viernes, 14 de junio de 2013

LAS GRANDES ENTREVISTAS DE SONASTE MANECO: JERRY SIEGEL Y JOE SHUSTER


Veinticinco años atrás, Superman festejaba globalmente sus primeras cinco décadas de existencia, mostrando la clásica S de su pechera en las tapas de Time y en la portada del primer tomo de la Biblioteca Akfak, volumen fotocopiado y anillado con que los responsables del fanzine Akfak (Fernando Ariel García, Hernán Ostuni y Ricardo García) intentaban arrancar una colección que nunca llegó a ver su segundo libro terminado; y mucho menos diagramado e impreso. Contando en nuestro haber con una entrevista a Carmine Infantino (ver http://labitacorademaneco.blogspot.com.ar/2013/04/las-grandes-entrevistas-de-sonaste.html), nos tiramos a la pileta y le preguntamos al prócer de la Edad Plateada norteamericana si podía ponernos en contacto con Jerry Siegel (1914-1996) o Joe Shuster (1914-1992), creadores del Hombre de Acero, para intentar acordar una entrevista. Grande entre los grandes, Infantino nos dijo: “¿Por qué Siegel o Shuster? Qué les parece Siegel y Shuster”.


Abusando de la generosidad de Infantino (y apropiándonos de teléfonos y faxes de las oficinas de una multinacional que nunca supo de su valiosísimo aporte), triangulamos cartas, notas, preguntas y respuestas en un inglés muy pobre (de éste lado) y en un castellano inexistente (del otro), que tradujimos con más voluntad que conocimiento. Aceptando una propuesta del propio Siegel, editamos la entrevista de manera tal que pareciera que ambos creadores de Superman habían estado juntos al momento de las preguntas y respuestas, aunque esa situación nunca se diera en la realidad, ya que les habíamos enviado el mismo cuestionario básico por separado, a distintos lugares de los EE.UU., teniendo a Infantino de nexo.

Siegel y Shuster a fines de los ’70. A sus espaldas, el dibujo de Neal Adams utilizado como imagen de la campaña que logró un reconocimiento creativo y económico para los autores, en momentos en que Warner (propietaria de DC Comics) estaba promocionando la superproducción fílmica protagonizada por Christopher Reeve, Marlon Brando, Gene Hackman y Glenn Ford

Ya lo dijimos antes, pero lo repetimos ahora. Hace años, una inundación se llevó para siempre todo ese material original, anotado a mano en las hojas amarillas de un block, así que no tenemos forma de cotejar aquello que ahora puede hacernos algo de ruido. Pero estamos seguros de que cualquier inconsistencia que presenten estas líneas, se debe a la mala interpretación que hicimos en aquel momento. Sin más preámbulos, aquí comienza nuestra entrevista exclusiva a Jerry Siegel y Joe Shuster, (casi) tal como apareciera publicada en Biblioteca Akfak Nº 1: Los 50 años de Superman, en agosto de 1988.


¿Cómo y cuándo nació Superman?
Shuster: Yo tenía nueve años más o menos cuando sucedió lo que se conoce como la Gran Depresión. La gente llegaba a suicidarse por su culpa. Visto en el tiempo, éste no es más que un dato anecdótico ocurrido durante una crisis, pero para quien lo vivió directa o indirectamente es algo que deja marcas. Date cuenta de que en un momento uno podía estar hablando con un vecino y a las dos horas éste se había pegado un tiro y lo cubría una sábana blanca y una ambulancia se lo llevaba a la morgue. Eso pone los pelos de punta. Y si encima de todo uno es chico y no entiende muy bien los hechos, pero capta las atmósferas que se suscitan… Bueno, uno trata de buscarle explicación lógica y se refugia cada vez más en su mundo de fantasía e irrealidad donde todo puede mejorar y donde todos los hombres son buenos y se quieren. Hay algunas excepciones, como en todos los casos, pero que para los chicos sólo existían en los libros.
Siegel: Los libros fueron siempre el gran apoyo de todo chico. Cuando uno es joven no lee líneas impresas escapadas de la mente febril de un escritor, sino que dialoga con los personajes. Salgari y Verne son maestros, los verdaderos creadores de la Aventura con mayúscula. Debo haber leído Gladiator (1) porque en realidad yo devoraba todos los libros que caían en mis manos, pero no recuerdo haber pensado en él cuando imaginé Superman.

Portada de la primera edición de Gladiator

¿Es cierto que Superman nació de un sueño suyo?
Siegel: Hasta cierto punto. Con Joe habíamos trabajado en dos fanzines: Science Fiction y Soap Opera. Nosotros los escribíamos, dibujábamos y editábamos. Mel Graff (2), vecino y gran amigo nuestro, además de un excelente y poco reconocido dibujante, nos ayudó en algunas ocasiones. En esas revistas escribimos cuentos y ensayos, garabateamos nuestras primeras historias y nos hicimos amigos. En esa época surgió el concepto de Superman (3). Durante un sueño mío aparecieron los detalles necesarios para que la historia tomara forma.

