Laberinto.
Autor: Roberto
Goiriz.
Prologuista:
Ariel Avilez. Autor del texto de contratapa: David Lloyd. Tinta
Paraguaya.
Paraguay,
abril
de 2023.
Hace
muy poquito terminé de leer Las cartas del Boom, muy recomendable
libro que reúne la correspondencia entre Julio Cortázar, Carlos
Fuentes, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, los cuatro
autores fundamentales del movimiento creativo conocido como Boom
Latinoamericano. De consumo adictivo, no sólo te invita a devorar
sus páginas con devoción, asombro y un placer inenarrable, también
invita (conmina, en mi caso) a buscar otro sinfín de libros (de esos
cuatro fantásticos y de muchísimos más) para dejarse habitar por
la magia sanadora de esos relatos. Por primera o centésima vez.
La
importancia de las palabras en la trama no es gratuita; y queda
demostrado en las tres principales figuras citadas e incluidas por
Goiriz, aunque las muestre algo desacopladas de sus perfiles reales:
Borges, Lovecraft y Robin Wood. Tres orfebres del sentido, tres
genios enfocados en extirpar los significantes y los significados que
laten en el corazón de cada unidad lingüística. Porque en el mundo
de esta ficción (y en el mundo a secas, no jodamos) el mayor peligro
que enfrentamos es el proceso de exterminio del pensamiento crítico
que avanza por todas partes.
Magos
o think tanks internacionales, los malos de esta fábula son los que
buscan vaciar a las palabras de su identitaria capacidad de
comprensión y análisis, buscando transformarlas en etiquetas tan
decorativas como inútiles. Ante esta decisión de sacar provecho
igualando para abajo, Goiriz y sus valerosas criaturas acuden al
poder del libro para oponerse a la oscuridad desatada, a la mentira
consagrada.
Herramienta
indispensable de resistencia, la palabra permite estructurar nuestros
pensamientos, categorizar los entornos en donde nos movemos y
resolver cualquier tipo de problema que se nos presente. En
comunidad, fomentando la lectura como instrumento para salir del
laberinto y salvar a la humanidad, que es lo mismo que salvar al
mundo. Libro por libro. Persona por persona.
Fernando
Ariel García





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