectura plausible para una apuesta bastante arriesgada. Pero
mientras miraba los ocho episodios de El resto bien, lo tomé como
una inconsistencia dramática insalvable. Lo único rescatable y
admirable, en todo momento, fue el enorme laburo de Rita Cortese, que
hace ver a la actuación como algo sumamente sencillo cuando no lo
es. El resto, no tan bien.
Fernando
Ariel García


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