En la primera versión, Superman era un villano pelado con poderes telequinéticos

¿Cuáles fueron los primeros conceptos de Superman?
Shuster: Los dos leímos mucho. Doc Savage, Zorro, Pimpinela Escarlata, La Sombra, Bill Barnes, Tarzán, John Carter, todo lo que hoy se reconoce como “pulp” y en nuestra época eran esas “pavadas que uno lee cuando es chico”. De esas lecturas surgió la figura de un Superhombre que ayudase a los desamparados.
Siegel: En esos años, los buenos estaban para ayudar a las viudas y a los niños y/o detener posibles fines del mundo. No tenían incursión ni en lo social ni en la realidad porque estos personajes habían sido creados justamente para evadirla y no para remarcarla (4). Por eso no entiendo que hoy algunos “eruditos” del cómic digan de esas historias que son infantiles comparadas con las actuales. En realidad, hay una diferencia básica en los objetivos. Pero volviendo al tema, el primer Superman era un hombre común llevado al límite, no poseía poderes especiales, sus cualidades eran las de cualquier ser humano aumentadas un millón de veces o más. Lo que nos dio el sueño fue la explicación lógica: Un ser de otro mundo.

En la segunda versión, pasó a ser un superhombre sin uniforme distintivo

Shuster: Lo tuvimos siempre delante de los ojos y no lo habíamos visto.
Siegel: Hasta ese momento todos habían sido terrestres en otros planetas. La novedad de Superman fue invertir los papeles; y no sus superpoderes, como todo el mundo cree. En realidad, Superman no fue el primer personaje superpoderoso, basta con ver un poco los libros de mitología griega.
Vayamos por partes, ya tenemos los conceptos, llega la noche, un sueño y…
Siegel: Me desperté sabiendo que tenía una gran historia entre manos y fui corriendo a casa de Joe…
Shuster (interrumpe): Yo no estaba en casa y ésta es una parte de la historia que pocos conocen.
Siegel (sigue): Joe no estaba en casa y entonces fui a verlo a Mel Graff, que me dijo que “correspondía que esperara al día siguiente y fuera a verlo a Joe a su casa, y que trabajara con él porque la idea había sido nuestra y nosotros teníamos que trabajarla”. Dicho esto, tomó lápiz y papel y bocetó unas ideas mías para fijarlas y que no se perdieran en mi mente.

Para Action Comics Nº 1, ya era el superhéroe icónico

Shuster: Yo utilicé esos bocetos para lo que sería el primer dibujo de Superman.
Siegel: En principio, Superman vestía ropas de calle. Recién más tarde le agregaríamos el uniforme para diferenciarlo del resto.
Shuster: Estábamos eufóricos. Realizamos 150 tiras para la prensa en tiempo record.
Siegel: Pero nadie las aceptó. “Muy lindo, pero esto no vende” nos dijeron. Entonces los guardamos y decidimos esperar.
Shuster: Cada tanto las retocábamos y otra vez salíamos a golpear puertas. Pero siempre nos decían que no.
Siegel: Es curioso, pero logramos que National (hay DC Comics) publicara varias series nuestras (5), por lo general policiales, pero no Superman.
Shuster: Hasta 1938.
Siegel: Eso es historia conocida. Necesitaban una historieta para Action Comics y nos compraron los derechos y todas las tiras por 130 dólares.


Frente y dorso del cheque que cambió la historia, que incluía la compra de derechos por U$S 130; y el pago de otras colaboraciones por U$S 282

¿Qué los decidió a vender todo?
Siegel: Sabíamos que lo que ofrecíamos era bueno, pero nunca imaginamos lo que pasaría después.
Shuster: Y 130 dólares era una buena cantidad de dinero para dos jóvenes de 17 años.
Estamos en 1938, Action Comics Nº 1 está en la calle y Superman es un éxito. ¿Qué pasó desde ese momento hasta sus retiros de National?
Siegel: Desde el momento en que firmamos, todo ese trabajo dejó de pertenecernos. Es cierto que la historia de Superman tenía todavía muchos huecos blancos, pero nosotros ya no podíamos llenarlos como queríamos. El editor era quien nos decía qué teníamos que hacer y cómo llevarlo a cabo. Superman dejó de ser un producto intelectual y devino un instrumento comercial. La radio y el cine ayudaron mucho también. “A la gente le gusta que Superman vuele, pues háganlo volar que eso vende más. Cuanto más poderoso es Superman más le gusta a la gente, pues háganlo indestructible que eso vende más. Superman es un éxito, entonces una sola revista no alcanza, saquen otra, invéntenle un pasado, un futuro, inventen toda una superfamilia. Vendan”.


