jueves, 17 de septiembre de 2026

TRES ADIOSES: MÁS VALE TARDE QUE NUNCA

Tres adioses. Directora: Isabel Coixet. Protagonistas: Alba Rohrwacher, Elio Germano, Sarita Choudhury, Silvia D’Amico, Lorenzo Terenzi, Galatéa Bellugi, Francesco Carril, Sofia D’Elia, Aisha Meki, Vera Gemma. Guionistas: Enrico Audenino, Isabel Coixet. Basado en el libro Tres cuencos (Tre ciotole, 2023), de Michela Murgia. Cattleya / Ruvido Produzioni / Bartlebyfilm / Vision Distribution / Sky Italia. Italia / España, 2025. Estreno en la Argentina: 17 de septiembre de 2026.


¿Qué pasa cuando pasa el amor? De manera imperceptible y cada vez más molesta, la rutina va reconfigurando los pequeños rituales que unían, daban sentido y llenaban de felicidad a cada una de las partes de la pareja. La cena pasa a ser comida; la intimidad, una cama fría y enorme; las calles que caminaban de la mano, un territorio de nadie minado de recuerdos; los tiempos juntos, pesados tiempos muertos. Despedirse de la cotidianeidad que llevábamos puede ser complicado, pero quedarse detenido en aquello que nos lastima es algo peor. Una decisión que se vuelve imponderable y que, en algún momento, habrá que tomar. Más vale tarde que nunca.


¿Qué le pasa a una persona con miedo a la vida cuando se entera que se va a morir? Al conocer la fecha de caducidad que todos portamos desde el nacimiento, sobreviene la angustia, la bronca, el desencanto, los miedos, el llanto, las preguntas. La conciencia sobre los deseos que quedarán en el tintero, las memorias que nunca llegaremos a construir, los vínculos que seguirán más allá de nosotros, sin nosotros. Despedirnos de nosotros mismos es algo traumático y devastador, pero quedarnos detenidos a esperar que la muerte llame a nuestra puerta, es la renuncia al bienestar que late en el tiempo que nos queda. Una decisión que se vuelve imponderable y que, en algún momento, habrá que tomar. Más vale tarde que nunca.


¿Qué nos pasa cuando debemos empezar a reinventarnos? Superar el quiebre que nos lleve de la destrucción a la reconstrucción es una especie de exorcismo en el que aprendemos a cambiar la piel sin modificar la esencia. Tomar un camino que nos reconcilie con el pasado o nos empuje hacia el futuro. O que alcance ambos proyectos a la vez. Un mapa que vamos dibujando mientras lo transitamos. Viejos y nuevos puntos de anclaje, amigos, entornos, costumbres, ocupaciones, devaneos. Despedir aquello que conocimos es adentrarnos en la incertidumbre para recibir lo desconocido. Una decisión que se vuelve imponderable y que, en algún momento, habrá que tomar. Más vale tarde que nunca.


Tres instancias determinantes. Tres puntos y aparte que Isabel Coixet hace coincidir en Tres adioses (Tre ciotole), circunvalando la complicada psicología humana mientras atraviesa las calles y la gastronomía de una Roma bellísima y alejada de la postal turística. Tres adioses que, en realidad, son tres cuencos (los tre ciotole del título original de la película y del libro de cuentos de Michela Murgia que toma de base) que obtiene la protagonista al principio del film, en una de las escenas (aparentemente) más intrascendentes y banales del metraje. Tres cuencos que, tratados como una mamushka que se expande y se repliega sobre sí misma, simbolizan a la perfección la naturaleza identitaria del relato. El arte de la despedida, o la elección de abandonar nuestra zona de confort para animarnos a transitar aquello que nos nutre y nos lacera. Característica tremenda y hermosa de la vida (y la película) que, en algún momento, tendremos que aceptar. Más vale tarde que nunca.
Fernando Ariel García