Shuster: El afán de ganar dinero de los editores complicó y estropeó el desarrollo lógico que nosotros teníamos pensado para Superman.
Siegel: Cuando se declaró la guerra, el ejército pidió a la editorial llevar a Superman al frente porque eso levantaba la moral de los soldados. Por supuesto, no podíamos mostrar muertes de soldados (norte)americanos o cómo pasaban sus días en las trincheras. Una caricatura de Hitler, un cañón nazi destrozado por la visión de calor y las ventas subían, el ejército estaba contento, la población no se enteraba de nada, los soldados seguían muriendo y en los Estados Unidos todo estaba bien.
Shuster: Cuando terminó la guerra, los EE.UU. eran los héroes del mundo y Superman el prototipo norteamericano. Dos personas solas no bastaban para hacer las aventuras del personaje y progresivamente nos reemplazaron.
Siegel: Primero agregaron más gente al staff de realizadores y luego prescindieron de nosotros.


¿Y de ahí en más?
Siegel: De ahí en más nada. Si te he visto no me acuerdo. Nadie nos daba trabajo y poco a poco nos fuimos abriendo del mundo historietístico (6).
Shuster: Teníamos que comer, una familia para mantener y todo eso pesa. Te hace dejar tus sueños a un lado y te hace ver la realidad tal cual es. Te hace crecer.
Siegel: Recién en 1978 se acordaron de nosotros. No porque reconocieran nuestro trabajo sino porque ese hecho manchaba la producción de la película (7).
Shuster: Y entonces decidieron darnos 12 mil dólares anuales para que la gente no se enterara de las condiciones en que estábamos.
Siegel: “Ayude a estos dos pobres viejitos que un día de 1938 inventaron a Superman. Vaya al cine, reconozca que el personaje es una creación intelectual especial y, sobre todo, deje en la boletería el dinero de la entrada”. Es y fue todo una máscara para ganar plata.
Shuster: Viejo y ciego no puedo darme el lujo de rechazar 12 mil dólares.
Siegel: El dinero mueve al mundo y para una mente capitalista, el ideal es el dinero, y todo editor es un capitalista.


¿Y los editores independientes?
Siegel: También, la única diferencia es que son un poco más vivos. Yo trabajé con independientes y lo sé (8). El editor independiente apuesta a lo seguro. Sabe bien qué nombres venden, entonces los llama y les dice “hagan lo que quieran, no me importa cómo lo hagan, no me importa qué cuenten, lo único que importa es que vendan”. Los manejos son distintos pero el fin es el mismo.
¿Cómo ven la historieta moderna?
Shuster: Es el opuesto de la que hacíamos nosotros. En nuestra época había que tener un gran poder de síntesis. Una historia duraba de ocho a doce páginas y tenía que tener de todo: Aventuras, suspenso, romance y final feliz. Se juntaban cinco o seis de estas y se tenía un comic-book. Hoy día (por 1988) las historietas duran un año o más, todos los detalles están trabajados, todo tiene que estar explícitamente demostrado y nada debe quedar librado a la imaginación del lector. Nuestras historias debían evadir al que las leyera de la realidad; las de hoy tienen una sobredosis realística. Son dos puntos de vista opuestos, lo que impide compararlas.


Siegel: Del ’20 al ’30 estaban los pulps. Toda imaginación para el lector, uno tenía que imaginar ropas, voces, colores, tamaño y todo, absolutamente todo. El pulp era pura sugestión. El cómic comenzó mostrando todo lo que el pulp ocultaba, por lo que basó sus argumentos en historias fantásticas y evasivas. En los ’50 debían ser preponderantemente cómicas para curar las heridas de la guerra. En los ’60 los personajes eran todos sesudos, en los ’70 fueron reaccionarios y en los ’80 son totalmente superficiales. La historieta gira más en cuanto a la forma que al contenido. Graphic Novels, cross-overs, buen papel, buen color. ¿Dónde está la imaginación, la fantasía?
¿Cómo ven al Superman actual? (9)
Siegel: Byrne es buen dibujante, de los mejores. En cuanto a Superman, es el prototipo del hombre de los ’80.

Original de Joe Shuster

En las historietas modernas hay un vuelco hacia el Superman original, el que ustedes crearon. Superboy ha muerto, Supergirl no existe, hay una sóla kryptonita y Superman no es indestructible (10). ¿A qué se debe todo esto?
Shuster: El que mucho abarca, poco aprieta. Es preferible un Superhombre medio humano a toda una familia de dioses. Demasiadas S terminan cansando y saturan. Y eso hace bajar las ventas.
¿Qué sienten al ver a Superman hoy, cincuenta años después?
Shuster: Es como un hijo que se independizó. Puede o no estar equivocado en lo que haga, pero uno lo acompaña porque lo quiere.
Siegel: El otro día estábamos caminando por una plaza y le digo a Joe: “Sabés una cosa, el chico que está jugando en la hamaca tiene una remera con la S de Superman. Nos acercamos y le dijimos: “Esto que tenés en el pecho lo hicimos nosotros”. El chico nos miró y dijo: “Mentira, mi papá me dijo que lo hicieron en una fábrica de remeras”. A los pocos pasos, Joe me dice: “¿Sabés, Jerry? Si ese chico está contento con esa remera es por algo que nosotros hicimos. Y eso no nos lo pueden quitar ni con 12 mil dólares”.


Notas
(1) En su novela de ciencia-ficción Gladiator (1930), Phylip Wylie contó la historia de un científico que inventaba un suero capaz de aumentar las capacidades físicas humanas, alcanzando la fuerza proporcional de las hormigas y la habilidad de salto de los saltamontes, las dos mismas metáforas que Siegel y Shuster utilizaron para explicar los poderes de Superman en la primera historieta del Hombre de Acero, publicada en 1938.
(2) Mel Graff (1905-1975) fue un dibujante de historietas norteamericano, responsable gráfico de la tira Secret Agent X-9 de 1940 a 1960. Entre sus trabajos también se cuentan temporadas al frente de The Adventures of Patsy, Captain Easy y Wash Tubbs.
(3) La primera versión de Superman (un villano pelado con poderes telepáticos) apareció en el cuento corto The Reign of the Superman, escrito por Siegel y dado a conocer en 1933 en el fanzine autoeditado Science Fiction: The Advance Guard of Future Civilization Nº 3. Ese mismo año, reformuló al personaje con Shuster, transformándolo en un superhombre sin uniforme primero; y en el clásico superhéroe después.
(4) Esta cita se nos hace muy curiosa, sobre todo después de haber tenido acceso a los primeros episodios de Superman firmados por Siegel y Shuster, con una clara lectura social y política en favor de la clase trabajadora explotada (ver http://labitacorademaneco.blogspot.com.ar/2011/02/superheroe-de-la-clase-trabajadora.html).
(5) Para la actual DC, Siegel y Shuster realizaron los cómics de Slam Bradley (policial), Doctor Occult (terror y, luego, superheroico) y Henry Duval (aventura exótica). Tras el éxito de Superman, a partir de 1939 Siegel comenzó a guionar las aventuras de The Spectre para los dibujos de Bernard Bailey.
(6) Fuera de DC, Siegel y Shuster realizaron la comedia superheroica Funnyman en 1946. Un año más tarde, ambos autores iniciaron acciones legales contra DC por la propiedad intelectual del Hombre de Acero, que 75 años después sigue sin resolverse de manera definitiva.
Afectado por una creciente ceguera que terminaría por alejarlo definitivamente de los tableros de dibujo, Shuster dibujó algunos cómics genéricos de terror e ilustraciones sadomasoquistas, antes de retirarse. Por su parte, Siegel, aún en conflicto con DC, escribió (sin que se le reconozcan créditos autorales) algunas aventuras de Superman y Superboy entre fines de los ’50 y principios de los ’60, pero su mayor volumen laboral apareció desperdigado entre Marvel Comics (Human Torch, X-Men, Ka-Zar), Archie, Charlton y Western (una serie de episodios para los patos de Disney, con dibujos de Carl Barks); y las editoriales europeas Fleetway (Inglaterra) y Mondadori (Italia), para quienes desarrolló aventuras de The Spider y Paperino (más conocido en castellano como el Pato Donald). En 1986, tras la reconstrucción generalizada del Universo DC planteada en Crisis on Infinite Earths, DC le propuso a Siegel cerrar las colecciones originales de Superman y Action Comics con algún tipo de historia especial. El guionista declinó la oferta y su lugar fue ocupado por Alan Moore, que escribió la hoy clásica Whatever Happened to the Man of Tomorrow?
(7) Cuando Warner Bros. anunció oficialmente el comienzo del rodaje y el monto de dinero dedicado a la producción de Superman - The Movie, Neal Adams inició una campaña para que la DC (filial de Warner) remunere a Siegel y Shuster, que estaban en la miseria, por su contribución al desarrollo y consolidación de la editorial.
(8) En 1982, Siegel escribió el serial The Starling, dibujado por Val Mayerik, como complemento fantacientífico de la revista Destroyer Duck, de la editorial Eclipse Comics.  
(9) Obviamente, nos referimos al relanzamiento encarado por John Byrne tras la Crisis on Infinite Earths.
(10) Todas referencias a vueltas de tuerca argumentales de ese momento.

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